"Paramos la caída pero no logramos desandar el camino de retraso"

Juan José Llach y Martín Lagos analizan el porqué del estancamiento de la Argentina en los últimos 120 años. Inflación, situación fiscal y proteccionismo, las luces amarillas de cara a 2012. 16 de Septiembre 2011

Por aquellos días, se forjaba una nación pujante. El rápido crecimiento demográfico -para 1869, la población argentina representaba el 0,13 % de la global, saltando al 0,55 % ya en 1930-, como consecuencia de la fuerte ola inmigratoria, daba cuenta de que el país más austral daba la bienvenida, como dictaba el preámbulo constitucional ya desde 1853, a todos los hombres del mundo que quisieran habitar el suelo argentino. Cómo no iba a ser de este modo si, convertido en granero del mundo, el país se encontraba noveno en el orden mundial de ingresos por habitante. Entre 1870 y 1910, incluso, su PBI per cápita progresó desde un equivalente al 60% del promedio de los 16 países occidentales más avanzados hasta alcanzar el 99%. Con ciertos altibajos, hasta entrados los primeros años del ‘30, la Argentina mantuvo esas posiciones relativas. Pero, luego, los años de retroceso, ese punto de inflexión que separó el rumbo de la Argentina de países como Canadá y Australia. Martín Lagos y Juan José Llach presentaron recientemente en el mercado editorial Claves del retraso y del progreso de la Argentina (Temas), que surge del trabajo conjunto de una investigación de la que participaron Eduardo Fracchia y Fernando Marull, sobre el retraso relativo, sus causas y las lecciones que deja para el futuro.

“En los últimos 20 años, la Argentina, a pesar de la gran crisis, dejó de retrasarse respecto del mundo y de los países desarrollados aunque todavía no recuperó posiciones. Paramos la caída pero no logramos converger, es decir, desandar el camino de retraso”, comenta Llach.

Para llevar adelante el estudio, se analizaron más de 30 hipótesis de distintas procedencias ideológicas: estructuralistas, de la teoría de la dependencia, de la teoría neoclásica, de la macroeconomía, de las instituciones políticas, factores sociales y cuestiones históricas. Y la conclusión fue que hay factores principales asociados al retraso: volatilidad macro, economía cerrada y aceleración de la inflación. “Cuando la inflación se acelera, el retraso es más visible. El período de retraso va de 1930 a 1990 y coincide con las peores etapas de la historia institucional de la Argentina”, agrega Lagos.

Dos décadas clave
Puede sonar contradictorio que la Argentina haya dejado de retrasarse en dos décadas, aparentemente, tan disímiles como lo fueron la del ‘90 y la del 2000, lideradas por el menemismo y el kirchnerismo. Sin embargo, tienen varios puntos en común. “Instituciones políticas democráticas, una economía más abierta, una tendencia a mayor solvencia fiscal que en el pasado, baja inflación -en comparación con lo que fue antes de los ‘90- y un proceso de modernización que incidió tanto en el sector agropecuario como en el industrial”, enumera Llach. Lagos completa: “¿Por qué se creció tanto en los ‘90? Shock privatizador, ingreso de capital e inversión. Tal vez, tuvo que ver con la caída del Muro de Berlín y con el surgimiento de los países emergentes. Este siglo hicimos lo contrario, pero nos ayudó la soja”.

Sin embargo, la mayor parte de los factores que han permitido a la Argentina dejar de retrasarse respecto del mundo, hasta 2007, hoy muestran signos de deterioro. Si bien ambos especialistas prefieren enfocarse en las temas estrictamente tratados en el libro y no en cuestiones coyunturales, dejan ver algunas luces amarillas para los tiempos venideros.
Según datos de Global Trade Alert, la Argentina de 2011 es el país más proteccionista del mundo con 148 medidas vigentes, seguida por Rusia (125), India (96) y los Estados Unidos (90). “El cierre de la economía, a través de restricciones cada vez más fuertes a las importaciones y exportaciones, así como la aceleración de la inflación son algunos de los puntos a corregir”, indica Llach. Lagos concuerda: “Desde 2007, algunas cuestiones están empeorando. La situación fiscal se deterioró y las políticas monetarias van de peor en peor. Nos estamos yendo a un tipo de cambio atrasado. Si bien se está a tiempo de corregir algunas cosas, hay que estar alerta”. De no hacerlo, el país podría ingresar nuevamente en un camino de retraso. “Todavía hay márgenes de maniobra pero el riesgo está. Con mejores políticas económicas, modificando estos factores, se podría empezar a converger”, agrega Llach.

Un dato de color se articula a modo de ejemplo. En 1890, la Argentina, Uruguay y Chile ocupaban los puestos 13, 14 y 15 en el PBI per cápita. Nuestro país y Uruguay compartieron el destino de retraso. Chile también, hasta hace 20 años, cuando comenzó a converger con los países desarrollados.

Asimismo, el volumen, entre otros temas, traza una distinción entre medidas políticas económicas populistas y no populistas. “Por populismo entendemos políticas económicas que no pueden sostenerse en el tiempo, hayan sido aplicadas tanto por gobiernos civiles como por gestiones militares y por distintos partidos políticos”, advierten. En ese sentido, aparece otra señal de alerta. “Un nivel de subsidios como el que hoy en día otorga la Argentina, por el 4% del PBI, no es una política sostenible. Si la dejás en el tiempo, evidentemente, va a traer problemas”, advierte Llach, quien, además, pone sobre el tablero otro tema: el de las instituciones políticas. “La democracia representativa está fuerte, pero hay dudas sobre el funcionamiento de los otros componentes del sistema político: la república y el federalismo”.

La fuga de capitales, asimismo, es otro punto para seguir bajo la lupa. “La Argentina es uno de los países que tiene ciudadanos con más recursos por habitante en el exterior o fuera del sistema. A fines del año pasado, se contabilizaban u$s 140.000 millones. Es un proceso que, por momentos, se había corregido pero que ha vuelto”, señala Llach. A pesar de todo, sin embargo, se muestra optimista: “Creo que, una vez que se resuelva la crisis de los países desarrollados, va a seguir habiendo un escenario externo positivo y que la Argentina va a empezar a desandar el camino de retraso que tuvo. Ahora, para que eso suceda, se necesitan corregir las cuestiones mencionadas. Tengo dudas sobre si hoy hay decisión para encarar esas modificaciones. Pero creo que, en algún momento, la sociedad lo va a reclamar y eso va a prevalecer aunque en el medio puede haber algunos sacudones”, concluye.

Ficha
- Título: Claves del retraso y del progreso de la Argentina
- Autores: Martín Lagos, Juan J. Llach, Eduardo Fracchia y Fernando Marull
- Editorial: Temas
- Páginas: 288
- Primera edición: agosto de 2011



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