Orlando Ferreres:

Orlando Ferreres: "El Gobierno le teme a la impopularidad"

02 de Febrero 2011
Hasta el arribo de Amado Boudou en la tropa K, Orlando Ferreres era uno de los economistas más escuchados por el matrimonio presidencial. Con el tiempo, la relación se enfrió. Hoy, asegura no ser consultado por Olivos y recuerda aquellos tiempos. “Me escuchaban pero no se animaban a realizar correcciones porque les daba miedo la impopularidad. Prefirieron mantener la popularidad, aun a costa de dejar una distorsión que se agrandaba”, dice, en plena cuenta regresiva para sus vacaciones en Punta del Este.

¿A Cristina también le da miedo realizar correcciones?
Sí, le gusta ser simpática. Igual, terminó bien 2010, en términos económicos. La industria y los sectores más competitivos del agro están en un buen momento por los precios internacionales. Como contrapartida, la inflación es alta y el gasto público supera las posibilidades de financiamiento y se cubre por emisión. La expectativa es que  la inflación, en 2011,  alcance el 30/32 por ciento y el riesgo que comienza a comerse el consumo. A eso, se le suma que Brasil está complicado porque tiene que devaluar y no puede, lo que podría afectar negativamente la demanda internacional. Será un año difícil: cuando la gente ve que es necesaria una corrección, todo el mundo trata de protegerse de alguna forma. Además, la alta inflación desdibujará la imagen política de Cristina.

¿Cómo se sale?
Con un rebalanceo de todo lo distorsionado, que difícilmente se haga en año electoral. Se postergará un año más pero hay que tener en cuenta que se está relegando desde 2002, cuando se congelaron las tarifas. También, están fuera de precio el subte, el tren, el colectivo y hasta el teléfono fijo. Además, se vota pensando en el bolsillo y, cuando las cosas funcionan mal, la gente prefiere cambiar. Por otra parte, es difícil lograr tres mandatos de una misma administración.

¿Por dónde empezaría?
Hay que rebalancear los precios relativos para producir localmente y no tener que salir a importar energía, como hizo este Gobierno. Por ejemplo, gastamos mucho dinero en quemar la soja que exportamos. Traemos los dólares, compramos fuel oil y gas a Bolivia y lo quemamos. O sea, no se reproduce. Hay que lograr que la exportación se use para comprar maquinaria, equipos de infraestructura y hacer más inversiones. Impulsaría un Compre Energía Nacional para generar un mejor desarrollo interno y precios. Tal vez, hasta logramos exportar shale gas a los países vecinos. Necesitamos que esté a un precio más lógico para que sea rentable su explotación. Hay que usar los recursos para invertir. A su vez, todos los años tenemos dinero que se va. Los privados compran dólares de a 200, 500 ó 200.000 y, al final, se llevan US$ 12.000/13.000 millones a los colchones, a Uruguay o a cualquier otro país. Parte de la gran generación de recursos se utiliza para ahorrar pero en otros lados. El colchón sigue siendo la alternativa de los argentinos. Tenemos US$ 12.000 millones a US$ 15.000 millones anuales de superávit comercial y, hace años, US$ 45.000/50.000 millones de reservas. Entonces, ¿dónde están los dólares?

¿Cuál es el feedback de los empresarios?
Con un tipo de cambio casi estancado, hay competencia importada y es difícil exportar. Los costos internos dejan a los productos nacionales fuera de competencia. El tipo de cambio  se incrementó 3/4 por ciento en 2010 mientras los salarios lo hicieron cerca del 29. Y la estimación es que, este año, aumenten 30 a 32 por ciento porque, con elecciones, no será menor. Una carrera de precios y salarios no le conviene a nadie porque no se sabe cómo termina: es como la neblina en la ruta. El mensaje al empresario es salga de la ruta, que hay inflación alta. No invierta porque puede chocar. Entonces, prefieren esperar. A eso, se le suma una situación fiscal desarticulada: se tienen recursos extraordinarios que se usan inadecuadamente para consumo y gasto burocrático.



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