Para inversores no tradicionales

Para inversores no tradicionales

No es la tasa de retorno lo que define en estas apuestas lo extraordinario de la renta. Cuáles son las opciones más exóticas para poner el dinero. 15 de Octubre 2010
Hay inversores tan inquietos como arriesgados, que se animan a menús exóticos, que combinan desde derivados financieros hasta pólizas de seguros de vida de individuos que las “ceden”, con una quita a cambio de los fondos. 

Concretarlas desde la Argentina no siempre es posible. Apuntan a inversores de muy alto patrimonio, que diversifican sus colocaciones y, entre tantas canastas, una tiene el rótulo de “apuestas exóticas”. Lo alternativo tiene más que ver con encontrar nichos o negocios poco explotados que con poner el dinero en fondos que prometen rentabilidades astronómicas, casi sin garantía alguna. En ese sentido, una de las primeras cosas a tener en cuenta es la seguridad y el respaldo de los fondos. 

“Es muy importante que se trate de activos auditados, calificados y de mercados regulados”, advierte Marcos Noceti, director de Banca Privada de Loyalty Secured, una consultora de servicios financieros.

Las  inversiones más raras pueden concretarse en Chicago, confiesa un veterano operador de la City porteña. “Ahí, se puede negociar hasta el jugo de naranja”, asegura. No es chiste. A comienzos de este año, tras una ola de frío que se apoderó del Estado de La Florida y amenazó a la producción de cítricos, por ejemplo, los futuros del jugo de naranja pegaron un salto intradiario de más de 3,5 por ciento. La Florida es el mayor productor global de frutas, después de Brasil.

The Fine Art Fund Group es una administradora con fondos de inversión posicionados en obras de arte. Fundada en 2001 por Philip Hoffman, posee más de US$ 100 millones bajo gestión y logró rendimientos anuales cercanos al 30 por ciento. El grupo posee cuatro fondos. Son cerrados, a mediano y largo plazo y, según señalan en la empresa, permiten mantenerse al margen de las fluctuaciones de los mercados internacionales.

El camino de las exquisiteces en materia de inversiones llega hasta los vinos finos. Desde 2000, cuando se creó un mercado específico, el London Vintners Exchange (Liv-Ex), los fondos de inversión cuyo activo principal es el vino crecieron. En promedio, registraron una ganancia anual del 10 por ciento en los últimos cinco años. Pero los expertos advierten que hubo una fuerte baja en el segundo semestre de 2008. Algunas de las opciones, The Wine Investment Fund o Wine Asset Managers.

“Sin duda, las opciones de inversión exóticas se multiplican exponencialmente al salir del mercado local. Allí se permite acceder a una amplia gama de activos para operar en los mercados de futuros. Al tratarse de recintos mucho más desarrollados que en la Argentina, las operatorias se pueden encuadrar en una gran diversidad de bienes o contingencias”, explica Mariano Sardans, socio de FDI Consulting, firma de asesoría en inversiones.
A modo de ejemplo, la Bolsa de Chicago permite posicionarse en commodities como maíz, trigo y soja; o metales, como oro, plata y cobre. La lista puede ampliarse a más de un centenar de alternativas, considerando las posibilidades en energía, índices de acciones, monedas, tasas de interés o precios de bienes inmuebles. 

Los futuros, que son un tipo de derivado, pueden negociarse en mercados formales, como las Bolsas –la de Chicago es la más importante del mundo para este tipo de operaciones; localmente, existen el Rofex o la Bolsa de Cereales de Buenos Aires– o con contratos entre privados, conocidos como Over the Counter (OTC). 

Lo más exótico en materia de inversiones, siempre, es asociado a mayores riesgos y mercados no regulados. En Opciones, es posible realizar todo tipo de contrato en base a cualquier activo, indicador económico o evento en particular. Estas cotizan OTC. Los riesgos no son una variable menor. “En el caso de los futuros, la relación riesgo-retorno suele ser mayor en los casos especulativos. Los mercados de monedas, metales y commodities son, de por sí, volátiles, y no aconsejables para inversores conservadores”, explica Sardans.

 Mix de opciones
Actualmente, ya no hay asesores financieros ni brokers que se jueguen con consejos osados o fórmulas poco probadas. Las crisis pusieron mesura.

Entre las alternativas ofrecidas a sus clientes de banca privada, Noceti, de Loyalty, apunta a la posibilidad de entrar a un fideicomiso canadiense que invierte en desarrollos inmobiliarios en los Estados Unidos: “Es un fondo de más de  US$ 25 millones. Para ingresar, la inversión mínima es de US$ 50.000 y la rentabilidad esperada, del 10 por ciento anual, con una tasa garantizada de 8. El horizonte es de cinco años”. Es un fondo cerrado, con lo cual, para salir en forma anticipada, hay que encontrar una contraparte que quiera ingresar. 
Otro producto que ofrece Loyalty es un fondo de renta fija bajo regulación de los Estados Unidos que, a diferencia de los posicionados en bonos públicos o privados y, por ende, atados a fuerte volatilidad, securitiza cupones de tarjetas de crédito o pólizas de seguro, que actúan como activo subyacente de préstamos. “Este fondo tiene una tasa mínima garantizada del 4 por ciento y máxima del 7”, apunta Noceti. 

Una alternativa, hasta no hace mucho casi exótica pero que se posicionó en la mente de los inversores, es la de los Exchange Traded Funds (ETFs). “Son fondos que cotizan y que poseen numerosas ventajas para los inversores individuales, puesto que garantizan al tenedor la propiedad de una porción de una canasta de acciones u otros activos financieros como bonos, futuros, forwards y swaps”, asegura Sardans. Las razones de su popularidad se basan en los bajos costos de gestión, la utilización de estrategias activas y la creciente diversificación y liquidez. Dentro de este mercado, que se tornó “popular”, existen variantes poco conocidas. “Algunos productos novedosos son los nuevos ETFs sectoriales de Brasil, que otorgan posicionamiento en canastas de empresas ligadas al consumo o firmas de mediana capitalización”, avanza el socio de FDI. 

Estos fondos se convierten también en una plataforma para entrar de manera no tradicional al sector inmobiliario en el exterior, evitando quedar atrapado en inversiones ilíquidas, como los ladrillos físicos.

 Asunto de vida y...
Entrar a una especie de mercado secundario de seguros de vida no es, precisamente, una inversión convencional. Pequeño en la Argentina, está más desarrollado en los Estados Unidos y en él entran en juego valores éticos que algunos inversores toleran... Y otros, no. A esta inversión se la conoce como acuerdos de vida o life settlements. Hoy en día, sus retornos no superarían el 8 ó 9 por ciento, según datos del mercado. 

¿De que se trata? El titular de un seguro de vida que sabe que posee una enfermedad grave o terminal, o una edad avanzada, decide desprenderse de esa póliza, cediéndola a un tercero, a cambio de recibir por adelantado los fondos, con una quita sobre el total asegurado –que puede ir del 25 al 50 por ciento–, según el tiempo que, se estime, falte para que se cobre el seguro y, por ende, la cantidad de cuotas que el nuevo dueño deberá seguir pagando para mantenerlo activo y cobrarlo, cuando el titular original muera. 

En la mayoría de los casos, a este tipo de inversión se entra a través de un fondo que reúne gran cantidad de pólizas diversificando el riesgo. El inversor obtiene una cuotaparte y, generalmente, no se puede ingresar con montos inferiores a los US$ 50.000. Son pólizas originadas en los Estados Unidos, ya que, en ese mercado, está contemplada la posibilidad de negociar las pólizas como si fueran un activo. El riesgo del fondo dependerá de lo bien que se haya evaluado la sobrevida de quien vendió la póliza y de la calidad de la compañía aseguradora.

En la Argentina hay algunos operadores que están dedicándose a este negocio pero prefieren mantenerse con un muy bajo perfil.
  



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