Misión Angola: lo que hay que saber

Misión Angola: lo que hay que saber

El país luso-africano recibirá a una comitiva encabezada por Guillermo Moreno y 250 empresarios argentinos. A continuación, un brief ejecutivo sobre las principales claves de este país que se encuentra en una fase de reconstrucción y ofrece oportunidades, no exentas de riesgos. Radiografía para comprender al segundo exportador petrolero de África. 17 de Febrero 2012

Con una población de unos 19 millones, un crecimiento económico de 7,8 por ciento en 2011, un PBI de US$ 110.000 millones y una nada despreciable renta petrolera, Angola ya es una potencia emergente. De hecho, en los últimos años, países como los Estados Unidos, Brasil y Portugal incrementaron sus relaciones bilaterales con este país en tanto que China hizo de él su principal suministrador de crudo y, en el último lustro, lleva financiados proyectos por US$ 4500 millones. Con este marco de fondo, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, capitanea una misión comercial que viajará, entre el 4 y el 8 de marzo, al país luso-africano con el objetivo de abrir nuevos mercados. El contingente que lo acompaña supera los 250, entre comitiva y empresarios. Si usted es uno de ellos, aquí una radiografía de las oportunidades de negocios, luces amarillas y tips de viaje que conviene conocer.

Para empezar, debe saber que Angola es un país de grandes contrastes. A pesar de tener una esperanza de vida que rankea entre las más bajas del mundo (39 años) y una población con 12 millones de pobres (60 por ciento), su economía protagonizó una reactivación importante, motivada por el alza del precio del petróleo.

Del otro lado del Atlántico
Angola, que integra la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) desde 2007, hoy es la segunda exportadora petrolera de África. La actividad constituye el 85 por ciento del PBI nacional y, entre 2004 y 2008, permitió un crecimiento anual mayor al 15 por ciento. Por día, genera una media de entre 1,75 y 1,9 millón de barriles de crudo. Según confirmaron a El Cronista We fuentes de Petrobras Brasil, firma con presencia en Angola desde 1979, la costa oeste de África es una de las regiones estratégicas para sus actividades fuera del país verdeamarelo porque presenta similitudes geológicas con su costa.

Si bien Angola padeció 27 años de guerra civil (1975-2002), la recuperación fue posible. "La renta petrolera permitió abastecerse de alimentos. Antes, hasta el agua potable era importada", comenta María José Becerra, africanista profesora titular de la maestría en Diversidad Cultural de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).

¿Tierra de oportunidades?
Hoy, Angola importa casi el 80 por ciento de los artículos de primera necesidad que antes producía. Varias son las empresas argentinas que ya operan o exportan al país, como Arcor, Indalo, Cargill, Dilexis y, entre otras, bodegas, como Familia Zuccardi.
Para el intercambio comercial, África adquiere mayor participación y Angola sigue la tendencia, aunque todavía a paso más lento. En el primer semestre de 2011, las exportaciones al país crecieron un 37%, pasando de u$s 61,32 millones, en 2010, a u$s 83,93 millones al término del año pasado, según datos de la Subsecretaría de Comercio Internacional. "África ha pasado a ser un destino importante para las exportaciones argentinas, pero con más desarrollo en Egipto, Argelia o Sudáfrica", resume Marcelo Elizondo, director General de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).

En 2001, África constituía el 4,5 por ciento del mercado objeto de las ventas externas argentinas; en 2010, el 7 por ciento, y, en 2011, estuvo en 8 por ciento. Como proveedor mantiene poca relevancia: en 2001, representaba el 1,5 por ciento de las importaciones locales; en 2010, bajó a un 0,6 por ciento y, en 2011, repuntó al 1 por ciento. Por su parte, Angola, en 2010, exportó apenas el 0,000008 por ciento a la Argentina e importó un 1,09 por ciento.
Angola tiene, aún, varias cuentas pendientes, que podrían traducirse en oportunidades para inversores: el país necesita incrementar su producción alimenticia, mejorar la calidad de vida de su población, incrementar la oferta energética y desarrollar el ámbito rural, principalmente. El gobierno angoleño amplió el espectro al desarrollo de sectores como la construcción, energías renovables y el sector agroindustrial, entre otros.

Por citar un ejemplo, el país se propuso recientemente llevar adelante la edificación de un millón de viviendas. Para ello, necesitaría 12 millones de toneladas de cemento al año, de las que sólo produce un millón. Según un estudio de Naxan, una firma española de consultoría especializada en África, se espera que, en 2012, Angola pueda cortar cintas de cuatro nuevas plantas de cemento (hoy, el material más importado, debido a la actividad constructora).

Para quienes estén dispuestos a invertir en el país africano, un dato no menor es que, a través de la Agencia Nacional para la Inversión Privada (ANIP), el gobierno angoleño pone a disposición del inversor incentivos fiscales que incluyen exenciones impositivas y aduaneras por períodos de entre tres y 15 años. Además, ciertos gastos relacionados con la formación de mano de obra nacional o el desarrollo de infraestructuras locales también dan derecho a exenciones, sostiene el informe de Naxan. Más allá de la construcción, se consideran prioritarios los proyectos relacionados con el agro y la industria alimentaria así como la extracción minera y la pesca.

Sin embargo, en Angola, también se deben tener ciertos recaudos, puntualiza Susana Durán Sáenz, directora de la carrera de Relaciones Internacionales en la Universidad Abierta Interamericana (UAI). El país es considerado un Estado fallido: presenta sólo una fachada democrática y el descontento contra el régimen del presidente José Eduardo Dos Santos, en el poder desde 1979, es fuerte y su partido presenta serias debilidades. "Angola plantea abrir una oportunidad pero, a la vez, representa un desafío en un sistema político bastante inestable que puede desatar una nueva guerra en cualquier momento", objeta Durán Sáenz. "Hay que ser cautelosos", agrega.

De la A a la Z
A la hora de realizarse una ronda de negocios, en un primer encuentro, los angoleños suelen ser muy formales. Otros pueden mostrar, incluso, falta de interés. De hecho, para dirigirse a ellos se utiliza el apellido, precedido por la palabra senhor o senhora. Para cargos corporativos, es usual que se utilicen los títulos como doctor o engenheiro así como a las altas jerarquías del gobierno se las trata de "excelencia".
Fuera de ello, el protocolo aplicado a este segmento no presenta complejidad. "En general, las personas de Angola son muy amables y hogareñas y suelen ser muy abiertas a gente de otras culturas", sintetiza Rubén Gavaldá y Castro, especialista en ceremonial, protocolo y cultura. No obstante, Marisa Pineau, africanista y profesora titular del Departamento de Historia de la UBA, advierte: "Son gente orgullosa y con un fuerte nacionalismo. No debe ir uno con soberbia y arrogancia, sino como en búsqueda de un socio comercial".

En materia de seguridad, Angola presenta poca complejidad, aunque se aconseja tomar recaudos como en otras partes del mundo. En cuanto a temas de salud, no es aconsejable tratarse en centros asistenciales públicos y se recomienda evitar el consumo de agua corriente. Otro consejo es contratar un seguro de salud. "Puede ayudar a ahorrar un dolor de cabeza; una simple operación de apendicitis, en África, ronda los US$ 25.000", repara Diego Barón, director de Marketing de Universal Assistance. Las enfermedades endémicas son las típicas de una zona tropical, como la malaria y la enfermedad del sueño. Sin embargo, más alarmante es la cifra de enfermos y portadores de SIDA, una pandemia en el África austral. En Angola, una persona de cada 25 tiene HIV por lo que se recomienda evitar el contacto sexual o tomar las precauciones necesarias.



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