Pólizas para directivos

Pólizas para directivos

Protegen a los CEOs y gerentes ante los reclamos fiscales y de terceros por decisiones erróneas. La primera compañía en contratar una de estas herramientas fue YPF, durante la privatización de los ‘90. Hoy, el sector representa un mercado con un crecimiento del 20% anual. 17 de Noviembre 2010

Tomar decisiones en una empresa no es tarea fácil para ningún CEO y mucho menos cuando una resolución errónea puede llegar hasta, en algunos casos, poner en riesgo su patrimonio personal: desde su casa hasta los ahorros de toda una vida. Del otro lado, la inacción por temor a litigios tampoco favorece el avance de las organizaciones que, justamente, contratan ejecutivos con capacidad resolutiva.

En este ámbito altamente judicializado, donde muchas veces se responsabiliza a los gerentes de sus errores, nacieron las pólizas conocidas como “Directors and Officers Liability” (D & O) o Responsabilidad Civil de Directores y Gerentes. Se trata de un mercado en creciente expansión con un aumento del 20% anual que disputado por compañías como Chubb, ACE, AIG, Zurich y brokers como AON.

“La póliza le da protección al director para que se sienta más libre al actuar, sepa que tiene un respaldo y sienta que, si llega a tener reclamo, no deberá responder con su patrimonio. En nuestro país, surge a partir de la Ley de Sociedades Comerciales, donde hay ciertos artículos que hacen referencia a la responsabilidad de los directores y gerentes", explica Paula Borré, suscriptora Senior de D & O de Chubb.

“Tenemos solicitudes de ejecutivos de empresas que tienen sus matrices en los Estados Unidos, donde la cobertura la tiene todo el mundo. Es común escucharlos decir que no se sientan en el directorio sino cuentan con la póliza D & O”, agrega la especialista.

D&O es una póliza amplia pero no cubre dolo ni mala fe. Básicamente se trata de un seguro “all risk basis”, es decir: una póliza amplia, que protege todo acto realizado por los gerentes o directores en cumplimiento de sus funciones salvo exclusiones, que pueden variar dependiendo de la exposición de la sociedad. “Cubre los gastos de defensa legal cada vez que el director recibe el reclamo y después cubre el monto de la indemnización. Excluye dolo y actos de mala fe. De todos modos, en estos casos, la compañía paga los gastos de la defensa, no la indemnización”, aclara Borré.

Con respecto a las sumas aseguradas, fuentes del sector revelaron que son tan variadas que van desde u$s 1 millón hasta u$s 50 millones. Una segmentación estimativa indicaría que las empresas con exposición principalmente local contratan pólizas de entre u$s 1 millón y u$s 5 millones. Firmas, que cotizan en la bolsa local con deuda en el exterior, lo hacen entre u$s 5 millones y u$s 20 millones. Para las corporaciones que cotizan en la bolsa de los Estados Undios, entre u$s 20 millones y u$s 50 millones.

En cuanto a los valores de las D&O, las compañías advierten que cada vez son más accesibles debido a que no sólo son tomadas por grandes empresas sino también por pymes. Desde AON, Federico Rigou, gerente de Líneas Financieras, indica que “si la suma asegurada es de u$s 1 millón, la prima cuesta entre u$s 6.000 y u$s 10.000 por año. Por un monto de u$s 3 millones, serán entre u$s 8.000 y u$s 14.000. Si se trata de u$s 5 millones, entre u$s 12.000 y u$s 20.000”. Los valores varían considerablemente si se tiene en cuenta el tamaño de la empresa, el tipo de compañía, su distribución accionaria, el nivel de inseguridad jurídica y las condiciones financieras y de mercado, entre otros ítems.

En cuanto a la facturación anual del sector, si bien no hay estadísticas oficiales, trascendió que rondaría los u$s 13 millones anuales, repartidos entre las aseguradoras que ofrecen este producto. Los pronósticos son más que prometedores para la Argentina, un país que está a la cabeza en el segmento D&O en América latina y al que le siguen Brasil y Colombia.

El sector crece a un 20% anual
Desde las compañías que ofrecen esta pólizas, advierten que el crecimiento del segmento es sostenido y que continuará aumentando. Zurich, empresa que apunta a ofrecer D&O no sólo a grandes compañías sino también a pymes, está más que conforme con sus balances. “Tenemos este producto desde hace tan sólo tres años y estamos cuartos en el market share con el 20% del mercado”, explica Santiago Gattiker, Team Leader Líneas Financieras de la aseguradora.

“Hay que desmitificar que son coberturas caras si bien antes lo eran. Son cada vez más accesibles debido a que son tailor made, es decir que están hechas a medida de cada empresa. No nos interesa imponer un producto que viene de afuera sino adaptarlo a las necesidades de las grandes compañías y de las pymes”, agrega Gattiker.

Para Borré, el segmento “debería tender a ir creciendo ya que está aumentando la siniestralidad y hay una tendencia a que más empresas compren D&O”.

Por su parte, Rigou indica que “cada vez más, son los directores que conocen y usan este producto. El mercado crece a un 20% anual debido a que todas las grandes empresas ya las tienen tomadas pero las pequeñas y medianas comenzaron a contratarlas. En los Estados Unidos y Europa, ningún director asume sin D&O. En nuestro país, si, por ejemplo, un director ya la tuvo y cambia de compañía lo primero que hace es exigirla”.

Dos tipos de protección
Existen dos alternativas de protección vinculadas a este seguro. Una llamada “carta de indemnidad”, que significa que la sociedad asume el riesgo y se compromete a reembolsar al director los daños y perjuicios que le ocasionen los reclamos relacionados con el cumplimiento de sus deberes. La otra, la D&O propiamente dicha, se da cuando se transfiere el riesgo a una firma de seguros mediante la contratación de una póliza específica.

De acuerdo a un informe brindado por AON, “se puede tomar la cobertura, que protege a los directores y gerentes de los daños que les provoquen los reclamos derivados del cumplimiento de sus funciones o aquella que reembolsa a la sociedad, cuando ésta tuvo que indemnizar a sus directores por un reclamo derivado del cumplimiento de sus funciones".

Cubren decisiones locales, que afectan mercados internos y externos

En cuanto a las características de las pólizas D&O, cabe aclarar que no son contratadas directamente por los CEOs sino que son tomadas por las sociedades o las compañías. El beneficiario es el director o gerente. Además se trata de coberturas conocidas como “claim made”, es decir que, independientemente del momento en que el acto erróneo fue cometido, el seguro D&O sólo cubrirá reclamos realizados por primera vez contra el asegurado y durante la vigencia de la póliza o desde una fecha retroactiva si así se hubiese pactado. Asimismo, se puede solicitar un período ampliado de denuncia que consiste en que una vez terminada la póliza se cubren los actos realizados durante su vigencia.

Las D&O se suscriben en la Argentina cuando la sociedad tiene domicilio en el país. De todos modos, si es una decisión que se toma a nivel local pero que impacta en mercados del exterior, también brinda protección.

A los efectos de obtener una cotización de la póliza es necesario completar un cuestionario del tipo multiple choice, de 35 preguntas, y presentar el último balance de la empresa, entre otros requisitos.

En cuanto a la extensión de la cobertura, se destaca el hecho de que es “innominada”, es decir que se asegura a cualquier persona que, en el pasado, presente o futuro, haya ocupado u ocupe el cargo de director o gerente en la sociedad contratante y sus filiales o sociedades controladas. Tal puede ser el caso de un jefe de planta, que despida empleados y luego tenga que afrontar un juicio. Además, se puede extender la cobertura al síndico, apoderado o representante legal. Finalmente, estarán cubiertos los directores o gerentes que participen en organizaciones sin fines de lucro por mandato de la sociedad.

En cuanto a los reclamos más comunes, Rigou aclara que “pueden ser de accionistas minoritarios por el valor de la acción, por una decisión mal tomada, reclamos de la AFIP o ARBA por impuestos mal liquidados, demandas laborales por despidos, entre otros”.

En ese sentido, varias de las aseguradoras consultadas coincidieron en que los reclamos de organismos por cuestiones impositivas están entre los más comunes. Todavía resuena en la cabeza de muchos CEOs la carta enviada por ARBA a sus domicilios a mediados del 2009. En ella, se les pedían datos personales y se les recordaba que muchos de ellos deberían responder con su patrimonio por incumplimientos para con el fisco.

Asimismo, en un informe elaborado por el Instituto Argentino de Ejecutivo de Finanzas (IAEF) para Marsh Brokers, se cita a modo de ejemplo a algunos de los reclamos más frecuentes.

Un director que despide a un empleado es demandado por discriminación racial o de sexos.

El directorio de una compañía decide incursionar en nuevas actividades e invierte una importante suma en el desarrollo de la nueva actividad. El flamante emprendimiento resulta en un fracaso y se pierde la inversión. Un accionista inicia un reclamo por la baja de valor de la acción como consecuencia del negocio fallido.

Un director declara públicamente que las acciones de su empresa tendrán un cierto rendimiento en un año y luego es demandado bajo el cargo de “información inconducente”, por no cumplir con las expectativas anunciadas.

Un gerente concede una entrevista a los medios y hace alusión a determinadas cifras de la empresa y de la competencia y, luego, el director es demandado por un competidor alegando “declaración falsa o engañosa”.

El CEO deja la empresa en la que se desempeñaba para iniciar un emprendimiento propio. Su antigua empresa lo demanda alegando haberse apropiado de un proyecto que no le pertenece.

Una presentación de acciones de oferta pública se omite indicar alguna circunstancia que luego impacta negativamente en los resultados de la empresa y los directores intervinientes son demandados por "Reticencia en el Suministro de Información".

Marsh hizo la primera colocación de la póliza en la Argentina con la privatización de YPF, en los ‘90

El seguro de D&O fue introducido por primera vez por el Lloyd´s de Londres con la crisis de 1930, ya que, en ese entonces, las corporaciones no tenían permitido dar indemnidad a los directores y gerentes. Pero fue recién en la década del ‘60 en la que cambios en la interpretación de las leyes bursátiles introdujeron la posibilidad real de que los CEOs, en su carácter de persona física, enfrentaran una demanda significativa que atentara contra su patrimonio personal. Los aseguradores respondieron a estos cambios “aggiornando” la cobertura de D&O y relanzando el producto. Desde ese entonces a la fecha, el crecimiento de este seguro en los Estados Unidos fue sostenido, hoy el 95% de las empresas poseen D & O.

Por su parte, en nuestro país, la historia del seguro D&O se remonta a la colocación que hizo Marsh con la primera cobertura de este tipo. Fue la póliza que contrató YPF, en 1993, al privatizarse. Tomó un año definir el texto con el apoyo interno de la petrolera y consultas entre abogados locales e internacionales. Como modelo se utilizaron coberturas de los EE.UU. y de Londres, las cuales debieron ser traducidas y ajustadas a la legislación local.

A partir de allí, el crecimiento del segmento fue constante: primero la tomaron las empresas argentinas que tenían acciones o deuda, cotizando en los mercados internacionales. Le siguieron las que cotizan en la bolsa local y están compuestas por varios accionistas, en donde hay un management profesional independiente, que no responde a un accionista en particular. Y por último, empresas de capital totalmente nacional que empezaron a considerar las D&O una forma eficiente de proteger a su staff.

La legislación vigente
“En la Argentina, el principio general de responsabilidad de los directores está dado por el Artículo 59 de la Ley de Sociedades N° 19.550. Allí se consigna que ‘los administradores y los representantes de la Sociedad deben obrar con lealtad y con la diligencia de un buen hombre de negocios. Los que faltasen a sus obligaciones son responsables, ilimitada y solidariamente, por los daños y perjuicios que resultaran de su acción u omisión”, indica el informe del IAEF. Otro de los artículos agrega: “Los directores responden ilimitada y solidariamente hacia la Sociedad; los accionistas y los terceros, por el mal desempeño de su cargo, según el criterio del artículo 59, así como por la violación de la ley, el estatuto o el reglamento y por cualquier otro daño producido por dolo, abuso de facultades o culpa grave”.



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