Manuel Garrido:

Manuel Garrido: "A Righi lo desplazan porque esta vez no fue eficaz en garantizar impunidad"

El ex fiscal anticorrupción y diputado por la UCR, Manuel Garrido, dice que la salida del Procurador se produce porque, en el caso de Boudou, "no funcionó el esquema de impunidad que él garantizaba", y acusa a Reposo, su futuro reemplazante, de ser "una marioneta de Moreno con menos pruritos y límites que Righi". También advierte: la Argentina vive hoy la "destrucción total de su calidad institucional". 13 de Abril 2012

Al ex fiscal Manuel Garrido, la sonora renuncia de Esteban Righi al cargo de Procurador General de la Nación, en medio de las sospechas que pesan sobre el vicepresidente Amado Boudou en el caso de la ex Ciccone, le toca muy de cerca. Y no precisamente porque lo una una especial corriente de simpatía con el ahora ex jefe de los Fiscales; más bien, todo lo contrario. El actual diputado por la UCR recuerda todavía con un dejo de amargura cuando se vio forzado a renunciar a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, allá por 2009, luego de que el propio Righi le aplicara un recorte en sus funciones limitando su margen de acción para investigar causas que estaban resultando incómodas para el Gobierno. En ese entonces, Garrido investigaba, entre otros temas, el presunto enriquecimiento ilícito de los Kirchner, una causa en la que el matrimonio presidencial fue sobreseído en tiempo récord por el juez federal Norberto Oyarbide. A la luz de esos hechos, es que hoy dispara, en una entrevista con WE: "Este Gobierno no trepida en desplazar a gente de sus propias fuerzas para poder neutralizar brutalmente la acción y las investigaciones de los fiscales".

¿Cómo interpreta la salida de Righi de la Procuración General?
Esta cuestión tiene varias lecturas. Una, del punto de vista judicial, a Righi lo desplazan porque no fue eficaz en garantizar la impunidad, o sea que, a diferencia de lo que ocurrió en otros casos, donde él operó para que se cerraran muchos casos que involucraban a funcionarios del Gobierno, evidentemente esta vez hubo razones por las cuales ese esquema de protección no funcionó.

¿Por qué? ¿Lo atribuye a una interna dentro del propio Gobierno como sostienen muchos?
A nivel de tribunales, diría que en este caso en particular, Boudou tuvo mala suerte con el bolillero y Rívolo es un fiscal que no es de la cercanía de Righi ni que acepte sugerencias o presiones, es alguien de carrera y seguramente ahí Righi tuvo una barrera. Y entiendo que a nivel político hay otras lecturas que tienen que ver con un enfrentamiento de sectores del Gobierno. Desde que renunció Alberto Fernández, está en retirada o por lo menos hay un enfrentamiento con el grupo al que él pertenece y Righi era uno de los funcionarios de ese grupo que quedaba con un lugar importante dentro del poder. Y en este caso, su eficacia no funcionó como se esperaba, no funcionó el esquema de protección e impunidad que él garantizaba y se produjo el desplazamiento.

Usted se va de la Fiscalía cuando Righi le recorta funciones para investigar casos de corrupción. ¿Cuál es su mirada sobre la gestión del ahora ex Procurador?
Él fue funcional al esquema de protección dentro del Gobierno, sobre todo en casos de corrupción. Por su prestigio académico, había generado expectativas de producir una transformación en el Ministerio Público que nunca se concretó. O sea que, más allá de la cuestión política, también hay una frustración desde el punto de vista de expectativas de transformaciones dentro del Ministerio Público. Lo echan por las malas razones y no por las buenas. No lo echan por lo que él pretende en su renuncia de haber garantizado la independencia, lo echan sí por haber sido ineficaz en este caso en particular y lo van a reemplazar con alguien con menos pruritos que él. Righi lo reconoce en su propia renuncia: dice que nunca se consideró un funcionario aséptico sino un funcionario militante del Gobierno, con lo cual está claro que él tenía noción de su rol como cabeza del Ministerio Público. El costado más oscuro de su gestión tiene que ver con la falta de políticas en materia de lucha contra la corrupción y el desmantelamiento de la Fiscalía de Investigaciones. Es paradójico que lo echen precisamente porque en este caso no se mostró eficaz de la misma manera. Y el modo por el cual lo sacan: todo el mundo sabía que el Talón de Aquiles de Righi era el estudio jurídico que siempre existió.

¿Esa situación dejaba en evidencia, por lo menos, un conflicto de intereses?
El estudio de Righi defendió a muchos funcionarios de Gobierno. No es ilegal, porque él públicamente siempre dijo que no estaba vinculado con el estudio. Pero siempre fue un vínculo por lo menos poco claro y sobrevoló su gestión el conflicto de intereses con el estudio jurídico que lleva su nombre. De hecho, además es un estudio jurídico que creció durante el tiempo en el que él fue Procurador. (Ver recuadro)

Usted denunció a Boudou por no haber dado a conocer en su momento los presuntos intentos de extorsión de los que dijo haber sido objeto. ¿Se autoincrimina al denunciarlos un año más tarde?
Él dice que cuando era autoridad de la Anses y luego ministro de Economía, tanto en lo referido a la Bolsa de Comercio como al estudio Righi, hace referencia a conductas delictivas de las que él habría tomado conocimiento en ejercicio de su cargo (N de R: Boudou acusó al estudio de Righi de ofrecerle aceitar sus vínculos con la Justicia Federal y al titular de la Bolsa, Adelmo Gabbi, de intento de extorsión) y las plantea en esa conferencia de prensa sin haberlas denunciado antes. Esto es un delito de encubrimiento, de violación de los deberes de funcionario público y es lo que denunciamos. Su defensa después de la conferencia lo lleva a hacer la denuncia a tribunales. Si usted lee la denuncia de Boudou, en el primer párrafo él dice que en ese momento no le dio importancia a esas reuniones y ahora a la luz de los acontecimientos se da cuenta de que eso es un delito. Está tratando de cubrir no haber cumplido con la ley en el momento en que debió hacerlo.

¿Qué opina de la postulación de Reposo para el cargo de Procurador General?
Estaba claro que iban a reemplazarlo con alguien que tuviera menos pruritos, menos límites que los que tenía Righi, derivados de su prestigio, para disciplinar a los fiscales y que iban a nombrar a alguien como Moreno. En realidad, están poniendo a una marioneta de Moreno y ni siquiera tienen el pudor de poner a alguien que no esté tan vinculado con quien está siendo investigado por el Ministerio Público. Es de un desprecio por la calidad institucional inigualable la propuesta de Reposo, que se caracterizó por una gestión militante de la Sigen defendiendo los intereses del Gobierno y sin ningún tipo de transparencia, sin publicar los informes de auditoría. Las expectativas no van por el lado de fortalecer los controles. No es el momento, no es la agenda del Gobierno: ni favorecer los controles ni la independencia judicial.

¿Hay un mensaje del kirchnerismo a los jueces y fiscales de "miren lo que les pasa si se profundizan las investigaciones"?
Ese mensaje siempre existió. Siempre el tema de las causas por corrupción contra funcionarios del Gobierno fueron un tabú, en este caso el tabú se ratifica y a cualquiera que avance sobre ese tabú le va a caer hasta esta reacción brutal. Aquí no hay una reforma de las competencias, ni una forma disimulada de operar o incidir en el trámite de una causa sino que hay una embestida brutal contra funcionarios del propio Gobierno. El mensaje implícito es el de disciplinar, neutralizar el funcionamiento de la Justicia en estos casos sensibles para el Gobierno y el Gobierno no trepida en desplazar a gente de sus propias fuerzas, con historia, para poder neutralizar brutalmente la acción y las investigaciones de los fiscales.

La respuesta es bastante obvia pero, ¿cree que la Presidenta conocía de antemano todo lo que Boudou iba a denunciar en su monólogo-conferencia?
Dudo mucho que le hayan pasado una grabación antes de la conferencia, pero ella por lo menos con el silencio ratificó, dejó hacer y está claro que -ese es otro párrafo de la renuncia de Righi- él plantea esto, en el sentido de que los funcionarios no deben anteponer sus intereses particulares sobre el interés público. Acá está claro que el vice, para favorecer su propia situación, para zafar de la investigación es capaz de chocar al Ministerio Público, de desplazar a alguien respetado por lo menos dentro del peronismo y poner un amigo de él que carece de antecedentes valiosos para la función que se espera de un Procurador. Todos sabemos lo que va pasar: si el Senado llega a prestar el acuerdo a Reposo, la situación de los fiscales, del Ministerio Público claramente va a ser peor.

¿Puede el oficialismo lograr los dos tercios en el Senado que necesita para aprobar el pliego?
El Gobierno tiene una sustancial mayoría dentro del Senado, así que hay grandes probabilidades de que le presten el acuerdo.

¿Por qué cree que Cristina decidió de algún modo atar su suerte a la de Boudou con este abroquelamiento en defensa del vice?
Creo que hay un conflicto dentro de las distintas fuerzas del Gobierno que se posicionan de cara a 2015 y a Boudou lo eligió la Presidenta, lo colocó en el segundo peldaño sucesorio, y seguramente un grupo importante de los que están en el Gobierno lo ven a él como una posibilidad de continuidad de este proceso político.

¿Hay elementos suficientes para que pueda prosperar la causa contra Boudou?
Cuando empezó el tema y se planteaba si era correcto promover el juicio político en el Congreso, nosotros habíamos dicho que era apresurado y que había que dejar investigar a la Justicia. Hoy, después de este ataque brutal del vice, la situación que queda es un juez a punto de ser apartado de la causa y un fiscal que va a quedar bajo la estructura comandada por un amigo de aquel que está complicado en la causa. La perspectivas de que la causa avance cada vez son menores.

¿El bloque de la UCR va a promover el juicio político al vice?
Si existen las pruebas para avanzar lo vamos a plantear, pero hay un encolumnamiento detrás de la Presidenta y una férrea mayoría en las dos cámaras y salvo que eso se modifique, hoy la viabilidad política de que sea el Congreso el que avance contra el vice son remotas.

¿Qué va a pasar con Rafecas? La defensa de Nuñez Carmona, socio de Boudou, difundió mensajes de texto que mantuvo con el juez que lo dejan mal parado...
Hay dos cuestiones abiertas contra Rafecas: una es la recusación y otra es la actuación que hay en el Consejo de la Magistratura. Habrá que ver por un lado cómo la Cámara Federal evalúa el contenido de esos mensajes y si considera que el juez puede ser considerado imparcial y seguir interviniendo y otra es la responsabilidad disciplinaria que puede tener en el Consejo de la Magistratura. Existe un riesgo cierto de que termine siendo apartado del expediente. No creo que la cuestión tenga la gravedad ni el número en el Consejo para destituirlo.

¿Termina en manos de un juez cercano al Gobierno la causa contra Boudou?
Lo van a volver a sortear. Tuvo mala suerte la primera vez, habrá que ver cómo le funciona la suerte al vice en el segundo sorteo, si se aparta Rafecas.

¿Qué clima hay en la Justicia a partir de la salida de Righi?
Entre los fiscales hay una inquietud derivada del nombre que está circulando, el candidato que el Gobierno va a proponer. No se pueden presagiar momentos de un trabajo independiente.., todo es para peor. El mensaje del Gobierno es que van a avanzar sobre la independencia de jueces y fiscales si está en juego el tabú o los proyectos del Gobierno.

En 2003, cuando llega Kirchner y renueva la Corte, había expectativa de transparencia en la Justicia. ¿En qué quedó aquello?
Fue hace mucho, han variado las condiciones. Kirchner había sacado el 22%, con lo cual tenía que buscar legitimidad y ahí hubo muchas modificaciones positivas como las de la Corte. Hoy el clima político es otro y el Gobierno tiene la mayoría suficiente como para no tener que consensuar las designaciones y no hay intención de transparentar nada.

La paradoja es que Cristina prometía en 2007 avanzar en calidad institucional y no sucedió.
En 2007, el mensaje de la campaña de Cristina era que venía el momento de la calidad institucional y no llegó nunca. Ahora asistimos al momento de la destrucción total de la calidad institucional, si quedó algo.



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