Negocios a buen puerto

Negocios a buen puerto

La firma marplatense se especializa en la reparación de motores medianos y grandes, y en la construcción de embarcaciones de bajo porte. Pero también en rubros donde el desarrollo de ingeniería es fundamental. La firma facturó $ 7,2 millones en 2010 y tuvo un crecimiento promedio del 25% en los últimos ocho años. 10 de Marzo 2011

Hace dos semanas, Enrique Godoy estrelló una botella de champagne contra el casco del buque “Tuyupesca II”, un costero cercano de 16 metros de eslora, que construyó su empresa, Tecnopesca Argentina (TPA). No hubo discursos ni madrinas, pero Godoy, socio gerente y dueño de la firma constructora, fue claro en sus deseos: que Mar del Plata se convierta en un centro naval competitivo de reparación de buques como parte de un proceso que generaría la multiplicación de empleo en el sector.

Toda la vida -personal y profesional- de Godoy es un relato de cara al mar. Nació hace 55 años en Mar del Plata y a los 14 empezó a trabajar en el puerto (mientras hacía el secundario, pasó los veranos como cajero de un supermercado que vendía conservas de pesado). Luego hizo el servicio militar e intentó -sin suerte- estudiar Ingeniería en La Plata.

Su primer embarque fue a los 21 años: limpiaba el piso de la sala de máquinas de un barco.
Más tarde, hizo el curso en la Escuela Nacional de Pesca Luis Piedra Buena y a los 27 años recibió el título de Conductor de Máquinas Navales de Primera. Pero luego de navegar una docena de años, decidió volver a pisar tierra firme. “Hay un tiempo para hacer esto. Ya tenía dos hijos y surgió una posibilidad en una actividad medianamente ligada a mi profesión”, cuenta el empresario. Su primer proyecto le demandó una inversión de apenas $ 120, prestados por su esposa, y que usó para comprar un soplete. “Me quedé con un galpón de 100 m2 en el puerto, que era una concesión fiscal, donde empecé a hacer trabajos de herrería y reparaciones. Fui aprendiendo a los palos”, cuenta. El primer cliente de la naciente TPA, en 1993, fue El marisco, una compañía armadora de barcos pequeños, con quienes había navegado hasta entonces. Les dijo: “Necesito que me den trabajo en tierra”. Se lo dieron. Aún hoy son sus clientes.

También en esa época contrató a su primer empleado (hoy está por jubilarse) y empezó a consolidarse, hasta que a principios de 2002 llegó a un punto de inflexión. Una compañía rectificadora de motores marplatense quebró, entonces Godoy le ofreció al juez de la quiebra alquilar la empresa. El contexto país era complejo y el magistrado aceptó, bajo un acuerdo especial, para mantener la fuente de trabajo de una docena de personas.

“A fines de 2003, el juez puso en venta las instalaciones bajo el sistema de licitación judicial. La nuestra fue la oferta más alta y la compramos con un crédito hipotecario del Banco Nación”, cuenta. La operación fue de $ 470.000.

Con ambas actividades en marcha, Godoy se animó a diversas y variadas tareas: a partir de un contacto con los responsables de la firma Tranex Turismo, presentó -y ganó- un proyecto para diseñar y construir cinco coches de pasajeros del Tren del Fin del Mundo, en Ushuaia. También fue parte de la construcción de las mangas de embarque de Buquebus, que opera desde Dársena Norte en Puerto Madero.

Nueva actividad
El último paso clave en su organización, Godoy lo dio cuando se le cruzó un amigo que quería reformar el casco de un barco y ningún astillero grande aceptaba el trabajo. “Lo tomamos y salió bien. El barco todavía está operando. Así surgió la idea de hacer un astillero”, cuenta.

Así, en 2006, el taller original del puerto fue adecuado para astillero. La construcción de la nave industrial de 400 m2 demandó una inversión de u$s 200.000, también con un crédito del Nación. “Para conseguirlo hicimos una segunda hipoteca sobre el predio de la rectificadora. Ya terminamos de pagarlo”, relata. El recientemente botado Tuyupesca II es el cuarto buque que emerge del astillero TPA desde el puerto de Mar del Plata.

Hoy, la empresa está integrada en tres vertientes: la parte naval, la de motores y mecanizados, y -el área menos explotada comercialmente- la representación de tres fabricantes europeos (uno de motores navales belga, otro de acoples, inglés, y un tercero de bombas, español).

Tras la experiencia con el Tren del Fin del Mundo, la firma comenzó a desarrollarse en el rubro ferroviario. Actualmente, repara y rectifica motores de hasta 20.000 caballos de fuerza. El grupo está actualmente integrado por 45 personas (“Seis profesionales y el resto, tropa”, aclara Godoy) y el plan de inversiones no se detiene: para fin de año proyecta tener en funcionamiento una rectificadora de cigüeñales más precisa que compró a Dinamarca, por un valor que supera los u$s 300.000. “Intentamos salir de la media. Hay mucha competencia, Mar del Plata es un puerto que repara muy bien buques y apostamos que sea un centro naval”, define el empresario que admite no ser experto en ninguno de los oficios de sus empresas: “No soy contador, ni ingeniero, ni soldador. Pero tengo una visión general de los barcos y del negocio”.

Ficha
- Actividad: diseño y producción de proyectos industriales, navales o de transporte; construcción y reparación de buques de hasta 21 metros de eslora y 6 de manga; rectificación, reparación y reconstrucción de medianos y grandes motores
- Empleados: 45
- Facturación 2010: $ 7,2 millones
- Facturación proyectada 2011: +15%



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos