No es cosa de chicos

No es cosa de chicos

Ciencias para Todos surgió como un emprendimiento de juegos educativos para niños. Su negocio se expande al mercado adulto y prevé facturar $ 2,5 millones. 29 de Julio 2011
Tiempo antes de que el Gobierno nacional lanzara el polémico Fútbol para Todos, Silvia González y Carlo Noseda, una pareja de porteños, ya habían creado Ciencias para Todos, un emprendimiento de juegos educativos para niños que nada tiene que ver con la iniciativa estatal.  

La crisis de 2002 sorprendió a González embarazada de su tercer hijo y sin trabajo, mientras que Noseda cumplía horario de 9 a 18 en un banco. Ante el apuro, apelaron a la creatividad para generar ingresos extra. Entre los conocimientos de ingeniería de él y la pasión por los chicos y la experiencia en marketing de ella, comenzaron a idear prototipos de juegos didácticos con el objetivo de acercar la ciencia a los niños.

Con una inversión inicial de $ 5000 imprimieron los primeros tres títulos de su colección y esa misma Navidad vendieron 100 juegos. Ya en 2004, surgieron en el país los primeros concursos de emprendedores. Y Noseda y González se anotaron en todos: ganaron un premio del Banco Ciudad y, mediante un programa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires,  obtuvieron un préstamo a tasa cero de     $ 62.000, capital que necesitaban para expandirse. “Me sorprendió que hubiera tantas instituciones dispuestas a colaborar con los emprendedores sin otro interés que el de hacer algo bueno”, explica Noseda. 

Con la cadena de producción y distribución aceitada, el paso siguiente fue ampliar el portfolio de productos. Así nacieron juegos como Aventura Volcánica, Estación Meteorológica o Química Divertida, que permitieron que Ciencias para Todos se hiciera un nombre propio en el circuito de jugueterías y supermercados. A su vez, algunos colegios comenzaron a interesarse en los juegos para sumarlos a los programas escolares y comenzaron a exportar a países de América latina. Ilusionados por el buen nivel de ventas, apostaron de lleno al proyecto: alquilaron un depósito en Villa Urquiza (hasta entonces operaban desde su departamento) y Noseda abandonó su trabajo en relación de dependencia.

Finanzas ATP
Como sucede en cualquier pareja, establecieron una beneficiosa división de tareas: ella se encargaría de la parte comercial y marketing, y él del desarrollo de los juegos y la producción. Así surgió la idea de incursionar en propuestas para todas las edades y no exclusivamente sobre ciencia. El flamante resultado es Ser Rico, un juego de mesa al estilo del emblemático Juego de la Vida, pero con variables económicas y financieras. El objetivo es convertirse en un próspero empresario a través de negocios e inversiones, superando situaciones laborales y de mercado típicamente argentinas. Los conceptos del juego están basados en los libros de Marcelo Elbaum, amigo personal de Noseda y autor de best-sellers como “Hombre Rico, Hombre Pobre”, quien participó del desarrollo.

En tiempos de redes sociales, PlayStation y cine 3D, esta pareja de porteños continúa con la idea –casi  revolucionaria– de acercar el conocimiento a las familias a través de juegos de mesa. Audaces y siempre atentos a nuevas oportunidades, cerraron 2010 con una facturación de $ 1,5 millón y para este año proyectan vender unos 30.000 juegos y alcanzar los $ 2,5 millones. El próximo desafío: aumentar sus ventas a colegios y universidades e, incluso, ofrecer servicios para empresas. “Las industria del juguete está muy protegida y eso contribuye a que la producción nacional se pueda desarrollar”, explica González. Y finaliza: “Pero uno, como emprendedor, siempre tiene que estar atento, porque en algún momento puede cambiar y hay que reajustar el negocio a tiempo”.



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