Pastas, en familia

Pastas, en familia

La tradicional fábrica de pastas tiene más de medio siglo de historia y continúa fiel a su formato de empresa familiar. Con 22 locales de La Juvenil y siete de los restaurantes Mondo Spaghetti, hoy buscan ordenar la producción y la logística para atender una demanda creciente. 19 de Mayo 2011

La Juvenil fue fundada en 1959 por Gerardo Bermúdez, un español que había llegado a la Argentina con apenas 13 años, siguiendo a su padre y hermano mayor que se habían subido al barco, juntos, unos años antes. Gerardo, el segundo de nueve hermanos, empezó a trabajar con unos gallegos que tenían fábrica de pastas en Buenos Aires, hasta que se independizó a fines de los ´50. Enseguida, la familia comenzó a sumarse al negocio y esa tradición no se detuvo hasta hoy. En la actualidad, más de 25 tíos y sobrinos trabajan en alguna de las 22 sucursales que tiene la marca.

De hecho, al entrar en un negocio de La Juvenil, si uno mira con cuidado, se puede detectar a los patriarcas, detrás de las cajas; a los primos, ocupando distintos puestos, y hasta a alguno de los nietos, haciendo la tarea en alguna mesa de los restaurantes.

Tras la apertura del primer local, en la Avenida Federico Lacroze, comenzó la lenta pero constante apertura de negocios de pastas. En 1965, inauguraron el segundo punto de venta en Caballito (hoy sigue ahí, en la misma cuadra). “En ese local nací y viví yo", cuenta, sin exagerar, Ariel Mazzeo, uno de los socios de la empresa y miembro de la segunda generación. "La casa estaba detrás del negocio y ahí me crié. La idea de la familia permanece aún hoy”, sostiene ante, claro, un plato de spaghetti con brócolis.

Ese crecer sereno de la firma fue sacudido por la puesta en marcha de la fábrica en Villa Ortúzar: Pasta Factory, en 1994. Nació con el objetivo de unificar procesos y sabores, y reducir costos al lograr precio por volumen. Pero, en pocos años, ya se producía allí la línea completa de pastas. “Fue un hito porque, a partir de 1998, comenzaron a surgir algunos locales que no elaboraban productos y, en 1999, abrimos los restaurantes Mondo Spaghetti (hoy, tienen siete en funcionamiento, sobre todo en los shoppings), un negocio que no hubiera existido sin Pasta Factory”, cuenta.

La fábrica provee productos terminados, semielaborados y materias primas a algunos de los locales (los más tradicionales como los de Caballito, Cabildo y Santa Fe elaboran sus propias pastas). Además, atiende a hoteles como Ceasar, Hilton, Sheraton y es proveedor gastronómicos de empresas y restaurantes. En total, suman más de 800 clientes activos, lo que está llevando a la fábrica a su límite productivo. “Necesitamos ampliarla, ya que fuimos incorporando productos no tradicionales para una fábrica de pastas (panes, tartas, medialunas, postres) que necesitan una tecnología de congelación. Es un proyecto para el año próximo y, si bien aún no hemos cuantificado la inversión, queremos llevar los 1.800 m2 a, al menos, 3.000 m2”, dice el empresario quien afirma que están evaluando alternativas de financiamiento bancario para llevar adelante el plan.

Esencia familiar
La Juvenil es una empresa familiar y, también, atípica. Los ocho hermanos del fundador fueron parte de la compañía. Y, desde entonces, el ingreso de los descendientes se dio de manera continua. “Yo soy ingeniero civil pero trabajé 10 años en desarrollo de software, antes de hacer un postrado en Administración e incorporarme a la empresa, en 1997”, dice Mazzeo. La Juvenil desarrolló su propio modelo de negocio: cada local es administrado de forma independiente por un socio y su familia directa, aunque todos están bajo el paraguas de la misma marca. “Hay un grupo más activo que los temas que conciernen a todos y que coordina las decisiones. Tenemos una relación armónica y nunca nos vimos en la necesidad de apartar a nadie", asegura uno de los líderes del grupo, que inaugura locales a razón de uno o dos por año.

En poco tiempo, la tercera generación comenzará a asomar a la empresa que hoy tiene 400 empleados y, al menos, 25 familiares directos trabajando en ella. "Nuestro secreto es la calidad en el tiempo. Aún cuando los costos apretaban, mantuvimos altos estándares. Eso es inamovible, irrenunciable", define. En cuanto a cómo ve la empresa en 10 años, Mazzeo admite: "Nos falta explicitar el plan con los socios, porque hay mucho para crecer en Buenos Aires y, tal vez, incorporar tecnología de punta que nos permita llegar al interior. Hoy, la prioridad es ordenarnos con la producción y la logística para atender a los locales". Termina el almuerzo para Mazzeo pero no su día de trabajo. Sale disparado al banco, antes de volver a la fábrica montado en su moto, otra de sus pasiones.

Ficha
Locales de La Juvenil: 22
(5 de ellos son franquicias)
Locales Mondo Spaghetti: 7 (1 franquicia)
Empleados: 400
(80 pertenecen a la fábrica)
Facturación 2010: $ 109 millones
Facturación prevista 2011: + 20%



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