Manuel Solanet:

Manuel Solanet: "Con esta oferta de canje el mundo vuelve a notar que no somos un país confiable”

El ingeniero Manuel Solanet sostiene que la propuesta argentina es injusta para los tenedores que compraron bonos antes del default de 2001. También pide un acuerdo con el Club de París y asegura que el retorno al FMI es indispensable para volver a los mercados de crédito. 14 de Mayo 2010

Una y otra vez, en cada frase, menciona a la confianza. Las intervenciones estatales, la inflación, el uso inadecuado de las reservas conspiran contra esta característica que, para Manuel Solanet, no simboliza a la economía del país. "La Argentina tiene que recuperar la confianza", dice el presidente de la consultora Infupa. Solanet asevera que los problemas estructurales del país deben abordarse a través de una "solvencia asegurada hacia el futuro" y que se debe atacar el déficit fiscal creciente y el aumento del gasto público.

También sostiene que, luego del canje de deuda, la Argentina debería acordar con el Club de París y volver al FMI, pues es "una condición que el mundo ha establecido, incluso después de la crisis" de 2008. 

¿Cómo afecta la crisis griega a la Argentina?
Cada vez que ocurre una crisis en el mundo, la Argentina se ve afectada. Ha vuelto a suceder lo que ocurrió en la crisis de 2008: los capitales buscan mayor seguridad en sus colocaciones de corto plazo, y esta decisión impacta en las economías emergentes. No veo que haya un golpe sobre los mercados internacionales de productos agrícolas, que hubiera sido otra forma de afectarnos. La creación de incertidumbre y temor en el campo de los flujos de capitales de corto plazo afecta, en mayor proporción, a aquellos países que presentan situaciones objetivas de más riesgo, la Argentina entre ellos. También Venezuela y Ecuador. Esto no quiere decir que lo nuestro no sea un problema estructural que debamos resolver.

¿Y cómo se empieza a resolver este problema?
Hay varios frentes. Uno es el de exponer solvencia fiscal asegurada hacia el futuro. En este momento, la Argentina volvió a una situación de déficit financiero creciente. Además, el gasto público ha crecido en los últimos años y hoy está 10 puntos por encima del promedio histórico, del 30% del PBI. Esto ocurrió por razones estructurales que van a ser difíciles de modificar, como el aumento de unos 900.000 empleados del sector público; y coyunturales, como el fenomenal aumento de los subsidios. Por otro lado, la confianza está influenciada por cuestiones institucionales como la falta de respeto en los contratos, la debilidad del derecho de propiedad, la falta de una adecuada división de poderes, la elevada corrupción; muchas circunstancias que no corresponden al plano económico. 

¿Hay un avasallamiento del Ejecutivo sobre el Legislativo?
Lo que hemos tenido, sobre todo en los primeros años de la gestión kirchnerista, ha sido un avasallamiento por parte del Ejecutivo a los otros poderes. Eso aún subsiste. A la Justicia no se la observa como un poder independiente, y aunque el Legislativo ha ganado en libertad de acción luego del cambio en su composición, aún así tenemos debilidades institucionales que corregir. 

¿Cómo analiza al Indec?
En los últimos dos años, la inflación ha alcanzado un escalón más alto. Hoy estamos alrededor del 2% mensual. El falseamiento de las estadísticas por parte del Indec es una de las circunstancias más nocivas que ha expuesto este gobierno. Afecta a la confianza y distorsiona la calculabilidad de los negocios. La inflación tiene varias causas de origen macro, pero cuando alcanza un nivel por encima del 20 a 25% anual, comienza a desarrollar mecanismos de autoalimentación. Ahora existe una carrera entre precios y salarios en donde los gremios piden aumentos preventivos, que no sólo compensan la inflación pasada sino que intentan remediar la futura. Al no haber estadísticas confiables, cualquiera tiene una opinión sobre cuál es la inflación. 

¿Necesita la Argentina acercarse al FMI para acceder a los mercados internacionales?
Sí, es una condición que el mundo ha establecido incluso después de la crisis internacional de 2008, cuando se suponía que el Fondo iba a ser dejado de lado por sus errores de diagnóstico. Luego de esa crisis hubo una convalidación del papel del FMI en las relaciones del mundo.

Pero el Gobierno no quiere que la Argentina sea auditada. 
Tal vez haya en esto un motivo práctico, que es que no le gusta que descubran que sus estadísticas no son veraces. Pero me parece que es más importante el motivo político: la demonización del FMI como una bandera de ciertos sectores dentro de los cuales está el kirchnerismo.

¿Es correcto que la Argentina pague deudas con reservas?
Estoy en contra de la utilización de las reservas para efectuar pagos del gobierno nacional. Las reservas están para ser usadas en el momento en que sean necesarias. Nuestra historia muestra muchos episodios de corridas bancarias en los que las reservas fueron insuficientes, aunque en un principio hubieran parecido sobreabundantes. Su disponibilidad es un factor de confianza. 

¿Qué otro camino podría haber tomado el Gobierno? 
El presupuesto presentado y aprobado por el Parlamento incluía todas las partidas necesarias para pagar vencimientos de deuda, lo que pasa es que ese presupuesto está desbordado o no fue veraz. El camino correcto es que un gobierno no gaste más, incluyendo los pagos de su deuda, que los recursos que obtiene. Por otro lado, es natural que gran parte de los vencimientos de capital de las deudas públicas se refinancien, por lo cual es necesario que la Argentina vuelva a acceder a los mercados de deuda. 

¿Cómo ve la oferta argentina para el canje de deuda?
En principio, me hubiera gustado que la Argentina no entrara en default. Segundo, que hubiera podido salir del default con una oferta que no dejara tan profundas cicatrices en nuestros acreedores de buena fe, como fue la propuesta de 2005. La quita obtenida por la Argentina fue inédita; buena para el fisco argentino pero mala para el historial del país frente al mundo. Hoy se está proponiendo una oferta que no es demasiado diferente a la de 2005. Para los fondos que adquirieron títulos a muy bajo precio, es muy buena. Para los ahorristas que compraron bonos argentinos a valor nominal antes del default de 2001, esto es observado como una exacción. El mundo vuelve a notar a la Argentina como un país no confiable que no respeta a sus acreedores. 

¿Ayudaría un acuerdo con el Club de París?
El arreglo con el Club de París debería encararse después de este canje. No hay motivo para no hacerlo, sobre todo porque ese acuerdo se puede realizar en condiciones muy buenas de financiamiento, de restructuración del pasivo. Y saldríamos del default, porque si no lo hacemos, aunque el canje sea exitoso, Argentina seguirá siendo considerada como un país en default.

“El subsidio indiscriminado no logra la eficacia social”
Solanet advierte que el crecimiento del gasto público en la gestión kirchnerista llega a niveles del 40% del PBI y sostiene que uno de los motivos de este aumento son los subsidios, en mayor medida aquellos orientados a las áreas de energía y transporte. “El subsidio indiscriminado destruye la rentabilidad de las empresas, desalienta a invertir y deteriora la calidad de los servicios. No logra la eficacia social”, apunta y reclama su pronta reducción.

Por otra parte, el ex secretario de Hacienda (1981-1982) critica el proyecto para modificar la ley de entidades financieras impulsado por el diputado Carlos Heller y lo califica de “un intervencionismo nocivo”. “Con intervenciones estatales como ésta se va a afectar al sector financiero, a depositantes y ahorristas y va a impactar negativamente sobre la confianza”, concluye.



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