"Macri y el kirchnerismo usan la pobreza para cooptar votos"

La senadora y candidata a jefa de gobierno porteño por la CC, María Eugenia Estenssoro, le achaca falta de sensibilidad humana a la administración macrista y cuestiona la ausencia del Estado en las villas. Dice que en Soldati explotó "un esquema de punteros" amparado por la política oficial. 03 de Enero 2011

"Siempre tuve vocación por lo público pero nunca pensé en hacer política partidaria. En realidad, creo que la política me fue buscando hasta que por fin la acepté. Debe haber también algo genético, jamás me lo planteé", confiesa María Eugenia Estenssoro, actual senadora por la Coalición Cívica, la fuerza que lidera Lilita Carrió. Y sin duda, la genética habrá aportado lo suyo para que esta mujer de 52 años -que tiene en su árbol genealógico nada menos que a dos ex presidentes de Bolivia- decidiera hace ya una década dejar el periodismo para abrazar su nueva vocación. Ya consolidada como dirigente política, Estenssoro sabe que 2011 no será un año más en su carrera. Y no solo porque hace apenas una semana fue ungida candidata a jefa de gobierno porteño por la CC, sino que, además, será la primera vez que esa fuerza presenta un candidato propio en una elección, la capitalina, que aún no tiene fecha. Ya consustanciada con su nuevo rol, anuncia a We que, de ser electa, su gobierno "estará basado en lo humano" y le envía su primer dardo de campaña al actual jefe de gobierno: "El gobierno de Mauricio Macri más bien parece un gobierno de hormigón porque lo único que hace es asfaltar calles, rehacer las veredas cinco veces en los barrios de la clase media y media alta y no se le ve una gran sensibilidad humana".

Es candidata en un distrito que está en el ojo de la tormenta. ¿Cuál es su visión de la crisis de Soldati?
A mí lo que me sorprende es que no hubiera ocurrido antes, porque yo visito frecuentemente las villas de la ciudad de Buenos Aires, son ciudades de 50, 70 mil habitantes, ciudades dentro de nuestra ciudad, donde nuestros compatriotas vecinos viven en condiciones infrahumanas. Y cuando uno va a la Villa 11-14, a la 20-21 a la 31, lo que te dicen los vecinos, por ejemplo los que trabajan para recuperar a los chicos del paco, es que hay una ausencia total de apoyo del Estado, del gobierno de la ciudad. En las villas, por las condiciones de vida, los niños y los jóvenes tienen mucho tuberculosis, no entran los médicos, hay un programa dentro de las villas para llevar los análisis al hospital porque si los jóvenes, que ya tienen una vida durísima tiene que pedir un turno al hospital, no se atienden. El Estado se ha retirado y no llega con sus servicios, la policía no está. 

¿Qué debería hacer el Estado? 
Un gobierno responsable lo que hace es tener sus servicios dentro de estos barrios, que estén los asistentes sociales, los médicos, las maestras comunitarias, que esté la policía, que haya una mesa de trabajo permanente entre los curas, los evangelistas, las ONGs, pero no que sean zonas liberadas donde en realidad se le reparten cosas a los políticos para que entonces consigan votos... Ese esquema de punteros y de compra de voluntades y de dignidad por votos es lo que ha explotado. Y en ese sentido, el gobierno de Macri y el gobierno nacional son lo mismo, porque además tienen la misma raíz peronista, y los punteros, según quien parece que va a ganar, están de un lado o del otro. Entonces esta idea de que el Estado se retiró y pusieron los punteros es indigno y hace que los problemas se agraven.

Macri asumió prometiendo hacer hincapié en el sur de la ciudad...
Son siempre promesas de campaña que después no se cumplen. El otro día dijo que era imposible parquizar el parque Indoamericano. Si no pueden parquizar el parque, ¿qué pueden hacer? Porque eso es lo mínimo, que personas que viven en una condición de hacinamiento total tengan al menos un lugar de esparcimiento pero que esté cuidado. En la zona de la Villa 20-21 me contaba el padre Pepe hace unos meses, que eso en la época de Ibarra eran un montón de hectáreas que también eran un parque, y ahora está todo construido, porque cuando uno ve terrenos como baldíos, descampados, abandonados y hay falta de vivienda, obviamente la gente va y la ocupa. Yo no estoy justificando, estoy diciendo, si el Estado no se ocupa, los ciudadanos resuelven como mejor pueden y empieza esta guerra de vecinos contra vecinos. Me parece que el problema de Soldati y Lugano sigue latente porque en realidad hay un gobierno de la ciudad que no tiene la autoridad y la legitimidad frente a esa comunidad para resolver los temas.

La solución de financiar viviendas que anunciaron los gobiernos nacional y porteño, ¿fue un parche para salir del paso?
Tenemos que ver qué va a pasar. Ahí hay todo una manifestación política porque parecía que no se podía hacer nada, todavía no sabemos si son 6000 o 13.000 familias, que es muy distinto el número, pero sea cual sea, lo que es increíble es que lo que parecía muy difícil de desalojar, cuando se llegó a un acuerdo político, en dos horas se retiró la gente. Entonces, obviamente que respondían a la dirigencia política, por eso digo que Macri y el kirchniermo son dos caras de una misma moneda: utilizar la pobreza como un medio de cooptación de votos.

Lilita con su candidatura le cerró definitivamente la puerta al Acuerdo Cívico. ¿Cómo cayó en la Coalición la decisión de patear el tablero?
Carrió empezó a pensar en esto en la primera mitad del año, cuando vio la dificultad que había para tener una estrategia común en el Congreso y cuando comprendió que así como era difícil tener una estrategia común parlamentaria para cumplir con las promesas de campaña, porque había muchas internas al interior del radicalismo, del Peronismo Federal pero, sobre todo en el espacio del Acuerdo Cívico dentro del radicalismo y con el socialismo, nosotros quedábamos muy vulnerables. Porque mientras se peleaban ellos era más fácil pegarle a Lilita. Entonces ella intentaba conducir esa oposición y eso generaba disconformidad entre nuestros socios. Ella entendió que lo mejor era que nosotros volviéramos a estar fortalecidos como fuerza partidaria, que definiéramos nuestra estrategia, no solo electoral para el año próximo sino nuestra estrategia frente al kirchnerismo. Creo que fue una buena decisión.

Pero muchas veces se la acusa de personalista, de destruir acuerdos. ¿Genera esta actitud malestar hacia dentro de la Coalición? En el Congreso ustedes cultivan buena relación con sus pares radicales.
Y tenemos buena relación. La relación personal va por un lado y las políticas o partidarias van por otro. Nosotros tuvimos muchísima expectativa del AC y S, al punto que puedo decir que Elisa Carrió fue la autora intelectual y cuando el radicalismo estaba todavía bastante debilitado ella le propuso a Gerardo Morales recorrer el país, sellar este acuerdo y eso es lo que, además de llevarnos a una excelente elección en 2009 y generar mucha expectativa, también revitalizó a todo el radicalismo y le dio esperanza. Lo que a nosotros no nos gustó es ver figuras del pasado que aparecían, volvían a tomar control de la estrategia partidaria, pero prefiero no dar nombres, todo el mundo va a saber de quiénes hablamos. Para nosotros son muy importantes las prácticas y las conductas y no tenemos una visión corporativa ni de amucharse de la política. Nos pareció que se nos estaba llevando a eso y que era mejor estar solo para que todo eso decantara, y esperemos que decante dentro de las otras fuerzas políticas. 

Convengamos que la ruptura del AC y S les resta chance frente al kirchnerismo...
Hay que ver. Todavía la situación es muy volátil, el kirchnerismo se ha fortalecido por la muerte de su líder, pero no porque haya habido un cambio en las expectativas de la población, ha habido un cambio de imagen, hay dificultades hacia adentro, que se ve que hay como un reacomodamiento de fuerzas. Es muy prematuro para saber qué va a pasar. 

¿Hay un giro de la Presidenta hacia el centro para recuperar electorado perdido?
El gobierno tanto de Cristina como de Néstor han hecho un montón de anuncios que después no se cumplieron, tenemos que ver qué va a pasar efectivamente con el tema del Indec, que es fundamental. Yo por ejemplo veo la foto de Boudou que se lanza como candidato a jefe de gobierno apoyado por toda la cúpula sindical, esa patota donde se mezcla el poder político con el poder sindical, y creo que esa es la verdadera cara del kirchnerismo. Cristina habrá entendido que tenía que cambiar el estilo por ahora, pero realmente la matriz de poder, yo no la veo para nada diferente. 

Michetti es una posible competidora en la ciudad si Macri no va por la reelección. El hecho de competir con otra mujer, ¿qué le aporta a la discusión política?
Tenemos que habituarnos. La última contienda presidencial fue entre dos mujeres, Cristina Kirchner y Elisa Carrió, es interesante, ya está pasando en el mundo pero en la Argentina lo tenemos desde hace tiempo. Desde mi punto de vista, yo tengo una visión humana de la política, quiero un gobierno centrado en el ser humano y puede que Michetti tenga un discurso similar. Lo que pasa es que ella tiene el antecedente de su gobierno donde ahí hay una contradicción porque no podemos decir que el gobierno de Macri ha estado centrado en el ser humano, más bien parece un gobierno de hormigón porque lo único que hace es asfaltar calles, rehacer las veredas cinco veces en los barrios de la clase media y media alta y no se le ve una gran sensibilidad humana.



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