Miami es el punto de partida

Florida y el Caribe tienen su capital turística en esta ciudad que es mucho más que el lugar donde los argentinos viajan cuando los vaivenes cambiarios les permiten comprar barato. 19 de Noviembre 2010

Miami a principios de los ‘80, durante casi toda la década de los ‘90 y en la actualidad, aunque para un grupo más reducido: tres momentos en los que uno de los principales destinos turísticos del mundo se convirtió, por estas latitudes, en poco menos que un paseo de compras a cielo abierto. Sin embargo, detrás del estereotipo, es fácil encontrar gastronomía de alto nivel, spas difíciles de superar y los puertos de cruceros más activos del planeta.

Miami es el punto de partida de excursiones que enhebran las islas del Caribe para formar un collar de destinos preciosos; es South Beach y sus playas, sus restaurantes y bares, sus spas; es Ocean Drive; es el lugar donde se pueden encontrar hoteles como el Fontainebleau o el Delano. En suma, es una ciudad en la que pueden comenzar muchos viajes diferentes, siempre y cuando el viajero logre mirar más allá del cartel de sale.

Punto de partida
Desde Florida parte un gran número de embarcaciones de todo tipo y precio. Algunos son barcos de más de 10 años que se han aggiornado y sirven rutas de 3 ó 4 días, con precios que rondan los u$s 350. Otros son imponentes ciudades flotantes dotadas de última generación y con más opciones de entretenimiento que algunos destinos de la Argentina.

A la cabeza de estos últimos está el Freedom of the Seas de Royal Caribbean. Es el segundo crucero más grande del mundo, detrás de su hermano más joven, el Oasis of the Seas. Su tamaño le permite albergar desde una pista de patinaje sobre hielo, una palestra símil roca y el FlowRider Surf Park, una piscina para la práctica de surf con olas de 3 metros que se mueven a 35 kilómetros por hora. Además, los camarotes se cuentan entre los más amplios que existen en la actualidad y están equipados con detalles de confort propios de hoteles de gran categoría.

El Freedom of the Seas propone recorridos de 7 ú 8 días que se inician en Miami y recorren lugares tales como Ocho Ríos (Jamaica), Georgetown (Islas Caiman) y Cozumel (México).

Otra alternativa de lujo es la que ofrece Carnaval Cruises con su barco Valor. Se trata de una nave enfocada principalmente en la familia, que ofrece más de 1400 metros cuadrados para el Camp Carnival, con actividades como el Action Alley, una zona exclusivamente para adolescentes que cuenta con una disco y un bar de café, gaseosas y jugos. Para los mayores, la oferta es más sorprendente: 22 bares y salones, incluyendo un bar deportivo inspirado en el diseño del Yankee Stadium, un bar de vinos franceses y un show room estilo Las Vegas.

Al igual que el Freedom of the Seas, el Valor parte de Miami y su primera parada es en las Caimán. Luego el periplo continúa por Roatán (Honduras), Belice (Belice) y la Riviera Maya (México).

Finalmente, es posible disfrutar del mar y de los puertos caribeños en un rápido circuito de 4 días a bordo de barcos más pequeños pero también confortables como el Majesty of the Seas de Royal Caribbean, una embarcación que parte de Miami y arriba a Nassau, en Bahamas, para regresar luego al puerto de origen.

Viajes gastronómicos
Así como Miami sirve de punto de partida para luego recorrer el Caribe, sus mesas son un espacio para viajar por el mundo. Fusión es la palabra que define la cocina local. En Hakkasan, por ejemplo, es posible hacer un viaje a China pero con escala en Londres. Es que este restaurante del Fontainebleau es el debut en los EE.UU. de Alan Yau, chef que desde la capital británica ha logrado interesar a la Guía Michelin, que lo incluye en sus ediciones. Vinos del nuevo mundo, sake y un menú en el que la cocina del sur de China se reinterpreta con técnicas actuales, son su fórmula. De hecho ésta es la gran marca de Yau, que tiene en su Hakassan uno de los mejores 20 sitios para comer en Londres, en tanto esta versión norteamericana está instalada en un lugar de privilegio.

Siguiendo con las influencias orientales, se encuentra Blue Sea, en el hotel Delano. Los aromas del mar dominan las barras de sushi más renombradas de Miami. Además, frutos de mar y caviar nutren appetizers y platos que hacen que el nombre del restaurante pase de ser una obviedad a una declaración de principios.

Otra opción es La Marea, que ofrece un lugar especial en la terraza que mira hacia Ocean Drive, y en el interior, la elegancia del art decó. En ambos sitios se disfruta de una gastronomía de aromas mediterráneos.

Por último está el magnífico hotel Setai. El edificio art decó de la década del ‘30, así como la torre más moderna que completa el conjunto, son una marca registrada en uno de los sectores más activos de la ciudad. No obstante, apenas se ingresa al lobby se percibe una atmósfera de tranquilidad y elegancia incomparable. La misma que domina en el spa, aunque en verdad, la mejor opción no es recibir los tratamientos allí, sino en habitaciones privadas donde se puede compartir la sesión con el compañero o compañera de viajes.



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