Perú: tres cartas para el pisco del triunfo

Perú: tres cartas para el pisco del triunfo

El contexto de estabilidad ha sido la principal marca de las elecciones del 10 de abril. Sin los grandes relatos épicos que se acostumbran en el Perú, administrar y corregir el modelo de crecimiento económico serán las principales tareas del próximo presidente. A una semana del comicio, Alejandro Toledo, Keiko Fujimori y Ollanta Humala pelean por un lugar en el ballottage. 01 de Abril 2011

El problema no está en la calidad del show en marcha. Son más bien dos cosas las que pueden volverle a uno aburrida la campaña electoral: cuando sentimos que nuestro favorito no despega y cuando sentimos que nuestro favorito no pierde. Lo primero produce la desidia, lo segundo la indolencia”. Las palabras son de Mirko Lauer, uno de los analistas más respetados del Perú. Pero tienen tres semanas. Y si hasta hace poco el debate era sobre economía y lo aburrido de la campaña, hoy, a una semana de las elecciones, se espera una llegada infartante.

"Cada elección presidencial se da en un contexto específico que le da un significado particular", plantea el sociólogo Martín Tanaka. Para el académico, 1980 fueron los comicios de la recuperación de la democracia y 1985 los del cambio social. 1990 estuvo marcado por la necesidad de estabilizar y garantizar gobernabilidad en un marco de terrorismo, mientras que 2000 se trató sobre la continuidad o caída del autoritarismo y 2006 sobre el crecimiento. "El 2011 no tiene tema obvio, como tampoco lo tuvo 1995", analiza Tanaka, para quien la razón estaría, en concordancia con Lauer, en el contexto de relativa estabilidad y prosperidad con que los peruanos irán a las urnas el próximo 10 de abril.

Con un crecimiento sostenido que casi triplicó el volumen de su producto bruto entre 2000 y 2010 (estimado en u$s 146.280 millones) y una proyección de crecimiento para los próximos cinco años ubicada en un promedio de 7,8%, la bonanza económica peruana tiene a todos los principales candidatos aclarando que, hagan lo que hagan, el curso se mantiene.

Pero el partido no termina hasta que se termina y hoy las encuestas arrojan un panorama bastante definido de lo que puede esperarse con Alejandro Toledo, Keiko Fujimori, Ollanta Humala, Luis Castañeda y Pedro Pablo Kuczynski en la etapa decisiva de la carrera.

En la recta final
Hasta hace poco en punta y seguro para el ballottage estaba el ex presidente Alejandro Toledo. Quien hasta hace dos semanas gozaba de una intención de voto del 30%, el ex mandatario de 64 años se encuentra en un empate en las encuestas con Keiko y el explosivo Ollanta Humala, quien ha repuntado espectacularmente en los últimos 15 días. La estrategia de Toledo ha sido posicionarse como la principal carta de continuidad en un abanico donde el presidente Alan García no pudo colocar a nadie de su propio cuño (su candidata, la ex ministra Mercedes Aráoz, se retiró de la carrera en enero con una intención de voto del 5%). Toledo, quien en octubre pasado contaba con una intención de voto que no superaba el 15%, consiguió trepar lenta pero firmemente en las encuestas repitiendo varios de los esquemas de su primera campaña, donde se destaca su origen humilde y trayectoria de self made man. Hoy recorre las barriadas limeñas blandiendo la promesa de dar títulos de propiedad al 100% de los habitantes de asentamientos de esa ciudad.

Caso contrario es el de Keiko. La hija del ex presidente -y hoy reo- Alberto Fujimori ha hecho un trabajo hormiga. Fue la diputada más votada en las parlamentarias de 2006 y con 35 años se lanzó a la carrera presidencial con un apoyo base en torno al 20%, cifra que ha sabido consolidar pensando en una segunda vuelta con Toledo. Pero para Keiko su fortaleza -su apellido- es su debilidad. Si bien mantiene el apoyo de sectores bajos urbanos y sobre todo del interior del país, donde su padre atacó fuerte la guerrilla, le es difícil entrar en sectores medios o ilustrados, donde esas mismas políticas cargan con el impacto de las violaciones a los derechos humanos por las cuales hoy cumple condena. Si bien busca despegarse de su padre, mucho de esto es cuestión de imagen. El apellido Fujimori brilla por su ausencia en los afiches -donde el logo es una letra "K"- pero su plan de gobierno parte destacando que el crecimiento obtenido en los últimos años es "el resultado directo de la Constitución de 1993", que "estableció las bases de una política fiscal sostenible" y permitió "el desarrollo del sector financiero, la apertura comercial y las mejoras en la infraestructura". Luego despliega un plan sobre cuatro "pilares": distribución de la riqueza, eficiencia en la gestión, seguridad ciudadana y generación de empleo”.

Hasta hace poco en la retaguardia, el batacazo en las encuestas viene de parte del nacionalista Ollanta Humala. El capitán retirado de 47 años, protagonista de un levantamiento durante el gobierno interino de Valentín Paniagua en 2001 y derrotado por Alan García en la segunda vuelta de 2006, tiene su principal rival en él mismo. A pesar de haber obtenido 26% de los votos en primera vuelta, el voto "anti Humala" lo relegó en la ronda final contra García, quien había llegado allí con el 20% de las preferencias. Hoy el fundador del Partido Nacionalista Peruano se ha visto forzado a despegarse un poco de sí mismo, dejando de lado el discurso antisistema. De todos modos, aunque partió con una intención de voto del orden del 10%, las últimas encuestas lo sitúan en torno al 20%, empatado con Toledo y Keiko, lo que a una semana de las elecciones lo tiene en la posición ideal para dar el zarpazo. Hoy por hoy, con su principal apoyo en el sur aymara, recorre el norte costero y la selva ofreciendo un reajuste de casi 40% al salario mínimo hasta 750 soles (unos u$s 270) y una jubilación universal garantizada en un mínimo de 250 soles a todos mayores de 65 años.

Propuestas y desafíos
Para el periodista y analista peruano Carlos Castro, la gran ausencia en estas elecciones fue un discurso rupturista, justamente personificado por Humala en 2006. Así, el debate y propuestas han girado alrededor de la educación, el narcotráfico y la corrupción, sin que nadie haga cambios muy profundos respecto del curso actual. “Algo importante puesto en el debate ha sido el tema de la desnutrición y la pobreza en las zonas rurales. Ése es un mal muy grave dejado de lado por todos los gobiernos y sería interesante que quien asuma al menos avance en una solución al respecto”, señala.

Para Castro, conocedor de las minucias del país del río Rímac, aunque Toledo corre con ventaja al ballottage, aún no hay nada definido y su suerte dependerá mucho de quién complete la boleta en junio. “Si es Keiko, lo más probable es que él sea el ganador. Como Humala en 2006, aunque la hija de Fujimori tiene una base y apoyo sólidos, el voto ‘anti’ es demasiado fuerte y muy pocos que no voten a Keiko en primera lo harían en segunda”. Ahora, si el ballottage se da entre el ex presidente y Castañeda, la cosa queda en veremos. Política e ideológicamente son dos propuestas muy parecidas y si en la campaña de una segunda vuelta contra Toledo Castañeda logra imponer la idea de cambio, podría quedarse con el triunfo.

Según el analista, los principales temas y desafíos del nuevo mandatario estarán en el plano interno, sobre todo marcados por la lucha contra el narcotráfico. “Al gobierno de Alan García, que puso énfasis en el crecimiento y en mostrar al país como un buen lugar para los negocios y la inversión, le faltó voluntad política para atacar en serio el tema, y es algo que el Perú no puede seguir esperando”, dice. Además, luego de haberse instalado en la campaña, no podrá soslayar el tema de la pobreza y la distribución de la riqueza.

La pobreza en las zonas rurales alcanza el 60%, con niveles de desnutrición infantil que llegan al 40%. Y hoy el Perú tiene una deuda externa equivalente al 23% de su PBI, justo la mitad de la proporción que era hace diez años, y el porcentaje del gasto público destinado a deuda bajó de 27% del PBI en 2005 al 12,9% para este año, incrementando el margen para aumentar el gasto social.

En política exterior, las relaciones con los vecinos estarán marcadas por el diferendo marítimo con Chile en la corte de La Haya. Ya hay un entrevero con Ecuador por unas cartas náuticas publicados por ese país que apoyan la postura chilena a y la forma en que se trate el fallo podría ser causa de conflicto para las relaciones comerciales con su vecino del sur. Alan García fue tal vez el presidente sudamericano que menos importancia dio a la naciente Unasur, y ese curso se corregiría o no dependiendo de quien sea el nuevo inquilino de Palacio Pizarro. ‘El problema de la política exterior peruana es que es demasiado personalista y no sigue continuidades de Estado. Es más probable que Toledo, que tiene más manejo y conocimiento de la diplomacia, sea más aperturista. También Castañeda. Ahora, con Keiko o Humala, nadie podría decirlo”, dice Castro.



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