Para armar

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La supervivencia de las entidades del sector social suele pender de un hilo. Los donantes internacionales y las fundaciones siguen siendo un punto de apoyo clave. Sin embargo, últimamente, crecen los aportes individuales. Modelos de financiación y algunos de los casos más innovadores del país. 28 de Septiembre 2011

“Hay poca información acerca de cómo se financiaban en el pasado las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), pero tampoco se conoce cómo lo efectúan en la actualidad. No existe un registro unificado. Históricamente, un gran porcentaje se financió con la venta de servicios, subsidios gubernamentales y eventos. Podríamos decir que hoy se está evolucionando hacia diferentes modelos, por caso, alianzas con empresas y donantes individuales”, comenta Norma Galafasi, directora de la consultora In2action Fundraising & Communication. Entre los sponsors, los individuales se imponen. “Son donantes que forman grupos integrados por: un porcentaje chico de grandes benefactores y uno amplio de pequeños aportantes, que, en su totalidad, forman una base interesante para la ONGs”, amplía Gabriel Berger, director del posgrado en Organizaciones Sin Fines de Lucro dictado entre las universidades San Andrés, Torcuato Di Tella y el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES). “Quien dona individualmente apoya una causa, la reputación de la ONGs o la imagen que tiene en la comunidad”, agrega.

Aportes individuales: el valor de la causa
Para Greenpeace, por ejemplo, las donaciones individuales son centrales al no aceptar dinero de empresas, partidos políticos, ni gobiernos. “Las acciones tendientes a conseguir donantes se dirigen al público masivo. Contamos con 84.000 en la Argentina, y cerca de 3 millones en el mundo. La mayoría aporta a través de tarjetas de crédito. El esfuerzo está puesto en convertir en sponsors a quienes se suman a las campañas, firmando una petición en Internet o por cualquier otro canal. Son los ‘ciberactivistas’”, explica Martín Tinghitella, director de Desarrollo de Fondos de Greenpeace Argentina. “También hacemos telemarketing y se reciben legados por testamentos”, amplía.

Una forma que se enlaza con la anterior es el padrinazgo. Un ejemplo es el de Apaer, que, desde hace 29 años, apadrina escuelas rurales. “No efectuamos campañas de recaudación. Tenemos más de 9.000 padrinos, y un registro de 4.500 colegios. Los padrinos envían útiles, alimentos, ropa, viajan y comparten momentos con sus ahijados”, comenta la presidenta de la entidad, Noemí Delellis de Arbetman. Con aportes eventuales amplían aulas, reparan escuelas y hacen proyectos productivos.

Ahora bien, ¿dónde puede obtener recursos otro tipo de ONG? Por ejemplo, una dedicada a evitar que los pueblos que languidecen por el cierre de los ferrocarriles o por el decaimiento de las actividades agroganaderas?. Marcela Benítez, socióloga y geógrafa creadora de la iniciativa Responde cuenta como se las ingenió para captar interesados. “Antes de solicitar dinero -dice- me acercaba a las empresas a contarles lo que hacíamos. Para conseguir apoyo, es preciso cultivar relaciones, crear confianza y mostrar una propuesta sólida”.
De esta forma y con un trabajo de hormiga, la ONG encontró maneras de lograr recursos para poner en marcha actividades productivas y culturales en algunas localidades con menos de 2.000 habitantes, de las cuales hay 2.300 en la Argentina. El primer auspiciante llegó en 2004 con American Express. Hoy están trabajando en un mapeo de pueblos desconectados. Para ello, trabajan con 10 poblaciones. Los resultados se comunicarán a través de un portal en el que se podrá conocer el ADN de cada uno y que incluirá un espacio para padrinazgos. La financiación llega de la mano de empresas como Apache Argentina, KPMG, Banco Galicia, Came, Amex y LAN.

Emprendimientos propios
En cuanto a las diferentes formas de lograr financiación, Berger resalta: “Una forma que se va haciendo más común es la puesta en práctica de emprendimientos en la misma ONG. Se trata de negocios sociales, que, por un lado, dan empleo y, por otro, resuelven problemas de la comunidad a la que asisten”.

La Fundación Sagrada Familia se dedica desde hace 30 años a paliar problemas como la falta de vivienda y el mal estado en las que muchas se encuentran. Para ello, lleva adelante programas específicos y administra el corralón SUME materiales, donde reciben desde cemento a arena y desde grifería a muebles, elementos que venden a precios accesibles. Su modelo los llevó incluso hasta Dubai (Emiratos Árabes), donde su iniciativa fue reconocida como una de las 17 mejores propuestas del Cono Sur en el Premio Internacional a las buenas prácticas, que se organiza allí desde 1997 y que reparte u$s 480.000 en premios.

Por su parte, la Fundación para el Desarrollo en Justicia y Paz (Fundapaz) trabaja con 3.500 familias indígenas y criollas de comunidades rurales del norte argentino. Nacida en 1973, en Vera, provincia de Santa Fe, hoy apoya a poblaciones en Santiago del Estero, Santa Fe y Salta para que obtengan miel del monte y la comercializen bajo el nombre Los Madrejones. Además, cuenta con la fábrica de quesos Las Cabrillas en Forres, Santiago del Estero. “Nuestra principal forma de fondeo es la presentación proyectos de desarrollo. La mayoría de esos fondos vienen de agencias del exterior. En términos generales, hay algunas alemanas como Misereor, Adveniat y Pan para el Mundo, que se mantuvieron como donantes, y otras que se renuevan”, explica Juan Luis Díaz, director ejecutivo de Fundapaz. Y agrega: “Uno de los principales inconvenientes que tenemos para conseguir apoyo es que la Argentina no es un país prioritario para la cooperación global”.

Las Tunas, ONG situada en General Pacheco, provincia de Buenos Aires, se dedica desde hace nueve años a ampliar las libertades de personas que viven en la pobreza, brindando experiencias educativas por medio de programas orientados a niños, adolescentes y jóvenes. Allí lograron que 250 chicos y chicas participen en talleres de arte, coro, orquestas infantil y juvenil, becas de integración escolar, encuentros y seminarios. La organización cuenta con apoyo de una cooperación española. Cada año el plan de fundraising contempla que los recursos provengan de fuentes diversas para que el presupuesto siempre pueda sostenerse. Además, la entidad creó el Almacén de Ramos Generales, donde es posible adquirir productos usados en buen estado o nuevos, a precios de feria americana. Entre los socios de Las Tunas están la Fundación Tuyú y el BBVA.

¿Qué hacen las más antiguas?
Graziella Donnet de Acosta Güemes, presidenta de Liga Argentina de Lucha Contra el Cancer (Lalcec), entidad que este año cumple 90 años, explica que la manera más efectiva de lograr la recaudación de fondos es teniendo una buena calidad de imagen como entidad. “Muchos donantes -acota- reconocen a Lalcec como una organización médica responsable y de esa forma se acercan o nos ofrecen realizar campañas en conjunto para prevención y detección temprana de cáncer”, comenta Donnet de Acosta Güemes. La entidad trata de generar alianzas con organizaciones pares y empresas. “Contamos con personas que, en algún momento, estuvieron vinculadas a la liga y desean realizar una donación. Al mismo tiempo, varias compañías realizan campañas de bien público, aportando un porcentaje de la venta de algunos de sus productos”, dice la directiva. Hoy, Lalcec busca sumar más ingresos para aumentar la posibilidad de hacer estudios y atención gratuita (efectúan mamografías en el móvil de Lalcec-AVON y estudios ginecológicos en el de
Lalcec-Philips-OSDE). También busca acceder a espacios publicitario sin cargo y poder sistematizar los datos de las actividades para generar estadísticas. Algunas entidades, que los apoyaron o apoyan, son las fundaciones Pedro Mosoteguy, René Barón, Florencio Fiorini y Avon, Cosméticos Avon, Philips y OSDE.

Por otro lado, entre las herramientas de avanzada están las redes sociales, las campañas en la Web y todo lo que pueden ofrecer las conexiones online al servicio del sector social. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU lanzó, por caso, la versión del juego Freerice en español. El original está en inglés y ha recolectado millones de granos de arroz para alimentar millones de personas en lugares como Haití, Uganda o Blangadesh. En el juego, hay que demostrar cuánto se conoce el idioma. La recompensa es la donación de granos a personas que sufren hambre. Los jugadores deben responder a preguntas de vocabulario español y cultura general, a través de Internet. Por cada respuesta acertada, ganan 10 granos de arroz que anunciantes donan a través del PMA.

Más profesionalismo
De acuerdo a Berger y a Galafasi, la búsqueda de fondos se profesionaliza. “El rol del desarrollador de fondos es central. Ahora se entiende como parte de una estructura, lo cual muestra un avance significativo. En la medida que existen profesionales, se dan acciones más sistemáticas”, acota Berger. Uno de los sitios que da capacitaciones en ese sentido es Aedros. Mariela Becker, coordinadora de la entidad, explica que la finalidad es que la búsqueda de fondos deje de ser eventual, realizada por voluntarios o por el director ejecutivo, sino que se convierta en algo más reglamentado. Mientras, cada dos años, prepara un Congreso Internacional, que apunte en esa dirección. El próximo, el Festival de Fundraising 10x10, se celebra hoy, 27 de septiembre, y tendrá lugar en el Auditorio de la Obra Don Orione (Carlos Pellegrini 1427, CABA), de 8.30 a 17.30.

Puentes para el encuentro
Los rastreadores de fondos dan vida a un oficio, mientras que, en paralelo, sirven de interlocutores para aquellas organizaciones que acumulan conocimientos sobre donantes posibles y ONGs que precisan colaboración. “HelpArgentina, por ejemplo, busca promover el desarrollo social en el país a partir de involucrar en proyectos y programas a quienes que residen en el exterior, en particular a argentinos. En ocho años, movilizaron más de u$s 4,5 millones donados a más de 100 ONGs”, indica Federico Centeno Lappas, director Ejecutivo de la entidad.

Por su parte, la colaboración internacional se concentra en la Red Argentina para la Cooperación Internacional (RACI), entidad pública y privada que funciona desde 2004, fundada por 15 entidades para interactuar y dialogar, optimizando las capacidades y aptitudes de las ONGs en relación con la cooperación mundial (este año llegarán a ser cerca de 60). “La red mantiene alianzas con embajadas, representaciones extranjeras, agencias de cooperación, organismos multilaterales, fundaciones globales, universidades y centros de estudios. RACI colabora en la profundización de los conocimientos, en la comunicación de las ONGs entre sí, en el fortalecimiento de las capacidades para desarrollar fondos y en las relaciones con organismos internacionales”, señala Daniel Levin Frieder, coordinador de proyectos.

Finalmente, en este mundo en movimiento y de intercambios ingeniosos, no faltan la sopresas como los megamillonarios que se comprometen en la iniciativa The Giving Pledge, creada por Bill Gates y Warren Buffet, desde donde instan a su pares a dar parte de sus fortunas por el bien común.



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