"No entiendo cómo en el país no se premia la reinversión"

Alejandro Ginevra, presidente de GNV Group, construye en el dique uno de Puerto Madero, pero afirma que apostaría a Parque Patricios. Además, anuncia su desembarco en Uruguay. Compró tierras en Punta del Este. 21 de Julio 2011

Entre los ladrillos, Alejandro Ginevra se mueve como pez en el agua. La razón: tiene más de 30 años en el sector. Comenzó con 17 años, en Aranalfe, la inmobiliaria de su padre, sirviendo café y mostrando departamentos. Hoy, alejado de aquellos tiempos, levanta Madero Harbour, un proyecto mixto de u$s 300 millones ubicado en dique uno de Puerto Madero, el lugar por el que su padre se interesó en 1988. “Cuando hicimos los primeros docks, Puerto Madero era inaccesible. Las calles estaban cerradas y costó mucho comercializarlo porque la gente no creía que en ese lugar lleno de ratas se pudiese levantar un paseo gastronómico. Después hicimos el edificio Malecón, en el 2000. Todo lo fuimos generando en Puerto Madero, salvo un shopping que hicimos en Devoto,”, relata.

La sangre emprendedora de Ginevra corre por sus venas desde siempre. Muestra de ello fue la operación que hizo para conseguir un terreno para el colegio Guido Spano, en su época de estudiante. "Me echaron, en la fiesta de egresados. Tuve que rendir todas las materias y, por eso, iba en contra turno. Así fue que un día me enteré de que el colegio quería comprar la propiedad de atrás para tener salida a la otra calle. Entonces fui, la conseguí y se la vendí al colegio. Por supuesto que les cobré comisión. Y rendí todas materias", relata el empresario que en los últimos meses se quedó con un terreno en dique cuatro. “Haremos oficinas para alquilar”, adelanta y agrega que si tuviera posibilidad de invertir fuera de Puerto Madero, lo haría en Parque Patricios.

¿Por qué?
Es el barrio del futuro, es un lugar para invertir y esperarlo con el tiempo. Como lo fue en 1992 Puerto Madero. 

¿También mira Uruguay?
Compramos 20 hectáreas en Aguas Dulces, en el departamento de Rocha. Y ahora estamos adquiriendo más hectáreas, para tener un frente costero. Estoy pensando el proyecto que comenzaré cuando Madero Harbour esté más avanzado. 

¿Cómo está ahora el proyecto?
Hace unos días inauguramos el supermercado, después de tantos años. Ni bien compramos, hablé con Jumbo. Pero me decían que a la zona le faltaba. Para mí, era una de las primeras cosas que se necesitaba. Costó convencerlos y negocié durante mucho tiempo. 

¿Cómo viene la negociación con los hoteles?
El de 200 habitaciones va a estar operado por una cadena de lujo internacional. Ya firmamos el contrato pero no puedo confesártelo por el acuerdo de confidencialidad. El de 50 habitaciones lo vamos a manejar nosotros con una marca paraguas. 

¿Ott hará el proyecto del hotel internacional?
Estamos negociando con él. 

¿Cuál fue la evolución de los precios en Madero Harbour ?
Arrancamos vendiendo oficinas en u$s 2.000/2.200/m2 hace tres años. Hoy, ese mismo metro se terminó vendiendo en u$s 4.200. Hoy estamos colocando las viviendas en u$s 4.000/m2 y vamos a salir con algunos edificios sobre Juana Manso, las residencias del hotel boutique y dos edificios de oficinas en valores por encima de los u$s 4.000/m2.

¿Cuál es el futuro de los precios en Puerto Madero?
Hay dos mercados: Puerto Madero y el resto. Acá yo estoy seguro de que van a ir creciendo porque los metros se van a agotar. Hoy ya casi no hay tierra. De hecho, hace muy poco una embajada buscaba terreno y nadie se lo quiso vender. Pagaban más de u$s 4.000 de incidencia el metro cuadrado. 

¿No se tentó de vender una parte?
No, porque yo trabajo como desarrollador. Hay gente que entra y sale de este negocio y le interesa especular con eso. 

¿A su criterio, qué le falta a Puerto Madero?
Todavía no están definidos un centro médico y una escuela. Son dos asignaturas pendientes que hay que resolver.

¿Cuáles son los beneficios y las contras de manejar un negocio basado 100% en capital propio, sin inversores?
Cuando me hice cargo de la compañía, vendimos parte de los terrenos para poder hacernos de liquidez y comenzar las obras. Y después nos autofinanciamos con las preventa de esos mismos edificios que construimos. Hoy seguimos con ese sistema. Avanzamos a medida que vamos vendiendo. Eso nos permite llegar a un precio competitivo en el mercado y poder tomar decisiones o cambiar rápidamente. Esa es la ventaja de ser una empresa familiar. Obvio que discutimos un poco en los asados de los domingos. Lo difícil es que uno carga sobre los hombros con un patrimonio muy importante y una gran responsabilidad. 

¿Cómo evolucionaron las ventas en 2010 y durante el primer semestre del año?
Fueron decayendo. Este último año no fue bueno. Pensaba que antes de las elecciones la gente iba a tratar de resguardar su capital en inversiones inmobiliarias, pero no lo fue de la forma que creía. El negocio inmobiliario no es lo que era hace cuatro o cinco años. Es que se han generado muchos micro emprendimientos de amigos que se juntaban en un country. Un contador, un escribano, un inmobiliario, un arquitecto y un abogado, por ejemplo, conformaban una sociedad de hecho, compraban un terrenito en Las Cañitas o Palermo, vendían las unidades y luego la sociedad después se perdía. Hoy para que el negocio rinda, tenés que tener volumen. Y para tener volumen, hay que tener tierra. Por otra parte, creo que el sector se está profesionalizando con un mayor protagonismo de las principales empresas de la industria. Y no está mal que eso suceda. Es lo lógico.

Desde la política, ¿cuáles son las medidas que habría que tomar para mejorar la actividad?
No entiendo cómo no se premia a la reinversión. Si nos dieran la posibilidad a los que construimos de no pagar la cantidad de impuestos que pagamos, mediante la reinversión, yo creo que se generarían muchísimos más negocios. Sería muy bueno que pudieran premiar a quienes reinvierten las utilidades en el país.



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