Negocios con core sustentable

Negocios con core sustentable

La sustentabilidad bien puede ser un éxito comercial. Lo prueban varios compañías que proveen desde su nacimiento servicios y productos en sectores como la energía, el agro, la moda o la arquitectura. La tendencia que empezó, en muchos casos, como una solución alternativa para una actividad en crisis se convirtió en un modelo con clientes desde Israel hasta la isla de Mauritius. 24 de Mayo 2011

La RSE es central en todo tipo de empresas pero existen compañías en casi todos los rubros que, por la manera en la que desarrollan sus negocios y el tipo de actividades que efectúan, pueden ingresar en la categoría de firmas socialmente responsables dentro del paradigma de la sustentabilidad.

La fuerza del viento
En la localidad de Río Cuarto, Córdoba, por ejemplo, la empresa Giacobone fabrica sistemas de generadores de energía eólica. Dirigida por Juan Giacobone, inició sus actividades en 1978, realizando piezas plásticas inyectadas y matricería hasta que, en 1982, comenzó a dedicarse a las energías alternativas con la marca Eolux especializada en la producción, instalación y mantenimiento de generadores eólicos de baja potencia para brindar energía en viviendas, establecimientos, escuelas rurales, puestos sanitarios y policiales aislados de las redes eléctricas. Desde entonces, la firma fabricó más de 3.000 aerogeneradores instalados en el país y en América latina.

“Los primeros sistemas se colocaron en Córdoba, posteriormente en diferentes zonas con una alta concentración en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. En la comuna rural de Las Plumas, Chubut, ubicamos 1.500 equipos residenciales que permitieron dotar de energía eléctrica a 6.000 pobladores distribuidos en el interior de la provincia”, explica.
En la planta cordobesa, fabrican generadores eólicos, reguladores de tensión, convertidores de corriente, torres y micro turbinas hidráulicas. “En la Antártida, colocamos un equipo mediante un convenio con el Instituto Antártico, destinado a probar los generadores eólicos como sustituto de los eléctricos para suministrar energía a las viviendas de las bases con el consiguiente ahorro de combustible”, acota Giacobone.

Al calor del sol
En el ámbito de la energía solar, una compañía que marcó rumbo a partir de 1981 es Solartec. Se ocupan de generar módulos fotovoltaicos y componentes integradores de generadores eléctricos solares en la planta industrial de La Rioja. El objetivo es hacer sistemas de energía seguros para contribuir al desarrollo de las personas y a la conservación del medio ambiente.

“Son varios centenares de miles de los módulos fotovoltaicos que funcionan en el territorio nacional y en el exterior”, comenta Fernando Salgado, directivo de la firma y agrega que los productos se comercializan en Estados Unidos, Europa, Centro y Sud América. El 90% de los generadores solares empleados para el suministro de energía eléctrica en viviendas y establecimientos rurales locales son marca Solartec (dan luz, permiten ver televisión, comunicarse, bombear agua, entre otros usos). Aparte de obras privadas, ejecutaron obras públicas de electrificación rural para organismos nacionales e internacionales.

Diseño y algo más
El estudio xCRUZA se dedica al diseño y desarrollo de eco productos. “Frente al desafío de que el diseño industrial sea más genuino y que no sólo exista para generar mayor cantidad de residuos, emprendimos la búsqueda de herramientas que nos permitan efectuar nuestras creaciones de manera sustentable”, cuenta Carlos Genoud creador de xCRUZA junto a su mujer Victoria Riqué.

Entre sus creaciones, se encuentra una cocina solar portátil. Liviana, mide 50 x 30, es flexible, tiene forma poliédrica y alcanza temperaturas de hasta 120° C. Se trata de un producto pensado para utilizar en campamentos, en viajes y como sustituto en poblados rurales. Genoud acota que, en los últimos dos años, colaboraron con el diseño de la Loop Lamp del estudio Medio Verde, una lámpara de bajo consumo, de simple armado, que no precisa del uso de pegamentos; diseñaron para la marca de lentes Uptown, de la empresa Raymond, la nueva identidad y estrategia de comunicación con la idea de convertirlas en gafas ecoamigables y, pronto, lanzarán juguetes con energía solar.

Alimentos orgánicos
La agricultura orgánica tiene sus ejemplos no sólo en los establecimientos productivos y las plantas procesadoras de alimentos sino, además, en las firmas certificadoras, entre las que se encuentra la pionera Argencert. Creada por la ingeniera agrónoma Laura Montenegro, en 1991, otorga certificaciones orgánicas bajo variadas normas nacionales e internacionales. Certifica en el país, en Chile y en Paraguay. “Los productos -aclara- van a la Unión Europea, a Estados Unidos, Canadá, Suiza, Japón, Korea, Taiwán, Rusia, Australia, Nueva Zelanda, Medio Oriente, Israel, Sudáfrica, Mauritius, Malasia, República Dominicana, Brasil, Bolivia, Ecuador y México. Tenemos 800 establecimientos en seguimiento y 250 operadores”.

La Argentina, con 3 millones de hectáreas en proceso de certificación, ocupa el segundo lugar en el mundo en cuanto a superficie. Australia encabeza la lista. “Durante el año pasado, se duplicaron las ventas de productos orgánicos argentinos respecto de 2005. Las exportaciones crecieron de 45 a 95.000 toneladas según las estadísticas de Senasa. De las exportaciones argentinas, nosotros certificamos el 51% del total", informa Montenegro.

El mundo de la moda
Pero también la vestimenta tiene lo suyo en cuestión de negocios sustentables. Julieta Galloso de Indarra.DTX desde abril de 2008, desarrolla prendas innovadoras con textiles particulares, ropa que provee a quienes las emplean beneficios y prestaciones especiales, integrando tecnología y tratamientos avanzados en telas con materiales naturales, biodegradables y/o de fuentes renovables.

La emprendedora explica que la innovación en el producto está dada en la integración de microelectrónica en los textiles para proveer ropa con capacidad de control de dispositivos (celulares y iPods, por ejemplo) y, en los tratamientos de microencapsulados, en telas para ofrecer indumentaria con protección contra rayos UV, repelentes de insectos y secado rápido.

“Por otra parte -dice- se busca minimizar el impacto ambiental al usar materiales naturales, como algodón orgánico y bambú, de fuente renovable, como el Lyocell, que se extrae de pulpa de madera de bosques controlados o reciclados, como el poliéster regenerado de botellas de PET”. Una parte no menor juega el uso de desecho, desde la conciencia del cuidado del medio ambiente, la política de diseño sostenible y la optimización el uso de los recursos. “Se suman la minimización de las emisiones, la posibilidad de reducción de la dependencia de fuentes de energía no renovables y las posibilidades de uso del re-uso”, cierra.

Casas sustentables
La arquitectura como protecto ra de la naturaleza también expande la potencial en el mercado. Sursolar, con más de 10 años de existencia, es una consultora de arquitectura sustentable que se ocupa de lograr articular diseño, confort y conciencia ambiental. Ofrece asesoramiento técnico a estudios y proyectos y cuentan para ello con especialistas en arquitectura bioclimática, eficiencia energética y sistemas de energía solar integrados.
El equipo formado por Fabián Garreta, Federico Ambrosio, Christina Navntoft y Guillermo Adamo realizó el proyecto y el montaje del sistema fotovoltaico conectado a la red del edificio de las oficinas de Greenpeace en la Ciudad de Buenos Aires; la instalación de aire caliente solar para calefacción en el centro Cultural Ciudad de Buenos Aires; el montaje del sistema fotovoltaico con grupo electrógeno de una casa en Escobar, más obras similares en vivienda de campo en Los Cardales y la instalación de calefacción solar industrial y sistema de automatización en la localidad chaqueña La Eduvigis.

Los ejemplos indican que el universo empresarial con sello responsable desde el origen avanza en el mundo.



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