Por qué el nuevo presidente de Perú preocupa a los inversores

La victoria de Ollanta Humala en segunda vuelta hizo correr a los inversores. Ahora debe convencerlos de que es más como Lula, de Brasil, que como Chávez, de Venezuela. 30 de Junio 2011

Por Helen Murphy y John Quigley

Ollanta Humala, un ex paracaidista con un pasado radical, convenció a la mayoría de los votantes de que la economía de Perú estaría segura con él como presidente. Ahora su tarea es calmar a los inversores. El mercado de acciones peruano cayó un 12 por ciento el 6 de junio, luego de que Humala le ganara a Keiko Fujimori, más amistosa con los mercados, en la segunda vuelta del 5 de junio.

Los inversores están preocupados de que el nuevo mandatario pueda revertir las políticas que atrajeron US$ 50.000 millones en inversores y alimentaron un crecimiento anual promedio del 5,7 por ciento en la última década. “Humala tiene que mandar una señal”, dice Mauricio Cárdenas, director del programa de América latina de la Brookings Institution. “El mercado está pidiendo una respuesta. Quiere escuchar quién va a ser el ministro de Economía”.

Omar Chehade, que será uno de los dos vicepresidentes de Humala, dice que el futuro ministro de Economía podría ser un aliado del ex presidente Alejandro Toledo, que abrazó un filosofía pro mercado durante su mandato entre 2001 y 2006. Kurt Burneo, el vice ministro de Finanzas de Toledo, y Oscar Dancourt, el titular del Banco Central durante su presidencia, están ambos bajo consideración. Humala también podría mantener al actual, el bien considerado jefe del Banco Central.

Más allá de la segunda vuelta, Humala suavizó una plataforma que incluyó una propuesta para prohibir las exportaciones de gas y bajar los costos domésticos de combustible. También minimizó su entusiasmo por el credo socialista de Hugo Chávez, de Venezuela, que lo hicieron obstinado durante su fallida carrera presidencial en 2006: los votantes en esa elección también recordaron cómo Humala y algunas tropas tomaron y ocuparon una mina controlada por extranjeros durante una semana en el año 2000. Para su última campaña, Humala contrató dos ex consejeros de Luiz Inácio Lula da Silva, que ganó la carrera presidencial en 2002 al convencer a los votantes de que su pasado sindical en Brasil no resultaría en políticas de izquierda.

Como parte de un tour antes de ocupar la oficina, Humala irá a ese país para ver a la sucesora y protegida de Lula, Dilma Rousseff, antes del 28 de julio. La economía brasilera se expandió 7,5 por ciento el año pasado, mientras que Venezuela fue el último en América latina en salir de la recesión global. La nacionalización de Chávez de las industrias clave ha llevado a falta de alimentos lo que a su vez generan una inflación anual a doble dígitos. “Humala tuvo tiempo suficiente para ver que la economía venezolana es un desastre”, dice Cárdenas.

Los inversores locales están más preocupados que sus pares extranjeros, ante la posibilidad de que los cambios de Humala sean cosméticos. “Humala podrá ser moderado, pero las personas que lo rodean no lo son”, dice Pablo Secada, economista Jefe del Instituto de Economía de Perú, una organización de investigación. Un obstáculo frente al cambio radical podría ser el Congreso peruano, donde el Partido Nacionalista de Humala, fundado sólo hace seis años, tiene 47 de 130 bancas. “Comparado con Lula y su gente, Humala es un político amateur”, dice Steven Levitsky, profesor de Gobierno en la Universidad de Harvard.

The bottom line: el nuevo presidente de Perú, Ollanta Humala, necesita reafirmarle a los inversores que ahora es de centro. Su elección del ministro de Economía es esencial.



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