Nuevas miradas sobre los protagonistas de Mayo

Nuevas miradas sobre los protagonistas de Mayo

Las principales editoriales se ocuparon de que haya Bicentenario para todos. Cientos de páginas para saciar la curiosidad sobre los hombres y los hechos que moldearon identidad y presente. 21 de Mayo 2010

A fines de 2008, los sellos del Grupo Planeta comenzaron a planificar la celebración editorial del nacimiento del primer gobierno patrio. Emecé, por ejemplo, publica desde el año pasado la Biblioteca Emecé Bicentenario: una colección de 20 libros prologados por Felipe Pigna, con documentos, memorias, discursos y escritos de los personajes históricos que muchos conocimos al poco tiempo de poner un pie en la escuela. Plan revolucionario de operaciones y otros escritos, de Moreno; Autobiografía y otros escritos económicos, de Belgrano; Escritos políticos, de Monteagudo; El crimen de la guerra, de Alberdi; y Escritos políticos, de Alem son los títulos iniciales. “Estas ediciones, accesibles y muy bien anotadas, reflejan la visión de quienes forjaron nuestra historia en la primera mitad del siglo XIX”, explica Alberto Díaz, director editorial de Emecé.

Con el mismo espíritu, el sello se vinculó con otras instituciones. Junto con la Academia Argentina de Letras, reeditó Don Segundo Sombra, anotado por Alicia Zorrilla, y presentó el Diccionario fraseológico del habla argentina, de Pedro Luis Barcia y Gabriela Pauer. Además, este año podremos leer una versión del Martín Fierro anotada por Francisco Petrecca. El célebre poema narrativo de José Hernández estará acompañado por un DVD interactivo con imágenes, pinturas, fragmentos de películas y reproducciones de las supuestas voces de la época. Otra novedad, pintoresca por demás, es el Cancionero de la Invasiones Inglesas, que reúne poesías, sonetos, octavas y romances de los poetas que vivenciaron la valentía de los criollos en 1806 y 1807. La obra también incluye extensas notas con datos precisos de las batallas y breves composiciones anónimas que fueron expuestas en los arcos de la Plaza Mayor o pintadas en las paredes del Cabildo. Estas últimas describen, con sobrada gracia, el miedo de las autoridades españolas ante la amenaza de los ingleses: “Al primer cañonazo / de los valientes, / disparó Sobremonte / con sus parientes”.

Emecé también tiene en puerta un proyecto con la Academia Nacional de la Historia: medio centenar de historiadores argentinos y extranjeros trabajan en un diccionario bibliográfico sobre los patriotas y los españoles que protagonizaron nuestra independencia, con ilustraciones y reproducciones del momento.

Booket no se quedó atrás en la movida patriótica. Publicó los primeros volúmenes de la colección La Argentina del Bicentenario: La guerra del Paraguay, de Miguel Ángel de Marco, con toda la narrativa del conflicto; La Logia de Cádiz, una novela histórica de Jorge Fernández Díaz; y La revolución es un sueño eterno, de Andrés Rivera, que tiene como personaje central al “orador de Mayo”, Juan José Castelli (quien murió a causa de un cáncer de lengua en 1812).

Por su parte, Planeta, sello homónimo del Grupo, publicó títulos de autor que evocan la temática. Así, 1810. La historia de nuestra Revolución fundadora, de Felipe Pigna, se presenta casi como un “todo lo que usted quería saber sobre 1810 y no se atrevía a preguntar”; 200 años de peronismo, del dibujante Rep, recorre con humor la historia del país; y El relicario, de Ernesto Mallo, relata la crónica de un infame relicario en el marco histórico de la independencia.

Otra editorial que comenzó a trabajar a fines de 2008 con miras al Bicentenario es El Ateneo, firma que en 2012 cumplirá su primer siglo de vida. A mediados de 2009, los lectores se toparon con la colección Claves del Bicentenario, compuesta por dos subcolecciones. Los 14 títulos de la primera, Pensamiento político argentino, condensan las ideas básicas de los artífices de la patria a partir de 1810: desde escritos de los virreyes Sobremonte, Liniers y Cisneros, hasta entrevistas y discursos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem y el matrimonio Kirchner, entre muchos otros. El pensamiento del peronismo y El pensamiento del desarrollismo, con prólogos de Félix Luna y de Torcuato Di Tella, respectivamente, completarán la serie este año. “Sentíamos el compromiso de acercar el pensador o el movimiento al público en general, con prólogos de especialistas, politólogos, académicos o historiadores. Seleccionamos muy cuidadosamente todo el material y buscamos un buen tapista: todas las ilustraciones son de Hermenegildo Sábat”, comenta Luz Henríquez, directora de El Ateneo.

La segunda subcolección, Breves historias de la Argentina, condensa el quehacer local político, sindical, social, deportivo y cultural con reconocidas firmas, entre ellas, las de Félix Luna, Ezequiel Fernández Moores, Daniel Muchnik y Ricardo de Titto. La séptima y última entrega, Breve historia del espectáculo en la Argentina, de Pablo Sirvén con prólogo de Ernesto Schoo, se presentó en la reciente Feria del Libro. Otra novedad es Revolución. Mayo de 1810, de Vicente Massot, un libro que analiza con tono ameno y mucho rigor los hechos nacionales e internacionales decisivos para el nacimiento del primer gobierno patrio.

Anticipo de la Independencia
El ambicioso proyecto editorial de Del Nuevo Extremo se extiende hasta 2016 y se llama Biblioteca Nacional de Identidad. Monteagudo, Moreno, Avellaneda, Saavedra y Sarmiento son algunos de los autores publicados; el objetivo es alcanzar los 50 títulos. Además, la editorial ofrecerá una serie de 20 investigaciones de historia argentina. La primera, Zicarón-Memoria. Judíos y militares bajo el terror del Plan Cóndor, de Guillermo Lipis, ya está en las librerías. Este año se sumarán El tren de la victoria, de Cristina Zucker; Más allá de Mariano Moreno, el plan de operaciones en marcha, de Eduardo Nocera; y La Argentina de los caciques, el país que no pudo ser, del antropólogo Carlos Martínez Sarrazola. “No entregamos certezas ni ideas cerradas de la historia. Nuestro objetivo es que, además de datos, estos libros se lean con la misma facilidad y placer con que se lee ficción. Principalmente, queremos que funcionen como disparadores y que ayuden a pensar”, asegura Carlos Saéz, director editorial de la casa que acaba de publicar Crímenes coloniales. Los asesinatos de las invasiones inglesas, una novela de Diego Grillo Trubba.

El Fondo de Cultura Económico, por su parte, presentó durante la última Feria del Libro La ciencia de mayo, de Miguel de Azúa, una investigación sobre la cultura científica en el Río de la Plata de 1800 a 1820; El futuro de nuestro pasado, del Aldo Ferrer, un libro de divulgación que propone un pantallazo de la situación económica desde 1920; y La alternativa de la izquierda, de Roberto Mangabeira Unger, que revisa el actual cuadro político e ideológico de América Latina. La historia argentina plantea misterios y enigmas, y en vísperas del Bicentenario, Sudamericana procura resolver algunos de la mano del periodista Daniel Balmaceda. Así, Historias de corceles y de acero de 1810 a 1824 e Historias inesperadas de la historia argentina sumergen al lector en anécdotas, imágenes y relatos curiosos, insólitos, y sobre todo, humanos. Este año, la editorial también publicó Enigmas de la historia argentina, de Diego Valenzuela, un ensayo que brinda respuestas sobre el contrabando, los ferrocarriles, la inmigración, el gaucho, la mujer, los indios, los caudillos, San Martín, Rosas, Urquiza y Roca, entre otros. En Doscientos años pensando la Revolución de Mayo, Raúl Fradkin y Jorge Gelman intentan dar cuenta de las interpretaciones de camadas enteras de intelectuales, con una amplia selección de fragmentos de las obras más representativas de esas opiniones. Por último, los sociólogos Francis Korn y Silvia Sigal relatan cómo se vivió el centenario de la patria en una ciudad a la que arribaron miles de europeos en busca de una mejor perspectiva; el título de su libro es Buenos Aires antes del Centenario 1904-1909.

Con tantos títulos y novedades la pregunta es, entonces, ¿por dónde empezar? El mismo interrogante que seguramente se hicieron los hombres de la Primera Junta de gobierno. Sus respuestas delinearon una identidad y un presente. Dos siglos más tarde, una extensa bibliografía espera, paciente, que comencemos la valiosa tarea de revistar nuestra historia.

La Imprenta de los Niños Expósitos
En 1780, el virrey Vértiz instaló la primera imprenta de Buenos Aires con un objetivo: recaudar fondos para la institución que había creado un año antes, la Casa de Niños Expósitos. Aunque nunca resultó lo suficientemente rentable, durante el siglo XIX la imprenta cumplió un papel histórico clave. Allí se publicó el primer periódico criollo, Telégrafo Mercantil, en el que muchos gestores de la patria difundieron sus opiniones. Antes de eso, la imprenta fue funcional a los españoles, quienes buscaban neutralizar la propaganda inglesa difundida en América Latina. El pequeño taller, que con bastante desacierto los ingleses pasaron por alto durante la invasión de 1806, fue el mismo que cuatro años después imprimió las proclamas, manifiestos y decretos de la Junta de Gobierno. En junio de 1810, fue testigo del nacimiento de La Gazeta de Buenos Ayres, el principal medio de difusión de la Revolución de Mayo. En el número uno, su editor, Mariano Moreno, escribió: “El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes”. Hoy la Dirección General Patrimonio e Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires acaba de presentar Expósitos. La tipografía en Buenos Aires. 1780-1824, de Fabio Ares, una investigación que recorre la interesante historia de la Imprenta de los Niños Expósitos y presenta una reconstrucción tipográfica inédita de los primeros caracteres y viñetas.



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