"Me siento un ciudadano del mundo y mi familia también"

Dueño de una meteórica carrera, Alejandro Riomayor llegó a CEO de Nobleza Piccardo con 37 años. Las claves de un camino de éxito y de sacrificios. 01 de Marzo 2011
Lo que tarda en consumirse un cigarrillo. Apenas ese tiempo parece haber necesitado Alejandro Riomayor para llegar a CEO de la tabacalera Nobleza Piccardo en la Argentina y con sólo 37 años. Sin embargo detrás de su vertiginoso ascenso se esconde una historia de esfuerzo y proyección, en la que siempre tuvo en claro a dónde quería llegar.

“Desde mis inicios en Nobleza, allá por 1995, siempre planifico a largo plazo, trazo una ruta. Uno, después, tiene que comprometerse a cumplir con esos objetivos. Cada paso que di en mi carrera lo hice convencido de que me permitiría cumplir una etapa y dar un paso más allá”, sostuvo ante desde el escenario de La Rural el ejecutivo, padre de dos hijos, con quienes comparte su pasión por River.

La carrera de Riomayor parece coincidir con la tendencia global a elegir CEO cada vez más jóvenes. Con 32 años fue nombrado Country Manager para Paraguay. Consultado por las ventajas y desventajas de tal experiencia contestó: “La edad para mí es una circunstancia. El desafío es tratar de amalgamar lo que aporta cada generación, desde los baby boomers, pasando por la Generación X hasta la generación iPad”, sostuvo el empresario, que pese a los prejuicios no tiene problemas en reconocer su fanatismo geek por la saga de Star Wars.

Liderar es ser uno más
Como número uno de la compañía argentina que forma parte de British American Tobacco, el grupo tabacalero de mayor alcance mundial, Riomayor comparte aquello de que la suma de las partes trabajando juntas es mayor que el todo. “Liderar es ser uno más del equipo. Claro que con responsabilidades distintas, pero hay que asegurar que cada integrante se desarrolle integralmente, como profesional y como persona”, explicó.

Luego de compartir con el auditorio una anécdota del inicio de su carrera, en la que un desafío profesional lo obligó incluso a mover la fecha de su casamiento, explicó su visión con respecto a una problemática que comparten muchos CEOs: los cambios de destino y la familia.

“Me siento un ciudadano del mundo y mi familia también. Mis chicos aprendieron que es normal tener compañeros de colegio de distintas razas. Y creo que eso los enriquece como personas. Igualmente saben dónde está su familia y saben que su lugar en el mundo es Buenos Aires”, dijo. “Mi familia me tiene paciencia. Pero, en casa, son ellos y nada más que ellos”, agregó.

Cuando desde el auditorio le preguntaron si le generaba algún tipo de reparo trabajar para la industria tabacalera, contestó con un rotundo “no”. Luego se explayó: “Lo vivo normalmente. Quizás es doblemente desafiante porque es una industria controversial, que está regulada y entonces tal vez hay que explicar más cosas. Pero más allá de eso no veo grandes diferencias. Nobleza es puertas adentro un reflejo de la sociedad argentina: en la empresa fuma una de cada cuatro personas porque en la Argentina fuma una de cada cuatro. No hay nada raro. Nos enfocamos en consumidores adultos fumadores que decidieron optar por fumar”.

Valor agregado
Con respecto a la rivalidad que mantienen Nobleza Piccardo y Massalin Particulares, aseguró que lo vive “como un River-Boca” y que la competencia ya no pasa por “una guerra de precios; la industria hoy propone generar un valor agregado al producto para que el consumidor esté dispuesto a pagar un poco más”. Como ejemplo puso el reciente lanzamiento de Lucky Strike, que agregó una cápsula de mentol al cigarrillo para hacerlo convertible.

Y si de convertibles se trata, Riomayor se despidió del escenario confesando dos deseos: manejar un Aston Martin y bucear entre tiburones blancos.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos