Obama divide a Davos

Obama divide a Davos

La primera jornada del World Economic Forum estuvo centrada en las soluciones para la salida de la crisis. Los empresarios advierten sobre la preocupación por planes Barack Obama de limitar a Wall Street. Las financieras llaman a terminar con juego de las culpas. 27 de Enero 2010

Los líderes empresariales del mundo advirtieron a los gobiernos occidentales que medidas populistas contra la industria financiera podrían perjudicar la frágil recuperación global de la peor recesión desde la década de 1930. La respuesta a los planes del presidente estadounidense, Barack Obama, de imponer tributos y poner límites a los grandes bancos, surgió en el día de apertura del Foro Económico Mundial.

La conferencia comenzó con un discurso de la presidenta de Suiza y ministra de Economía, Doris Leuthard. La funcionaria fustigó a los banqueros y les atribuyó parte de la culpa por la crisis financiera mundial al dar la bienvenida oficial. En lo que pareció ser el disparo de salida de una esperada confrontación entre los dirigentes políticos y el sector financiero, Leuthard -que intervino minutos antes de que lo haga el presidente francés, Nicolas Sarkozy- apuntó directamente a los banqueros, a los que acusó de “tratar incluso de evadir sus responsabilidades”. El debate comenzó.

Según sondeos realizados para la conferencia, la confianza económica global ha crecido tras caer profundamente en el 2009 y hay una cautelosa vuelta a la contratación de personal, especialmente en los mercados emergentes.

Pero el fantasma de la regulación con mano dura y la intervención gubernamental en la economía era la mayor nebulosa que aparecía en el horizonte de varios participantes. La incertidumbre respecto a si China frenará su febril ritmo de crecimiento y las preocupaciones sobre cómo Grecia pondrá fin a su crisis fiscal también preocupaban a los empresarios.

Obama golpeó a los mercados el 21 de enero con sus propuestas de obligar a los bancos comerciales a cortar lazos con los fondos de cobertura y de capital privado, a detener sus operaciones propias de intermediación, y a forzar al sector financiero a pagar por su enorme rescate financiado con dinero de los contribuyentes.

“Sería desafortunado que las próximas reformas regulatorias estén basadas en un mensaje populista”, dijo Dennis Nally, presidente global de contadores de PricewaterhouseCoopers (PwC) a Reuters. En la misma línea habló el presidente del banco Barclays, Bob Diamond. Rechazó el intento de Obama de limitar el tamaño de los grandes bancos y restringir sus operaciones de tomas de riesgos. “No he visto evidencia que sugiera que reducir a los bancos y hacer a todos los bancos más pequeños o más limitados sea la respuesta”, sostuvo el ejecutivo. “Si uno se distancia y dice que ser grande es malo, y avanzamos hacia reducir el tamaño de la banca, el impacto de eso sobre los bancos y el comercio global, la economía global, sería muy negativo”, agregó.

Asimismo, Peter Levene, presidente del asegurador londinense Lloyd´s, aseguro que  “Se necesitaba una buena regulación, una mejor regulación, pero no una mayor regulación".
 Por otra parte, Guillermo Ortiz, ex gobernador del Banco Central mexicano remarco la situación de los países emergentes. "Si se toma cualquier mercado emergente que tuvo una crisis financiera en los 80 ó 90, y hubo muchos de ellos -México, los países de Asia, Rusia, Brasil y Argentina-, ninguno de estos países sufrió esta crisis financiera con la misma fuerza. Todos los mercados emergentes fueron capaces de resistir. Esto me sugiere que debemos aprender de nuestros errores. En el caso de los mercados emergentes, la fuerte regulación se aplicó para evitar este tipo de problemas que llevaron a una crisis".

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, que ha liderado la campaña por la regulación y la política industrial del Estado y que ha demandado una “moralización del capitalismo”, iba a marcar la tónica de la agenda más tarde el miércoles. En un escenario de escándalo público por los enormes bonos que se pagan los banqueros, cuyas instituciones se salvaron gracias a la ayuda de los contribuyentes, asesores comentaron que Sarkozy insistiría en que no se puede volver a caer en los excesos de la especulación y la desregulación financiera.

El economista estadounidense Nouriel Roubini, que advirtió de la inminencia de la crisis financiera del 2008, dijo que la relajada política monetaria estadounidense ahora estaba avivando una burbuja en los precios de los activos que podría explotar. “Ha sido demasiado, demasiado rápido, demasiado pronto y la política monetaria estadounidense está siendo exportada al resto del mundo”, sostuvo Roubini en una sesión del foro. En contraste con muchos conferencistas empresarios, el economista dijo que no estaba preocupado de la sobreregulación, sino sobre el retorno a la normalidad de las empresas.

Producción: Cecilia Valleboni



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