Para recuperar la siesta en el trabajo

Para recuperar la siesta en el trabajo

El contador Daniel Leynaud y la psicóloga Viviana Vega instalan siestarios en las empresas y abrieron un centro de sueño y bienestar en el microcentro porteño. Allí se puede descansar entre 30 minutos y una hora, en un ambiente aromatizado y relajante. 26 de Enero 2012

Contra el estigma social de holgazanería, la costumbre de dormir la siesta está demostrando sus beneficios para la salud y la productividad laboral. Un informe del Conicet presentado en 2010, asegura que "una siesta de 45 minutos por día mejora la creatividad, el ánimo y la productividad de los trabajadores". Y un relevamiento de la NASA, del mismo año, señala que "dormir 26 minutos la siesta mejoró la concentración y el rendimiento de los pilotos y astronautas". Junto a Viviana Veg, psicóloga y especialista en coaching ontológico, Daniel Leynaud se puso a investigar las virtudes de la siesta. Apoyado en estos estudios idearon Selfishness, una compañía dedicada al armado de siestarios en empresas. En 2010, con un plan de negocios en mano, se presentaron al programa Desarrollo Emprendedor del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, donde obtuvieron asesoramiento y capacitación para llevar adelante el negocio.

El arranque, en pleno centro porteño
Con una inversión de u$s 35.000, en julio de 2010, los socios inauguraron en la porteña esquina de Córdoba y Maipú un centro de descanso y bienestar. Allí combinaron espacios para dormir con sesiones de relax y coaching para el manejo del estrés. En 2012, la firma prevé facturar $ 1 millón, gracias a la expansión del negocio a otras ciudades del país y de la región.

Leynaud, contador de profesión y ex ejecutivo de una compañía española de servicios, reconoce que, al presentar su propuesta a los inversores y potenciales clientes, las sonrisas socarronas dejaron paso al asombro y finalmente a la aprobación, cuando comenzó a enumerar los beneficios de su propuesta.
"En mis años de trabajo corporativo aprendí que las empresas ponen énfasis en la actividad física y la nutrición de los empleados, pero faltaba el tercer pilar para una buena salud, que es el descanso", cuenta. A fin de elevar el conocimiento y conciencia social del tema, organizaron a fines de 2011 en la Universidad Abierta Interamericana la "Semana del Sueño, la Siesta y la Calidad de Vida", con la presencia de especialistas en medicina del sueño, psicólogos y profesionales.

De acuerdo a una investigación presentada en esa oportunidad, en los últimos 50 años, los argentinos perdimos dos horas de descanso diarias. Pasamos de dormir un promedio diario de 8 horas a fines de los ´60, a menos de seis en 2011. Esto trae innumerables consecuencias, que van desde un aumento de los accidentes por distracción y cansancio, hasta un incremento del riesgo cardiovascular y, por supuesto, del estrés.

En los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea el tema es tomado seriamente y entre un 16% y un 20% de las compañías contemplan espacios para descansar después del almuerzo antes de retomar el trabajo. Hasta en un país tan productivo como Alemania, la siesta diaria se convirtió en un derecho laboral exigido por la Federación de Sindicatos. Empresas como BASF, Opel y Lufthansa cuentan con habitaciones especiales para la siesta.

En la Argentina, varios bancos, compañías tecnológicas y de seguros empezaron a acoplarse a la tendencia siestera. Algunas habilitaron espacios con sillones y camillas para sus empleados, y otras contrataron los servicios de Selfishness para que sus empleados vayan a dormir dos o tres veces por semana, dado que los estudios científicos señalan que no es necesario dormir siesta todos los días para obtener sus beneficios.

Una siesta con sello corporativo
Asimismo, el descanso tampoco debe prolongarse por más de 45 minutos. De lo contrario, se entra en una fase de sueño más profundo que al despertar produce aletargamiento y hasta puede generar el efecto contrario al deseado: sentirse más cansado y somnoliento.
"Ofrecemos un servicio que va más allá del espacio para dormir la siesta, agregando elementos de manejo del estrés y técnicas complementarias como aromaterapia, cromoterapia, ejercicios de relajación y masajes", señala Leynaud. Cuando la persona ingresa, se le realiza un chequeo y se confecciona una ficha personal de salud. Con esta información, se ambienta una cabina de sueño con la música, aromas y colores a la medida de cada uno. El costo de cada "sesión de siesta", de 30 a 45 minutos, es de $ 49 y se ofrecen planes con vouchers por varias sesiones para empleados y regalos empresarios.

Además de ofrecer su propio siestario, Selfishness asesora a las empresas para que creen sus propias cabinas de descanso. Actualmente se encuentran diseñando una camilla especial para descanso. Para 2012, la dupla de emprendedores planea expandir el servicio a otras ciudades del país como Córdoba, Rosario y Mendoza, y llegar a Chile, Perú y México. Los siestarios son prueba de que se puede convertir el sueño en negocio.

Perfil

Razón Social: Selfishness
Fundación: 2010
Actividad principal: siestarios dentro y fuera de la empresa
Inversión inicial: u$s 35.000
Facturación: $ 1 millón, proyectada 2012.



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