Para qué se usan las reservas en el mundo

Para qué se usan las reservas en el mundo

Los bancos centrales de los principales países de la región y el globo aumentan sus reservas para protegerse de futuros cracks financieros y aplicar políticas fiscales expansivas. Las razones por las que avanzan los fondos soberanos en naciones como Chile y China. Por qué la Argentina se aleja del esquema mundial. 16 de Abril 2010

Del Fondo del Bicentenario al Fondo de Desendeudamiento; de u$s 6569 millones a u$s 4382 millones. El avance del Gobierno sobre el Banco Central de la República Argentina (BCRA) se ratifica, día tras día, con la decisión del oficialismo de hacerse de las reservas del organismo que rige el sistema financiero del país. Esta crisis institucional que tiene en disputa constante a los tres poderes nacionales se cobró, en enero de este año, a su primera víctima: Martín Redrado, quien hasta entonces se desempeñaba como presidente del Central. A poco más de dos meses de su renuncia, la oposición rechazó el decreto de necesidad y urgencia (DNU) de las reservas en Diputados, pero aún transita el espinoso camino de alcanzar el quórum para hacerlo en el Senado. A esta problemática se suma la reciente decisión del juez Thomas Griesa, de Nueva York, de embargar u$s 105 millones que el BCRA tenía depositados en la Reserva Federal de Nueva York, a pedido del fondo buitre NML Capital-Elliott.

Un poco más de 100 años luego de que los inmigrantes europeos comenzaran su desembarco en América latina, desde el viejo continente llegaría una nueva idea que desplazaría al uso abusivo de los bancos centrales como mecanismo de financiamiento de los estados. El aumento de precios, principal consecuencia de la utilización descontrolada de las reservas, comenzó a hacerse crónico en los ‘80, conduciendo a las economías de la región a largos períodos de inestabilidad. “Desde Europa llegó la iniciativa de que el banco central debía ser independiente para evitar que se financie gasto público con emisión monetaria. Alemania fue el mentor, que lo aplicó en los comienzos de la posguerra”, asegura el economista Jorge Colina, del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). Dos décadas después de que la autonomía llegara a los países de América latina, la independencia del BCRA está en riesgo. Ante esta amenaza, ¿es la Argentina un reflejo o un caso excepcional en la región? ¿Y qué sucede en los bancos centrales de los países desarrollados?

Aunque su autarquía no se expresa en la Constitución o en leyes nacionales, el Banco Central de Brasil (BCB) no está atado a decisiones directas del Poder Ejecutivo. “La independencia no está explícita, pero existe en los hechos. Cuando Lula necesita plata, saca un título y lo coloca en el mercado. Y el Banco Central no le presta dinero”, afirma Colina. Según Nicolás Bridger, de la consultora Prefinex, “en los últimos 15 años Brasil apuntó a la acumulación de reservas para hacer frente a la volatilidad externa y al sudden stop, que es cuando los flujos de capitales de repente se van”. Hoy día, las reservas internacionales de Brasil alcanzan los u$s 250.000 millones. Debido a esta fuerte acumulación de activos es que el país vecino se pudo concentrar en la aplicación de una política monetaria y fiscal expansiva. Para el economista de Prefinex, cada año Brasil fija “un rango de variación de precios”, y este inflation targeting es considerado como el objetivo explícito que perciben las autoridades de las políticas monetarias. “Hoy tiene una inflación baja y estable. Cuando en la Argentina se debate el rol del Banco Central, se pierde de vista que, si ese objetivo estuviera cubierto, el BCRA se podría enfocar en otras metas”, completa.

El último uso importante de reservas para cancelar deuda externa en Brasil se llevó a cabo en diciembre de 2005, cuando se adelantó el pago de sus obligaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por u$s 15.500 millones. Esta decisión, que el BCB consensuó con el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva, le permitió mantener un superávit fiscal elevado. Al mismo tiempo que el BCB acumula reservas, interviene en el mercado cambiario con la compra de dólares, para evitar que los reales se sigan apreciando. “Este funcionamiento independiente del Poder Ejecutivo le ha traído problemas con algunos sectores industriales de poder, pues se produjo una apreciación importante del real antes de la crisis y éstos creen que el real debería estar un poco más barato”, especifica Bridger.

Con la salida del dictador chileno Augusto Pinochet y la entrada al gobierno del partido democrático de la Concertación, en noviembre de 1989 se aprobó por ley la autonomía del Banco Central de Chile (BCC), que comenzó a operar con cinco consejeros, tanto de la oposición como del oficialismo. Luis Eduardo Escobar, ex asesor del Ministro de Hacienda en la presidencia de Ricardo Lagos, afirma que la autonomía del BCC es “prácticamente total”, y el ministro de Hacienda puede participar de las reuniones de consejo “con derecho a voz, pero no con derecho a voto”.

Si bien Escobar evita sentenciar que en Chile nunca ocurriría una problemática como la de la Argentina, asevera que “la ley vigente, de rango constitucional, impide que el Banco Central le haga préstamos al gobierno directa o indirectamente” para pagar deuda. “En tal caso, debería comprarle dólares al Central con recursos propios. Y eso sí es posible”, aclara el economista chileno. Con un exceso de ingresos sobre gastos, una política de largo plazo de los sucesivos ministros de Hacienda permitió utilizar el remanente para cancelar deudas. “Durante los gobiernos de la Concertación, salvo en 1999, 2000 y 2001, el presupuesto de la Nación siempre tuvo superávit global. Así, el gobierno redujo drásticamente la deuda pública externa de niveles del 40% del PIB en 1990 a menos del 7% en la actualidad”, precisa Escobar. A febrero de 2010, el BCC registró activos por u$s 25.000 millones.

La acumulación como desafío
El equipo económico del presidente José Mujica quiere usar parte de las reservas del Banco Central de Uruguay (BCU). ¿El motivo? El BCU ha estado acumulando reservas por encima de sus necesidades. No obstante, antes de realizar una transferencia al Poder Ejecutivo, el oficialismo buscará concertar con la oposición una ley que determine el destino de ese dinero, que en principio se consignaría para obras de infraestructura. Según datos de Prefinex, las reservas internacionales de Uruguay pasaron de u$s 6230 millones en agosto de 2008 a u$s 8232 en febrero de 2010, de las cuales un 50% son de libre disponibilidad.

En un almuerzo con empresarios, el presidente del BCU, Mario Bergara, distinguió que una parte de las reservas “es de los depositantes” y “otra parte es plata del gobierno”, que el Banco Central administra como agente financiero del gobierno. Por ello, el Poder Ejecutivo puede usar esas reservas en función de sus criterios de política fiscal. “Por la vía legal, como no puede ser de otra manera, se determinará cuál es su mejor uso”, aclaró Bergara. En su espacio radial, en la emisora M24, el presidente Mujica admitió que esta decisión es “muy poco sencilla”, puesto que primero se deberá definir cuál el nivel óptimo de reservas que requiere el país.

“Constitucionalmente autónomo en sus decisiones y administración”. Así se define el Banco de México (Banxico), institución que alcanzó dicha autonomía en abril de 1994, último año del sexenio del presidente Carlos Salinas. “El punto más importante de la autonomía se dio en 2000 cuando el PRI perdió el poder luego de 70 años, y por primera vez tuvimos a un presidente no oficialista y un director del Banco Central que había sido elegido por un jefe de Estado del PRI”, explica Raúl Feliz, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), en México. Según el economista, luego de que el Banxico “ejerciera una autonomía extrema los primeros 15 años”, ahora “su autonomía no corre riesgo”.

Con una publicación semanal del estado de cuenta, las reservas netas alcanzan los u$s 95.000 millones -equivalentes a un 9,5% del PBI-, mientras que las brutas llegan a u$s 105.000 millones, un nivel récord para el país. Aunque no jueguen un papel muy importante porque no hay un target definido para la paridad cambiaria, Feliz considera que, en los hechos, “las reservas se utilizan para actuar en medio de una crisis de liquidez”, como la que México sufrió en 2008. “Se descubrió a un número importante de empresas con posiciones especulativas en mercados de cambios a través de derivados, y emergieron de un día para otro elevando la demanda de dólares en un momento en que se había secado la oferta. El banco central tuvo que intervenir y vender u$s 20.000 millones para evitar que se generara una devaluación”, relata el economista. En los últimos años, el banco entabló una política de acumulación de reservas a través de la compra de dólares en el mercado, en parte porque evalúa que su nivel no es suficiente, y como quedó demostrado en la crisis, para evitar que el peso se siga fortaleciendo. Además , esta acumulación le permitirá al país hacerle frente a una caída inesperada en la oferta de recursos del exterior. “Cuando llega una crisis financiera, alguien tiene que ser prestamista de última instancia. Como México no puede prestar dólares en última instancia porque no los produce, necesita reservas”, argumenta Feliz.

Los más desarrollados
A casi 20.000 kilómetros de la Argentina, el Banco Central de China -que depende del gobierno comunista- ostenta una de las mayores reservas del mundo: u$s 2 billones. “Alrededor de u$s 800.000 millones de su cartera financiera son bonos norteamericanos”, declara Fabián Calle, investigador senior del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). No sólo el país asiático posee un gran superávit fiscal con los Estados Unidos, sino que junto con Japón, es uno de sus prestamistas más relevantes. “Si las relaciones entre ambos países se debilitan, China puede salir a vender esa cartera, pero eso provoca un fuerte golpe en ambas economías”, subraya Calle, quien dice que China desvía entre el 5 y 10% de sus reservas en fondos soberanos para inversiones estratégicas (ver recuadro).

Con funciones explícitas de estabilidad de la moneda y el empleo, la autonomía de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés) posee según Raúl Ochoa, investigador de la Fundación Standard Bank, una clara referencia en “el mantenimiento a través del tiempo de sus presidentes”. “El grado de importancia que tiene la autoridad monetaria es claro y no discutible en los Estados Unidos. Es más, uno podría decir que más allá de los cambios de política entre la administración de Bush y Obama, (Ben) Bernanke continúa”, amplía Ochoa, y destaca que “es totalmente impensable la intervención del Ejecutivo sobre la FED sin mediación del Congreso”.

En la misma línea, el presidente de la Reserva Federal asiste periódicamente a reuniones de las comisiones de Finanzas y Tesoro del Parlamento, para que exprese su opinión sobre la situación económica, específicamente sobre las tasas de interés, problemática de esencial importancia para los bancos de reservas de los estados norteamericanos. Para Ochoa, como hoy los EE.UU. es un deudor neto del mundo, “no es tan importante la cantidad de reservas, sino la colocación de los bonos del Tesoro”. Con un déficit fiscal en el orden del 10% del PBI, las reservas norteamericanas actúan como un resguardo para emergencias futuras.

Dentro de la Unión Europea, las complicadas economías de Grecia, España y Portugal no encuentran financiamiento en sus respectivos bancos centrales, como tampoco en el Banco Central Europeo (BCE). “Tienen prohibido apelar a la emisión monetaria. Emitir moneda para financiar sería como salirse del euro. Si los estados quieren financiarse tienen que emitir títulos públicos”, resume Colina. Actualmente, estos países se financian con tasas del 5 al 6%, mientras que los más ordenados de Europa lo hacen con tasas de entre 2 y 3%. Es así que, el objetivo principal de los activos del BCE es mantener la estabilidad del euro.

Lejos del panorama mundial, el conflicto por las reservas del BCRA debilita la autarquía de la institución. A fines de 2009, la presidente Cristina Fernández de Kirchner ordenó a través de un DNU transferir reservas del BCRA al Tesoro nacional por u$s 6.569 millones. En contraprestación, el Central recibiría una letra denominada en dólares con vencimiento a 10 años. Más tarde, el conflicto originado por el DNU sorprendería con una nueva maniobra K. En la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, la Presidenta anunció la derogación del DNU del Fondo del Bicentenario y en su reemplazo dictó el 298/10, con el mismo fin, pero con distinto nombre: el Fondo del Desendeudamiento, por el cual el BCRA debería transferir u$s 4382 millones de las reservas de libre disponibilidad al Tesoro Nacional.

Si bien la Argentina posee una sólida cantidad de reservas netas -cerca de u$s 40.000 millones-, el economista de DPA Consultores, Horacio Costa, plantea que la cuestión de fondo del uso de las reservas para pagar deuda es “el grado de descontrol en el gasto” que posee la Argentina. “Lo que la sociedad le va a pedir al Gobierno es que el Tesoro vuelva a generar superávit financiero para no tener que usar reservas. Todos los países logran refinanciar el capital de sus vencimientos a tasas razonables y pagables, pero la Argentina no lo ha logrado en los últimos 10 años”, complementa Costa. Para el investigador de la Fundación Standard Bank, “tener reservas es muy importante, sobre todo en una economía que ha pasado por varias crisis sucesivas”. Y concluye: “En la Argentina cuesta mucho entender la estabilidad de las reglas, la previsibilidad. Hacer esto en un esquema donde la inflación está creciendo y las expectativas inflacionarias siguen subiendo es lo menos recomendable”.



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