Planificar para no pagar de más

Cuáles son las inversiones exentas de Ganancias y Bienes Personales. Los gastos deducibles que no se conocen. Cómo se trata la renta de inmuebles. 27 de Mayo 2010

Llegó el momento tal vez más  doloroso del año para las finanzas personales de la clase media alta. Este mes hay que cumplir con los vencimientos del impuesto a las Ganancias y a los Bienes Personales, que se llevan un buen porcentaje de lo ganado por profesionales independientes, ejecutivos y empresarios.

Las cartas ya están echadas. Habrá que abrir la billetera sin chistar para mantenerse en regla con el fisco por el período 2009. Sin embargo, con un poco de previsión y buen asesoramiento, es posible que en el próximo ejercicio los números resulten un poco más favorables.

Sin dejar de cumplir con las obligaciones que impone la AFIP, por supuesto, se puede mejorar la rendición de cuentas aprovechando al máximo los beneficios impositivos que prevén las normas vigentes. “Identificamos tres situaciones que pueden generar un pago de impuestos mayor al que corresponde”, adelanta Andrés Edelstein, socio del departamento de Impuestos de PricewaterhouseCoopers. En primer lugar, puede ocurrir que la persona desconozca todas las deducciones a las que puede tener derecho o los tratamientos especiales que pueden resultar aplicables como, por ejemplo, el caso de donaciones o de honorarios médicos. 

Edelstein menciona en segundo lugar la inadecuada planificación y, por último, el atraso en los pagos, que luego redundan en intereses y multas que podrían evitarse. “Se advierte con frecuencia cierto nivel de preocupación recién cuando se aproxima la fecha de vencimiento para la presentación y pago de los impuestos, esto es, ya habiendo finalizado el período fiscal, por lo que no resulta posible analizar posibles acciones para reducir la carga”, remarca. 

Fernando Fucci, socio de impuestos de Grant Thornton, sostiene en la misma línea: “No existe la convicción generalizada de que una adecuada planificación  puede producir ahorros importantes en los impuestos individuales. En líneas generales, se cree que la estrategia tributaria es sólo viable en las corporaciones, los grupos empresarios o, en todo caso, aplicable sólo a las grandes fortunas personales. Esa falta de planificación en general deriva en una mayor carga tributaria”.

A pagar
Lo primero que hay que tener en claro es que, en la Argentina, todo trabajador en relación de dependencia soltero con ingresos netos anuales superiores a los   $ 52.200 (unos $ 4000 mensuales, incluido el aguinaldo), o casado con salario de más de $ 72.200 ($ 5600 por mes) está obligado al pago del impuesto a las Ganancias. Estos montos dejan una base inmensa de empleados de distintas categorías alcanzados por el impuesto, así que más vale tener asesoramiento a mano y saber qué y cuánto se puede deducir para no pagar de más. Las posibilidades son varias, pero hay que saber utilizarlas. La situación de los autónomos es menos favorable porque, si bien el mínimo no imponible es también de $ 9000, el beneficio denominado “deducciones especiales”, es de $ 9000 frente a los $ 43.200 de los empleados, lo cual los deja más expuestos al pago de impuestos. 

Las alícuotas a pagar parten del 9 por ciento y alcanza al 35, para ganancias anuales netas que excedan los $ 120.000. La ganancia sujeta a impuesto surge de la diferencia entre los ingresos, menos los gastos y deducciones permitidas por la Ley.

Por otro lado, aquel que tenga un patrimonio superior a los $ 305.000 deberá pagar el impuesto a los Bienes Personales, con alícuotas también progresivas en función del patrimonio sujeto al tributo, que van del 0,5 por ciento al 1,25 por ciento. En este punto, la reciente modificación de la Ley Tributaria impone el gravamen sobre la totalidad de los bienes y ya no sobre el excedente, como ocurría anteriormente, lo cual genera muchas veces mayores costos fiscales.
Estar atento al calendario es otro punto clave: en lo que hace a Bienes Personales, el impuesto se toma sobre la “foto” de los bienes al 31 de diciembre. Entonces, habrá que prever los movimientos con suficiente antelación como para preparar el terreno y mantener el capital, por ejemplo, en activos exentos. Si la AFIP detecta maniobras de último momento puede poner la lupa sobre el contribuyente. 

A hacer bien las cuentas
Ganancias es el gravamen sobre el que más se puede trabajar a lo largo del año fiscal, armando una estrategia que permita hacer la mayor cantidad de deducciones previstas por la ley, de manera de reducir la base de utilidad neta sobre la que luego se calculará el impuesto. 

Lo primero que hay que diferenciar es entre aquellas personas que trabajan en relación de dependencia y cuyo empleador es el responsable de retenerle el impuesto, entre quien es autónomo y quien suma ingresos por ambas vías. 
“A partir de la liquidación de 2009, se aplican plenamente las deducciones por cónyuge, hijos o nietos a cargo”, explica Sáenz Valiente, titular del estudio de asesores impositivos SSV & Asociados. “Hay que tenerlo muy presente porque, como hasta hace poco estaba vigente la Tabla de Machinea, que restringía las deducciones, muchos ejecutivos habían dejado de informar”, completa. Por el cónyuge, siempre que no tenga rentas anuales superiores a $ 9000, su monto anual deducible es de $ 10.000; por cada hijo menor de 24 años, $ 5000, y $ 3750 por otros familiares a cargo. “Es muy importante hacer una correcta declaración. Al inicio de la relación laboral el empleado debe indicar en el F 572 (deducciones) los gastos deducibles, y todos los años, en febrero, tiene que renovar la información o incluso fuera de esa fecha ante cualquier modificación”, recomienda. Apunta otro dato que muchas veces no se tiene en cuenta: es indispensable comunicar al empleador el impuesto a los débitos y créditos bancarios sufridos en la cuenta corriente, ya que del impuesto al crédito (0,6 por ciento) se podrá computar el 34 por ciento a cuenta de Ganancias. 

Otras deducciones de Ganancias: 
• Donaciones a fiscos nacionales, provinciales y municipales y a instituciones reconocidas como exentas, hasta un tope del 5 por ciento de la ganancia neta.
• Aportes para fondos de jubilaciones.
• Honorarios de servicios de asistencia médica hasta un 40 por ciento del total facturado, el cual no podrá exceder del 5 por ciento de la ganancia neta.
• Intereses correspondientes a créditos hipotecarios que hubieran sido otorgados para la compra o construcción de inmuebles destinados a vivienda única, hasta un tope de $ 20.000.
• Importes abonados al personal doméstico e ingresos en concepto de contribuciones patronales, hasta tope de $ 9000.

Los trabajadores autónomos –no así los monotributistas– tienen posibilidades de algunas deducciones específicas. Por ejemplo: gastos por los bienes afectados al ejercicio de su actividad, como alquiler de inmuebles, vehículos o equipos de computación. Además, deben considerarse otras deducciones, como gastos de telefonía móvil empleada en el trabajo o cursos de capacitación, entre otras. 

Inversión inteligente
Al momento de elegir los activos financieros que integrarán un portafolio de inversión, la carga fiscal debería jugar un rol clave. “Determinadas inversiones financieras tienen una exención impositiva y, en tiempos en que las rentas financieras han disminuido en valores relativos, un costo del 35 por ciento por Ganancias sobre el resultado, combinado con un 1,25 por ciento sobre el monto de la inversión por la alícuota sobre los Bienes Personales constituye un diferencial fundamental”, remarca Fucci, de Grant Thornton.

¿Cuáles son las inversiones más “amigables”, desde el punto de vista tributario para las personas físicas (no empresas)? Algunos activos que cuentan con exención impositiva:
• Depósitos en bancos del país (excepto cuentas corrientes), en pesos o en moneda extranjera, a plazo o caja de ahorro. 
• Títulos públicos argentinos, ya que los intereses que generan se encuentran exentos de Ganancias. El monto invertido al cierre del período fiscal también resulta exento de Bienes Personales. 
• Obligaciones negociables y títulos de deuda o certificados de participación en fideicomisos con oferta pública. Fondos comunes de inversión. 
• Las acciones “también resultan sujetas a un tratamiento particular, por cuanto los dividendos no se consideran computables a los fines de determinar el impuesto a las Ganancias”, precisa Edelstein, de PwC.

Los seguros de vida también gozan de algunos beneficios. “Para los seguros de vida con capitalización, el monto de desgravación anual es $ 996,12”, apunta Martín Gauto, presidente de Prudencial Seguros. La situación cambió para los seguros de retiro, que hoy no cuentan con desgravación, “pero si la tenían antes de la ley que eliminó las AFJP”, aclara el ejecutivo. “Lamentablemente –remata– aún no contamos con las ventajas impositivas que tienen otros países”.



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