Por qué cada vez hay mayor cantidad de CEOs en la Argentina de menos de 40 años

Por qué cada vez hay mayor cantidad de CEOs en la Argentina de menos de 40 años

20 de Julio 2010

Primero fueron la excepción, pero hoy son cada vez más la regla. Ya sea para empresas chicas, medianas o grandes, existe una tendencia que viene creciendo en los últimos años. Se autodefinen como hombres y mujeres de hands on, o del hacer. Entre sus ventajas diferenciales aparece que están lejos del retiro y que están completamente enfocados en los nuevos desafíos. Casos no faltan.

Ezequiel Gómez Berard no es ningún improvisado en el mundo supermercadista. Tal vez por ello, admite que, cuando recién había cumplido 35 años y su jefe le propuso ser COO, no lo dudó. Eso le abrió las puertas para liderar una empresa que por entonces tenía 400 empleados y en la que primero fue COO y desde 2006, CEO.

Fernando del Carril también acaba de cumplir sus primeros 40 y tras 15 años de carrera en Procter & Gamble fue nombrado gerente General de la filial argentina. Su CV acumula varias cucardas regionales: pasó por México y Venezuela, donde lideró una gerencia regional, también estuvo en Chile, donde lideró la gerencia General para Beauty. Ex jugador de rugby, este ejecutivo considera que la vida personal debe estar integrada con las tareas laborales y asegura que, justamente de su espíritu deportivo, trasciende la idea de formar equipos.

La experiencia for export también acelera las carreras de los ejecutivos. Tal es el caso de Alejandro Riomayor (38), actual gerente General de Nobleza Piccardo. Ingresó como trainee a la compañía, pasó por el área de auditoría y tuvo experiencia como country manager en Paraguay, Perú y Ecuador, hasta que regresó a la Argentina como gerente General tras siete años en la región.

El fanático de River Plate y de la saga de Star Wars cree que todavía le queda mucha tela por cortar en el mundo corporativo y que todavía hay demasiados desafíos por delante.

Distinta es la situación de Marcos Galperín, fundador de MercadoLibre y quien tiene calzado el traje de emprendedor. Sus comienzos fueron difíciles, pero sobrevivió a la burbuja de las puntocom. A tal punto lo hizo que hoy tiene escalas constantes en América latina y en Estados Unidos, donde se reúne con inversores y accionistas.

Un caso distinto es el de Carlos Zenteno (39). El CEO de Claro llegó desde México para dirigir las operaciones de la Argentina, Uruguay y Paraguay. Es ingeniero en electrónica, trabajó en IBM y en 1993 entró a Telce, hoy subsidiaria de América Móvil. También fue clave al implementar la tecnología GSM en México y fue gerente General de América Móvil Ecuador.

Manuel Abelleyra (38) regresó a la Argentina como presidente para las operaciones locales de DirecTV para la filial local y la de Uruguay. El ajetreo no fue menor: llegó en agosto y a los dos meses se lanzó la ley de medios. El ejecutivo viene de nueve años en Walmart, en los cuales rotó por Estados Unidos, Costa Rica y Brasil.

Abelleyra cree que éste es el riesgo profesional más importante que tomó hasta el momento en su carrera pero no por ello será el último. Otro de los CEOs más jóvenes de la Argentina es Rafael Vieyra (37), quien en su primera entrevista laboral al entonces presidente de Sony le dijo: “Me veo en tu puesto”. Y no se equivocó. De ahí en más comenzó una carrera ascendente hasta que a los 25 años surgió la primera oportunidad de gerenciar el área de ventas.

Luego llegaría el puesto de gerente General, el de presidente e inclusive el de responsable de retail de Sony en toda la región.

Pero no son los únicos CEOs de menos de 40: Germán Riccardo (39), número uno de UPS Supply Chain Solutions para la Argentina, Uruguay y Paraguay; Diego Paolini (38), CEO de Starbucks; Santiago Puiggari (33), presidente de Grey; Rodrigo Alonso Escandón Alcazar, CEO de Mars, y Sebastián Lanusse, al frente de Frali, La Reserva Cardales, son sólo algunos de los número uno sub 40.

Todos ellos tienen en común que suelen tomar más riesgos y animarse, que también buscan generar impactos de largo plazo y retornos de corto, y que consideran que el balance entre la vida laboral y la personal está lejos de ser un punto más, ya que se convirtió en una prioridad. Prioridad que, seguramente, aprendieron de aquellos CEOs que hoy peinan canas.

Investigación: Florencia Radici



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