Paisajes del Pacífico sur

Paisajes del Pacífico sur

La isla trasandina de Chiloé constituye un destino apacible, distinto, que entre atractivos naturales y paseos por ciudades como Ancud, Castro y Quellón, refleja de manera única la peculiar idiosincrasia del sur chileno. 15 de Octubre 2010

Ubicada al sur del canal de Chacao, en la Décima Región de Chile, y en medio de un archipiélago de unas 40 islas menores, Chiloé se presenta como una opción turística de identidad esencialmente pintoresca. Sus atractivos naturales entrelazan cerros y bosques junto a un mar de colores cambiantes, y sus tradiciones culturales expresan una historia que se refleja especialmente en los detalles de su típica arquitectura, con casas construidas en base a maderas nativas y forradas en tejuelas de alerce.

Desde el continente, la isla tiene puerta de entrada en Puerto Montt, de donde parten regularmente ferrys que unen los 87 kilómetros que separan de la primera gran ciudad chilota: Ancud, una urbe antigua surgida en 1767 como fortaleza para resguardar el tráfico por el Cabo de Hornos.

Ancud invita a caminar por estrechas calles, plazas y playas, ofreciendo un paisaje urbano en el cual se entremezclan modernos edificios junto a las típicas casas con tejuelas de madera. Un paseo ineludible es el que se va hilando por el antiguo sistema de fortificaciones españolas esparcidas en la costa. Dos puntos centrales que rememoran aquellos tiempos de dominio hispánico son los restos del castillo San Miguel De Ahui, que erige sus 14 cañones en una escarpada colina a 26 kilómetros del centro; y el fuerte San Antonio, fortificación construida en 1770 en la parte alta de la ciudad, donde por última vez flameó la bandera española en Chile.

Entre otros lugares para visitar, la posibilidad de sumergirse en la historia local remite al Museo Regional, ubicado frente a la plaza de Armas como una réplica exacta de seis torreones españoles con plaza central. Las alternativas siguen con el tradicional mercado de Ancud, donde llaman la atención la feria de productos del mar y la característica artesanía en piedra "cancagua" extraída de la península de Lacuy; el mirador del cerro Huaihuén, que permite ver el canal de Chacao y el continente con sus playas y acantilados; Quetalmahue, una pintoresca caleta de pescadores y recolectores de algas; y, algo más lejos, las pingüineras de Puñihuil, un verdadero paraíso silvestre con pingüinos de Magallanes y de Humboldt.

El fin de la Panamericana
Siguiendo hacia el sur, en el centro geográfico de Chiloé, se ubica Castro, ciudad que ha sabido convertirse en el punto de partida hacia los atractivos de la región. Ingresando por el norte es posible apreciar las típicas casas construidas sobre pilotes enterrados en el agua, llamadas "palafitos", y continuando por calle O"Higgins se accede al centro. Allí surgen dos opciones para amenizar un breve paso: el Museo Municipal y la iglesia de San Francisco. Luego habrá que tomar rumbo hacia la feria artesanal calle Lillo, un dilatado centro comercial sobre la costanera.

Muy cerca está el puerto, donde es posible embarcarse en excursiones por islotes de gran belleza natural y apreciar gran diversidad de aves y animales marinos. Las salidas más recomendables ponen proa hacia las islas Mechuque, Quehui, Lemuy y Quinchao. Además, no faltan opciones para la pesca deportiva, ya que salmones y truchas del río Chepu y los lagos Huillinco, Natri y Tarahuín ofrecen jornadas de excelente pique.

Los recorridos por Chiloé tienen la particularidad de hilar poblados como Curaco de Vélez, Achao, Quinchao, Chonchi, Huillinco y Tenaún, que parecen detenidos en el tiempo. Esa cualidad también puede apreciarse en la última ciudad del sur chilota, Quellón, donde finaliza la ruta Panamericana que cruza once países, desde Alaska.

A casi 200 kilómetros de Castro, Quellón es una localidad tranquila, pese a que su puerto reúne una gran actividad industrial y pesquera, recibiendo toda la recolección de mariscos del sur de la isla. En el centro pueden recorrerse el museo Inchin Cuivi Ant y la feria artesanal Llauquil. También vale la pena ver los alrededores, incluyendo la aldea de Yaldad, la playa Chaiguao y, principalmente, Punta Lapa, el verdadero punto final de la Panamericana, desde el cual puede contemplarse una hermosa vista del volcán Corcovado y un amplio horizonte recortado por la silueta de la isla Caihú.

Datos útiles
Lan (www.lan.com; 0810-9999-526) tiene varios vuelos diarios a Santiago, y de allí se conecta con Puerto Montt. Los precios de los tickets rondan los u$s 500 ida y vuelta. En Puerto Montt se toma el trasbordador para cruzar el Canal de Chacao hasta Chiloé.

Entre las alternativas de alojamiento, en Ancud puede optarse por el Hotel Balai, frente a la plaza céntrica (www.hotelbalai.cl). En Castro, una opción clásica es la Hostería de Castro (www.hosteriadecastro.cl). Además, para amantes de la pesca la opción más recomendable es el Tarahuin Lodge (www.tarahuin.cl).

Más información en www.chiloeweb.com y www.sernatur.cl



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