Open source y cloud computing: la pareja del año

Open source y cloud computing: la pareja del año

El uso de programas de código fuente abierto encontró con la computación en la nube un nuevo canal de distribución por el cual podría dar el salto que hace tiempo pretende. Las claves de una relación que promete marcar el futuro. 14 de Diciembre 2010

Hijo de padres separados, el open source (código fuente abierto) es un movimiento que no está acostumbrado a realizar alianzas intantáneas. Sin embargo, en la actualidad, se encuentra fuertemente comprometido con el futuro del cloud computing (computación en la nube): los productos más importantes hosteados allí son de código abierto o libre, así como también los estándares más usados y las plataformas de desarrollo más importantes que hay en ellas. Amerita la pregunta: ¿la coexistencia podría transformarse en simbiosis?

Como todos sabemos, el cloud computing no es una tecnología en sí misma, sino que es un paradigma que implica el uso de servicios informáticos a través de Internet. Por el momento, son tres los servicios más conocidos a los cuales se puede acceder: Infrastructure as a Service (IaaS, por sus siglas en inglés), Platform as a Service (PaaS) y Software as a Service (SaaS).

Por caso, el IaaS corresponde a la capa inferior de un sistema informático e incluye: almacenamiento, potencia de procesamiento y red, entre los sistemas que se configuren. La virtualización juega, en este caso, un papel más que importante para el proveedor.

Por su parte, el PaaS ofrece un servicio sobre la capa inmediatamente superior a la de infraestructura, permitiendo tener un determinado sistema operativo, un servidor web, de aplicaciones o de bases de datos, por citar sólo algunos ejemplos.

Finalmente, el Software as a Service (SaaS) se encuentra en la capa superior de la pirámide. Ofrece aplicaciones completamente funcionales a sus usuarios. Ejemplos de este paradigma son las soluciones de SalesForce.com (una empresa que provee servicios de ventas, control de oportunidades y actividades de marketing por Internet) o la oferta de Google Apps.

Hernán Saltiel, responsable de Argentina OpenSolaris Users Group, invita a pensar en el cloud computing a través de la siguiente analogía: “La idea de utilizar servicios informáticos en una nube es parecida a cómo hacemos uso de la electricidad. Sólo conectamos un aparato a la red eléctrica, y funciona. No sabemos lo que hay detrás del enchufe: si la energía es generada por medios eólicos, por usinas hidroeléctricas o por otro método. Sólo sabemos que queremos hacer uso de un servicio y lo tenemos -casi siempre- disponible”.

Para explicar el paradigma de la nube desde una visión de open source Saltiel, quien también se desarrolla profesionalmente como Business Development Manager para la Argentina de la multinacional Verizon, comenta: “Si tenemos en cuenta la experiencia de los administradores de soluciones de IT, así como a quienes firman los cheques para su implementación, sabremos que, en el pasado, era muy común adquirir servidores, pagar licencias de sistemas operativos, bases de datos, servidores de aplicaciones, y demás, por volúmenes de procesamiento que se daban en momentos específicos, o considerando un nivel de estacionalidad muy particular”.

En este sentido, una encuesta realizada hace dos años por la misma Verizon arrojó que, entre 5.000 servidores relevados de empresas corporativas en la Argentina, el nivel de procesamiento promedio de ellos rondaba el 20%. “Eso significa que el 80% de la inversión no se llega a utilizar sino en un determinado momento”, señala Saltiel. Siguiendo la analogía de la energía eléctrica, esto “equivale a pagar, durante todo un año, la energía que sólo usamos un día, cuando organizamos una fiesta. Quiere decir: nada más lejos del ahorro”. En otras palabras, dentro de paradigmas como el cloud computing, se puede emplear sólo lo que se necesite procesar y alquilar procesamiento extra sólo cuando se dan consumos superiores al promedio.

“Claro está, el proceso de aprovisionamiento de estos recursos informáticos no implica meses de espera, como es el caso de la compra de un sistema nuevo, o su actualización y ampliación, sino unos minutos, en los que un monto es cargado a nuestra cuenta. Así de simple, así de económico”, agrega.

Cabe recordar que el primer gran jugador de la industria que puso en boca de todos el concepto de cloud fue Amazon con su servicio Elastic Cloud. Con la ventaja operativa de ser pionero, empezó, primero, a ofrecer potencia de procesamiento, luego almacenamiento y conectividad, pero con la posibilidad de adquirir cada servicio en unidades de tiempo pequeñas, y la chance de ampliarlos on demand. Lo interesante del caso: gran parte del software ofrecido bajo la nube elástica de Amazon era y sigue siendo Linux y Open Solaris, o sea de código fuente abierto.

Al respecto de esta relación, Federico Nan, Project Manager de RootLinux, considerado como el único Training Partner de la Argentina certificado por Linux Professional Institute, comenta: “El movimiento open source fue siempre hijo de padres separados. Como tal, no es propenso a formar alianzas inmediatamente, sobre todo por la cantidad de opiniones encontradas que se generan en cada sector de esta gran familia. La nube, como concepto, es confusa pensarla como un sólo producto o solución. Pero, al ir deconstruyendo el producto nube, nos encontramos con capas que nos suenan más familiares”.

Según Nan, en esas capas, vemos la tecnología al desnudo y esa tecnología, en su mayor parte, es, justamente, de código fuente abierto: los productos más importantes de la nube son open source, así como también los estándares más usados y las plataformas de desarrollo que hay en ellas.

El peso del open source
En síntesis, las empresas están buscando integración en todas sus soluciones y la nube no será diferente. En ese camino, el peso del código abierto y libre promete acrecentarse aún más, por más que el concepto de un nucleo de libre acceso todavía genere una cierta confusión y desconfianza en parte del mundo corporativo. “El open source, pensado como tecnología, funciona y va a funcionar siempre y cuando sea tomado como una opción más”, cierra Nan.

De esta forma, según los consultados para esta nota, la nube necesita del código abierto para crecer. Pero, al mismo tiempo, el open source necesita de la nube para demostrarle al mundo de lo que es capaz. En cuanto al potencial que guardan ambos conceptos en su conjunto Saltiel cree que, gracias al uso del paradigma de cloud, los problemas como la forma de acceder al nucleo para adaptarlo a las necesidades propias de cada usuario han mutado. “Si un programador utiliza una herramienta de desarrollo como lo es el tan afamado Eclipse puede incluir en él plugins para acceder a repositorios de código que contienen soluciones completamente funcionales generadas por otros programadores y libres, para ser guardadas en nuestro disco, modificadas, utilizadas, y, si se quiere, compartidas con otros programadores del mundo. Ya no hay excusas para conseguir la rutina milagrosa o la implementación de un algoritmo que necesitamos en uno u otro lenguaje de programación”, amnifiesta el ejecutivo de Verizon.

Otra ventaja directa es que los tiempos de programación bajan considerablemente, se reutiliza el software de forma mucho más optimizada y se entrega al cliente un producto de mejores y más avanzadas características.

Saltiel también se refiriere al carácter potenciador del paradigma: “Si somos una pyme, y queremos implementar una solución informática digna de una gran empresa, no tenemos más que contratar sólo lo que necesitamos a algún proveedor de cloud computing por unos centavos la hora -en muchos casos, el costo es nulo para la mayor parte de las funcionalidades disponibles-, y comenzar a hacer uso de estos servicios en cuestión de minutos”.

Al mismo tiempo que las grandes empresas comienzan a aprovechar los beneficios de productividad de la tecnología abierta, firmas más pequeñas, a diferencia de lo que sucedía tradicionalmente, también pueden ahora pensar en grande.

Gabriel Benselum, un implementador de hardware que se desempeñaba en IBM, hoy es evangelizador de la “filosofía libre” y, desde esa experiencia, trae el ejemplo soñado por muchos emprendedores ambiciosos y creativos: “Hoy, el open source se convirtió en una gran manera para que pequeños desarrolladores independientes, con una gran idea, puedan tener potencial y lanzar sus proyectos a escala mundial, trabajando desde una biblioteca y sin ninguna clase de fondos”.

Traducido a la práctica, significa: en el tiempo en que una empresa realiza una puesta en marcha de un data center desde cero, es decir, realiza la obra civil, organiza la adquisición de equipos y desarrolla la estructura de software. O sea, demora en brindar una infraestructura física para alojar un proyecto de gran envergadura, un desarrollador, en alguna parte del mundo, escribe un juego, una aplicación o un servicio, lo pone en venta a través de una plataforma cloud, factura -en el mejor de los casos a gran escala como fue el ejemplo de Zynga, la desarrolladora del juego FarmVille-, y ni siquiera tiene oficinas propias.

Las tendencias
Flexibilidad para el desarrollo de aplicaciones, bajos costos para el emprendedor, escalabilidad tanto en robustez tecnológica como en oportunidades de negocios, ¿no son consecuencias demasiado tentadoras para una sóla persona? En este sentido, Benselum admite: “Al tomar vuelo, algunos emprendimientos exigen un valor de mantenimiento e inversión excesivamente superior al que estos desarrolladores, en algunos casos, pueden costear. Estas startups terminan siendo absorbidas por grandes corporaciones, muchas veces perdiendo su carácter abierto”.

De todos modos, ante la irrefrenable ola de implementaciones que anticipa así el cloud computing, Federico Nan aconseja parar la pelota y mirar el resto del campo: “El creciente marketing que se le otorga a este gigante gaseoso, devenido en lluvia de soluciones encadenadas llamado ‘nube’, tiene que tomarse con calma, para avizorar cómo llevar a cabo una posible implementación, migración y posterior soporte”.

A entender del especialista, el código fuente abierto siempre estuvo al servicio de mejorar, expandir, crear y modificar: “El movimiento open source siempre desarrolló software y representó una comunidad entera al servicio de sus desarrollos”. En cuanto a la implementación en la nube, Nan añade: “El modelo de Software as a Service está en pleno crecimiento y es difícil pensarlo como un modelo final al que el open source tiene que adherirse. Todavía hay mucho camino por recorrer en este sentido. Pero me parece que el open source está dentro de este sistema de servicios como estuvo en tantos otros, a lo largo de su conocida historia".

Sin embargo, al igual que Saltiel, Nan está de acuerdo en que, con la consagración de la nube, tanto las empresas grandes, proveedoras de soluciones open source, hasta las más chicas tienen a su alcance las herramientas para poder ofrecer u acceder a todo un mundo de soluciones.

No obstante, también advierte: “La comunidad deberá estar atenta a esta tendencia para entender de qué se va a tratar brindar soluciones SaaS o cloud. Si va a ser una apertura a compartir y generar contenidos online disponible en estándares predefinidos o simplemente una forma de centralizar y manejar el contenido de forma autoritaria”.

En cuanto a una integración completa entre ambos mundos, a total beneficio del mundo corporate Nan duda: “No creo que se casen estos dos conceptos. Pero sí habrá un fuerte compromiso entre ambos. Esa conveniencia se basará en las necesidades de la nube, que necesita del código abierto para seguir creciendo y no al revés”.

Es decir, el cloud computing necesitará del movimiento y de las soluciones de software abierto y libre para seguir su desarrollo y expansión a gran escala. Sin embargo, el open source tampoco dejaría de existir, si no participa de este cambio climático-tecnológico.



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