Opel y Toyota, preparados para la carrera

Opel y Toyota, preparados para la carrera

Mientras que el fabricante alemán ya tiene listo el plan de saneamiento de la compañía, el japonés pronostica vender 8,2 millones de vehículos este año. 26 de Enero 2010

Después de un año complicado para la industria automotriz, el consejero delegado de Opel, Nick Reilly, anunció que el plan de saneamiento de la empresa está listo y que “ahora sólo se trata de lograr un acuerdo final con los sindicatos”. En declaraciones en la central de Opel en la ciudad alemana de Rüsselsheim, Reilly expresó su confianza en que ese acuerdo se obtendrá “en las próximas dos o tres semanas”.

Además, el ejecutivo agregó que pese a la resistencia de los sindicatos al cierre de la factoría de Amberes (Bélgica) confía en que la plantilla participará en el plan de saneamiento con una renuncia salarial de 265 millones de euros anuales en los próximos cinco años.
El anuncio de Reilly se produce 24 horas después de que el comité de empresa europeo de Opel anunciara su disposición a promover movilizaciones a nivel europeo en señal de protesta por el cierre de Amberes, donde trabajan 2.600 de los 48.000 empleados que tiene en Europa Opel/Vauxhall. Ese foro sindical cuenta con el apoyo del sindicato alemán IG Metall, cuyo presidente, Berhold Huber, exhortó a la empresa a reflexionar con detenimiento sobre el cierre de la planta belga porque “no vamos a aceptar esos planes”.

Huber subrayó que mientras esa reflexión tiene lugar, los trabajadores congelarán sus planes sobre la contribución de los trabajadores al saneamiento de la empresa con el argumento de que “no podemos pagar un precio por una mercancía que no conocemos”.
Reilly anunció la semana pasada el cierre de la factoría belga a lo largo de este año, en tanto que Opel debe recortar su capacidad un 20 por ciento para volver a la senda de la rentabilidad.  El consejero delegado de Opel hizo ese anuncio en una rueda de prensa en Bruselas, en la que confirmó expresamente la continuidad de la planta española de Figueruelas (Zaragoza) y de las otras plantas de Opel en Europa.

Además del apoyo sindical, Opel necesitará también el visto bueno a su plan de saneamiento de los gobiernos europeos que acogen factorías de la filial de General Motors. Opel ha solicitado ayudas estatales para la reestructuración de la empresa por un monto de 2.700 millones de euros.

Por su parte, Toyota Motor espera vender 8,27 millones de vehículos en todo el mundo en 2010, un 6 por ciento más que el año anterior, según informó la compañía. El aumento de ventas sería en Japón, donde crecerán un 7 por ciento, hasta las 2,13 millones de unidades, y en el resto del mundo, con un avance del 6 por ciento, para situarse en los 6,14 millones de vehículos. Estas cifras incluyen los 870 modelos de la marca Hino (camiones) y Daihatsu (minivehículos) que espera vender en todo el mundo durante este año.

La mejora de las ventas para el año en curso contrasta con el mal resultado de 2009, cuando las ventas en todo el mundo del líder del sector del motor bajaron un 13 por ciento, hasta los 7,81 millones de unidades.

No obstante, ayer se supo que la alianza Volkswagen-Suzuki, que se formalizó el pasado 9 de diciembre, superó de manera conjunta a Toyota, ya que la suma de ambas marcas acumuló unas ventas de 8,6 millones de vehículos.

Toyota se proclamó el primer fabricante mundial de automóviles en 2008 tras la caída de General Motors, aunque la crisis hizo que sus ventas se desplomaran y alejaran a la compañía de su objetivo, ahora desfasado, de vender diez millones de vehículos en 2009. No obstante, las ayudas gubernamentales en Japón a la compra de vehículos menos contaminantes han conseguido mejorar las expectativas para 2010, mientras China, convertido en el mayor consumidor de automoción, se posiciona como el nuevo mercado para Toyota.



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