"No somos una marca fashionista"

Diego Stecchi, director regional de Salvatore Ferragamo, cuenta como la mítica brand logró sortear la crisis. La Argentina: inauguración y problemas para importar. 15 de Enero 2010

Crecer en mercados tradicionales como Europa y los Estados Unidos ya no es fácil para las marcas exclusivas. De ahí que regiones como Asia, con China a la cabeza, y América latina hayan aparecido en el mapa de expansión de las brands más prestigiosas.

Salvatore Ferragamo, por ejemplo, abrió oficinas en Miami en 2000. A la cabeza, el director de América latina y el Caribe, el italiano, Diego Stecchi. Hoy, la región, con 85 puntos de venta, nueve de los cuales son tiendas propias, representa un 4 por ciento de los US$ 1000 millones anuales que la compañía factura en el mundo. Un punto más que hace dos años, cuando la exclusiva etiqueta desembarcó con su propia tienda en la Argentina. Para lograr este crecimiento, la firma cambió su estrategia de expansión. Mientras que, hasta 2002, todas las aperturas se realizaron con socios locales, desde esa fecha comenzaron a poner filiales directas, como la porteña. 

Más allá de los números, el nuevo protagonismo de América latina tiene un sustento. Según el World Wealth Report, informe realizado por Capgemini y Merrill Lynch, en 2008, los ricos de América latina fueron los que menos sufrieron la crisis, con una escalada de Brasil, que ya está en el top-10 del ranking mundial.

El porqué de esta expansión y cuáles son los próximos planes los explica Stecchi, en un mano a mano con APERTURA, en la nueva tienda que la marca abrió en el Patio Bullrich, luego de cerrar la inaugurada en 2007, en el palacio Duhau. “La marca tiene un potencial importante. El cliente latino ofrece un perfil que va muy bien con Salvatore Ferragamo y la proyección que hicimos se está desarrollando bien”, resume el ejecutivo, quien asegura que, en 2009, la región creció más de 30 por ciento en comparación con 2008.

¿El lujo sufrió con la crisis?
Especialmente, algunas categorías. Nosotros todavía crecemos, en un mercado que no tuvo un golpe particularmente duro. América latina resistió mejor. Si bien Asia avanza mucho (23 por ciento en 2008), en porcentaje, América latina, más. Aunque el techo es mucho más bajo. También ayudaron las características de la marca: no es fashionista al extremo. Nuestros clientes ven nuestros productos como un bien que necesitan, no sólo como algo elitista.

¿Qué planes tiene a futuro?
Esperamos cerrar el año con otras tres tiendas propias y otros cinco puntos en 2010, en México, Brasil, Colombia y el Caribe.

¿Y en la Argentina?
Es un mercado que, básicamente, es Buenos Aires. No hay tiendas departamentales de lujo. La única forma de crecer es con locales propios y el problema mayor es dónde. Además, el desarrollo depende de la situación económica y de la posibilidad de traer más mercadería.

¿Ese es hoy un problema? 
Es un tema. Es parte del desarrollo del país tener dificultades en la importación. Será un camino normal superarlo. Nuestra experiencia es que donde no tenemos muchas barreras, crecemos más. Esperamos que pase lo más pronto posible. Estamos para quedarnos. Pero la base de nuestra marca es que el 100 por ciento de nuestros productos se hace en Italia.

La empresa, en cifras:
Facturación mundial 2008: US$ 1000 millones (691 millones de euros). América latina representa el 4 por ciento. Puntos de venta en la región: 85. Empleados en América latina: 100. El dato: la línea de zapatos representa el 45,5 por ciento del negocio.



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