Mujeres en el mundo de los negocios

Mujeres en el mundo de los negocios

Uno de cada tres emprendimientos en la Argentina son iniciados por mujeres y ellas son propietarias o tienen cargos gerenciales en el 50% de las pequeñas y medianas industrias. ¿Qué problemas enfrentan a la hora de crear y gerenciar su negocio, cuáles son las características del liderazgo femenino en las empresas? Un panorama, en el día internacional de la mujer. 08 de Marzo 2012

Desde hace tres años, Florencia Carini viaja todos los veranos desde Santo Domingo -una localidad de 130 habitantes en el partido de Maipú-, hasta Pinamar para vender su producción de zapatos y accesorios de cuero de mondongo. El sueño de esta diseñadora industrial de 31 años es crear una fábrica de calzado en su pueblo, para darle trabajo a la gente del lugar, que mayormente vive de changas o el empleo público. La idea del negocio se le ocurrió a partir de su tesis en la Universidad de Mar del Plata, en la que tenía que investigar materiales nuevos para su producción. “Soy del campo y siempre veía cómo se desechaban las vísceras de animales. Una vez ví mates hechos con cuero de mondongo y me puse a investigar qué otros usos se le podían dar”, cuenta. “Así presenté en mi tesis el desarrollo de varios productos, indumentaria, zapatos y accesorios. Y lo que más llamó la atención fueron los zapatos, así que decidí meterme en este rubro, completamente nuevo para mí”, agrega.

Al año siguiente de recibirse, Florencia viajó a Buenos Aires con $ 10.000 para contactar proveedores y talleres, y lanzó su primera colección. “Al principio, fue difícil conseguir talleres dispuestos a trabajar este material y con muy poco volumen. Mi objetivo es dejar de tercerizar la producción para fabricar el calzado y otros accesorios en mi pueblo, capacitando a la gente del lugar”, dice Florencia. La emprendedora obtuvo un crédito de honor por $ 60.000 del programa Capital Semilla de la Sepyme, para comprar máquinas e insumos.

Por el momento, los zapatos y accesorios de Florencia, bajo la marca Visceral, se venden en ferias y tiendas de diseño en Buenos Aires y localidades turísticas, como Tandil en Semana Santa. A través de Facebook e Internet las clientas pueden hacer pedidos que le son entregados por correo. “Mis productos están orientados a la mujer, pero también hago algunos accesorios para hombre. En un futuro quiero incorporar otros materiales, siempre en el campo del diseño sustentable. Ya hice una experiencia el año pasado con artesanas de mi pueblo que hacen tejidos de lana natural en telar, y también hicimos prendas con algodón reciclado”, cuenta.

Como Florencia, uno de cada tres emprendedores argentinos son mujeres, de acuerdo al último relevamiento del GEM (Global Entrepreneurship Monitor), una cifra que coincide con el promedio global (ver recuadro). En los países de ingresos medios, como la Argentina, hay en general más emprendedores varones que mujeres, pero la proporción se viene igualando año a año. “Muchas emprendedoras inician su negocio por falta de oportunidades laborales, o por necesidad de completar sus ingresos”, señala Silvia de Torres Carbonell, directora del capitulo argentino del GEM, un estudio anual que se realiza en 59 países. “Pero son cada vez más, las que apuestan a una empresa propia para poder conciliar sus horarios, dado que priorizan un equilibrio entre su vida personal y profesional”, apunta Torres Carbonell.
En cuanto a las empresas ya establecidas, un estudio realizado por la Sepyme en septiembre de 2011 determinó que en la mitad de las pymes industriales las mujeres son dueñas o están a cargo de las decisiones. De acuerdo a este estudio, la mayor proporción de mujeres (46,7 por ciento) ha accedido a la titularidad de la empresa por causas exógenas (herencias), un 41 por ciento es fundadora de su propia empresa, y un 9,5 por ciento la adquirió cuando ya estaba en marcha.

Vocación emprendedora
Antes de recibirse de arquitecta, Guadalupe Martiarena visitaba el taller de talabartería de su padre en Pompeya, donde comenzó a diseñar carteras y bolsos en cuero. Luego de graduarse trabajó en un estudio de Arquitectura e Interiorismo, pero a partir de 2008 decidió dedicar todo su tiempo a la creación de la marca PE. “Empecé yo sola y hoy trabajan conmigo tres personas en el taller y tengo una asistente”, cuenta. La inversión inicial fue de alrededor de $ 15.000.

Martiarena participó en la feria Puro Diseño, y en la Bienal Iberoamericana de diseño en Madrid, donde expuso una línea de marroquinería inspirada en obras pictóricas. El año pasado fue seleccionada para exponer en la muestra de Casa Foa que se realizó en el Centro Metropolitano del Diseño (CMD).

Sus productos se venden en un showroom en Caballito y en la cede del CMD en Barracas, en tiendas de diseño de Palermo y San Telmo, en hoteles de localidades turísticas (Colón, Calafate) y un 10 a 15 por ciento por Internet. Mis diseños apuntan a mujeres profesionales, independientes y que valoran la calidad y la originalidad de las piezas. Creo que, a diferencia de otros diseñadores que tercerizan toda la producción, tener un taller propio permite seguir de cerca el tema de la calidad en la confección, y se pueden desarrollar propuestas diferenciales”, destaca la emprendedora.

María Virginia Filiberti, oriunda de San Martín de Los Andes, hizo la carrera de diseño Industrial en Córdoba. Allí presentó en 2009 como tesis, un proyecto de fabricación de maceteros y bancos con caucho reciclado. Un año y medio más tarde, ya viviendo en San Juan, Filiberti lanzó la marca Buna, de diseño sustentable, con la ayuda de ex compañero de estudios. “Al contrario de otros negocios, que comienzan definiendo un producto y luego los materiales; hicimos al revés: primero investigamos el material y sus posibles usos, y a partir de allí definimos los productos”, cuenta. Para elaborarlos, la diseñadora y su socio, Silvio Tinello, utilizan deshechos del “recapado” (quitar el dibujo gastado a las cubiertas) de neumáticos que realizan las empresas de transporte.

Para iniciar la producción, invirtieron $ 10.000 con fondos propios y luego obtuvieron un préstamo de honor de $ 30.000 por el programa Capital Semilla de la Sepyme. Hoy trabajan para la firma dos personas más (una en Córdoba y otra en San Juan), y parte de la producción se terceriza en distintos talleres. El plan de los emprendedores es montar una planta de elaboración donde se lleve a cabo el proceso completo.

En el caso de Belén Couso, su vocación emprendedora viene de familia. Su madre, Sara Couso, comenzó a fabricar la línea de esmaltes de uñas Sara C luego de la crisis de 2001, cuando los productos importados se volvieron inaccesibles. Belén comenzó a ayudarla, y finalmente se animó a lanzar su propia marca de cremas y lociones antibacteriales para manos a fines de 2011.

Los productos de Belén Couso son complementarios a aquellos que produce su madre y apuntan a una nueva tendencia en el mercado: los cosméticos antibacteriales. “Invertimos $ 200.000 para una primera producción, matricería y promoción”, destaca la emprendedora. Hoy los productos de Belén Couso se venden en cadenas de decoración y farmacias boutique de Capital y Gran Buenos Aires, en Córdoba y en los Duty Free de varios aeropuertos argentinos. “Este año mi objetivo es posicionar la marca, que lleva mi nombre como una señal de confiabilidad. Son productos que yo misma uso”, afirma Belén.

Cuestión de actitud
Las mujeres tienden a absorber una mayor proporción de empleo femenino en sus emprendimientos que los varones, según el relevamiento de la Sepyme. Al analizar la facturación de las empresas encuestadas, aquellas conducidas por mujeres tienden a ubicarse en los estratos de menores ventas (menos de US$ 1 millón). En cuanto a la influencia familiar en la vocación emprendedora, entre las mujeres es más frecuente un entorno familiar empresario (68 por ciento) que entre los varones (54,9 por ciento). Y en lo que refiere al nivel de estudios y la trayectoria previa a la hora de iniciar un emprendimiento, ellas suelen tener un nivel educativo en promedio superior, aunque menor experiencia en el sector.

A partir de un curso de imagen personal que realizó en 2008, Claudia Lombardi, consultora de prensa y periodista, decidió armar su propio emprendimiento. “Algo aparentemente superficial como es la imagen, dispara en realidad cuestiones más profundas. Hay muchas personas, sobre todo mujeres, que tienen baja autoestima porque no encajan en un modelo social que te exige tener toda la vida 25 años y pesar 50 kilos. Y lo que noté es que hay talleres y cursos que te dicen cómo maquillarte y vestirte, ninguno trata el tema de la imagen interna, como base para una buena imagen exterior”, cuenta la emprendedora.

“Empecé con una socia, y pusimos en marcha “Descubrite”, una consultora de imagen que brinda asesoramiento personalizado y talleres grupales y en empresas, siempre partiendo del autoconocimiento y la aceptación interior, para formular la imagen externa de quienes realmente somos”, dice Lombardi. La inversión que realizaron las socias fue prácticamente nula en dinero, aunque muy alta en tiempo, conocimiento y redes de contactos.
Al cabo de dos años, Claudia se abrió de la sociedad ya que quería convertir el emprendimiento en su trabajo principal, y no tenerlo como un ingreso complementario. “Mi proyecto es crear un instituto donde abordar integralmente la temática con otros profesionales: psicólogos, nutricionistas, maquilladoras”, dice la emprendedora. Para ello, apuesta a una “alianza estratégica” con alguna institución que ya esté trabajando en temáticas afines.

Por el momento, Lombardi dicta talleres de asesoramiento de imagen, armado de guardarropas y personal shopper a domicilio, sesiones grupales para cumpleaños y talleres corporativos en empresas. “Muchos creen que la imagen es cuestión de maquillaje, cirugías y ropa cara, cuando en realidad es más del 90 por ciento aceptación, autoestima y actitud”, asegura la especialista.

Para saber I: Una tendencia global
De acuerdo al capítulo femenino del Monitor Global de Emprendimientos (GEM 2010 Women‘s Report), más de 104 millones de mujeres de entre 18 y 64 años estaban emprendiendo un negocio en el mundo. En tanto, otras 83 millones de mujeres estaban conduciendo negocios que habían iniciado menos de 4 años antes. En general, la proporción de mujeres que inician un negocio es menor a la de varones, y además las mujeres -sobre todo en los países menos desarrollados- suelen estar más motivadas por la necesidad que por la oportunidad de negocio. En comparación con sus pares varones, las emprendedoras inician su negocio con menos capital , y también son más conservadoras: apuntan a proyectos más chicos, en mercados y con tecnologías conocidas. Las mujeres tienden a percibir menos un ambiente favorable para el inicio de su emprendimiento, y también tienen menor confianza en sus capacidades para llevarlo adelante que sus pares varones. En las economías más desarrolladas, las emprendedoras son mayores en edad y tienen un nivel educativo más avanzado que sus contrapartes varones, pero sin embargo sus expectativas de crecimiento del negocio son más moderadas que las de ellos.

Para saber II: Lejos de la paridad de género
Hoy, el 75 por ciento de los empleados tiene a un varón como jefe, y el 71 por ciento piensa que en su empresa no se tiene en cuenta la diversidad de género a la hora de cubrir las posiciones gerenciales. Los datos surgen del informe Workmonitor elaborado por la consultora en Recursos Humanos Sesa Select en base a una encuesta de 405 casos en todo el país.
De acuerdo a este sondeo, sólo el 28 por ciento de los varones considera que la empresa donde trabaja “funcionaría mejor si estuviera liderada por mujeres”, opinión que comparten el 43 por ciento de las damas. Sin embargo, a la hora de formar equipos de trabajo, es mayor la cantidad de mujeres que prefiere trabajar con hombres (55 por ciento), que los hombres que prefieren tener pares de su mismo sexo (41 por ciento). Al respecto, Andrea Ávila, directora de Sesa Select, analiza: “Si siete de cada 10 trabajadores asume que sus jefes son varones y además no se comprometen con la diversidad de género, esto podría desmotivar a aquellas que aspiran a hacer una carrera dentro de la compañía. El no tener una política de diversidad de género traducida en brindar igualdad de oportunidades, implica el riesgo de perder talentos femeninos que buscarán su lugar fuera de la compañía”.

Para saber III: Mapa del empleo femenino
El 52 por ciento de las mujeres argentinas de 18 a 65 años que viven en centros urbanos se encuentran ocupadas, según un estudio de la agencia de medios Quiroga en base al último Censo Nacional del Indec. Hay un 5 por ciento que se declara desocupada y un 43 por ciento que se consideran “inactivas”, aunque esta categoría agrupa a un 49 por ciento de amas de casa, un 32 por ciento de estudiantes, 13 por ciento jubiladas, 1 por ciento discapacitadas, 1 por ciento de rentistas y un 4 por ciento otras opciones.
Las ramas de actividad con mayor proporción de mujeres son: el comercio, el servicio doméstico y la enseñanza, las cuales concentran al 50 por ciento de las trabajadoras. En cuanto a la calificación profesional, el 37 por ciento de las mujeres realiza tareas operativas, un 31 por ciento tareas no calificadas, el 22 por ciento tareas técnicas y un 10 por ciento son profesionales. Casi la mitad de las mujeres en actividad trabaja menos de 35 horas por semana y el 16 por ciento de ellas está buscando un empleo o actividad adicional.

 




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