Moreno y el pan nuestro de cada día

Moreno y el pan nuestro de cada día

Hace tres años, el secretario de Comercio sellaba un acuerdo para sostener el precio del pan a $2,50 el kilo. ¿Sigue vigente el índice Moreno? 30 de Julio 2010

Corría agosto de 2007 y el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ratificaba el acuerdo de precios con la industria panificadora para la comercialización del pan francés tipo flauta (8 piezas por kilo, a $ 2,50), a pesar de los notables aumentos que se venían registrando en sus valores de producción. El acuerdo debía mantenerse siempre y cuando la harina quedase clavada en $ 30 la bolsa, aunque ya entonces acumulaba un aumento del 15%.

Durante aquella época, el funcionario más fiel del matrimonio Kirchner instaba a los consumidores a denunciar a los comercios que no vendiesen el pan al costo oficial, desafiando, incluso, a los medios que pusieran en duda la permanencia del acuerdo. “Que me demuestren en qué panaderías no se respetan las normativas del Gobierno”, bramaba por entonces el secretario, con su clásico estilo de tribuna.

Como ejemplo del supuesto cumplimiento de la medida, Moreno citaba a la panadería de su barrio, La Burdalesa, ubicada en la esquina de Oro y Santa Fe.

A poco de cumplirse tres años del recordado convenio, WE volvió al lugar donde el propio Moreno sigue comprando el pan todas las mañanas para comprobar si la disposición oficial sigue vigente.

La pregunta obligada, claro, es saber si todavía resulta rentable vender el pan a $ 2,50, teniendo en cuenta los incrementos registrados en la harina y los costos del producto. La respuesta, en boca de Juan José, uno de los propietarios de la confitería, no tarda en llegar: “El valor de ese pan se mantiene en $ 2,50 y se vende un kilo por persona, mientras que el kilo del pan no oficial está en $ 8”, confirma, para despejar dudas. Y agrega, con un dejo de resignación: “La verdad es que debemos acatar el acuerdo. No nos conviene, sobre todo porque apuntamos a otro target de clientes por la zona donde estamos ubicados, en pleno Palermo”. De hecho, Juan José confiesa que al pan a precio rebajado “nadie lo pide”.

Y a la industria molinera, que proporciona la materia prima esencial para la producción del pan, ¿le conviene ese precio? Juan José toma aire y responde con tono de experto: “Los industriales lo hacen para cumplir la ley. La elaboración de ese tipo de pan está subvencionada por el Estado. Ellos hacen la diferencia económica con la exportación”.

Menos diplomático que el dueño de La Burdalesa, un alto ejecutivo de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), que prefiere conservar el anonimato, asegura que con los aumentos registrados en la harina desde 2007, cercanos al 35%, “mantener el valor del pan a $ 2,50 es totalmente ilógico. Un disparate”.

Como sea; queda claro que en la distorsión de los precios relativos por rubro, “el guardián de la inflación” tiene mucha incidencia. ¿Será que Moreno todavía asusta a los pequeños comerciantes? Es posible. Lo cierto es que el emblemático secretario sigue provocando reacciones teñidas de sobreactuada prudencia. ¿Persistirán? ¿Por cuánto tiempo?



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