Los veteranos argentinos miran con recelo al euro

Quienes predijeron el default de 2001 creen que los tenedores de la deuda soberana europea tendrán que aceptar nuevos bonos que paguen menos interés y maduren más tarde. 28 de Diciembre 2010

Por Ye Xie

A principios de 2001, nueve meses antes de que el gobierno de la Argentina dejara de pagar sus US$ 95.000 millones de deuda, Jonathan Binder, de Standard Asset Management, vendió todos sus bonos de la nación, protegiendo a sus clientes de que permanece como el mayor default de deuda soberana de la historia. Él apuesta que Grecia, Portugal y España tendrán que reestructurar sus deudas y dejar el euro.

Blinder, ahora chief investment officer de Consilium Investment Manager en Fort Lauderdale, ha estado comprando swaps de crédito en default para protegerse contra la caída de estas tres naciones, además de Italia y Bélgica. “Seguramente se verá por lo menos a una reestructurando antes del final de 2011”, dice. Su Emerging Market Absolute Return Fund creció 17,6 por ciento hasta ahora en 2010, versus un promedio del 10 por ciento de los fondos de mercados emergentes, según BarclayHedge, que sigue la performance de hedge fund.

Un número de inversores y economistas que apostaron bien en la Argentina se están convenciendo de que los tenedores de la deuda soberana europea tendrán que aceptar nuevos bonos que paguen menos intereses y maduren más tarde. Mohamed A. El-Erian, cuyo fondo de mercados emergentes en Pacific Investment Management le ganó a sus pares en 2001 al evitar a la Argentina, espera que algunos países dejen la zona euro de 16 naciones.

Gramercy, una firma de inversión de US$ 2200 millones en Greenwich, Connecticut, está comprando swaps en Europa para “proteger” tenencias de bonos de mercados emergentes, dice Robert Koenigsberger, el chief investment officer. Koenigsberger abandonó los bonos argentinos más de un año antes del default. “Las rigideces actuales y las trampas fiscales que rodearon a la Argentina en 2001 y hoy están en la periferia de Europa son bastante similares”, dice. “Una decisión puramente económica ya tendría a Grecia en default, y a varias otras naciones muy cerca”.

Antes de que erupcionara la crisis argentina, el peso tenía una tasa fija atada al dólar, que detenía la inflación. Argentina mantuvo eso durante una década, alentando a los inversores extranjeros a comprar sus bonos, incluso aunque su déficit presupuestario estuviera creciendo. Una recesión severa a finales de los 90 testeó su habilidad tanto de mantener la convertibilidad como de pagar su deuda. El último golpe fue un movimiento de Brasil, el principal socio comercial de la Argentina, que devaluó su moneda. Los exportadores argentinos, ahogados ya por el peso fuerte, ya no podían competir. A finales de 2001, disturbios por los recortes de gastos y el recorte en el retiro de los ahorros derrocaron al gobierno. Argentina entró en default en diciembre. El peso perdió 74 por ciento de su valor en la devaluación que siguió.

En un patrón similar, el temprano éxito del euro alentó a los inversores a prestarles liberalmente a los gobiernos y bancos en la zona euro, incluso aunque países como Grecia tuviera historias fiscales con saltos. El aumento del valor del euro frente al dòlar después lastimó a los fabricantes en Grecia y Portugal, aunque la recesión reveló su debilidad fiscal.

Domingo Cavallo, que renunció como ministro de Economía de la Argentina en diciembre de 2001, dice que el FMI y la Unión Europea deberían comprar las deudas de Grecia y otros países afectados por los precios deprimidos de hoy y las reformas de las leyes impositivas y laborales. “Si no hacen algo de una manera más rápida, podrían destruir todos los gobiernos sólo porque las personas en esos países no van a tolerar la deflación y la depresión acompañada por el ajuste fiscal”, dice Cavallo, ahora CEO de DFC Associates, una consultora de Buenos Aires. “Habrá una crisis política de una manera extrema, como pasó en la Argentina”.

Las naciones europeas afectadas por la crisis están en peor situación que la Argentina en 2001. En 2009, la deuda total de Grecia significó el 127 por ciento de su PBI, mientras que la deuda argentina era el 62 por ciento de su PBI en 2001, según datos del FMI. El déficit presupuestario griego de 15,4 por ciento de su economía es el mayor entre las naciones desarrolladas, seguida por el 11 por ciento de España y 9,3 por ciento en Portugal. El déficit presupuestario en la Argentina era de 6,4 por ciento en 2001.

Otro veterano de tempranas crisis predice un esfuerzo supremo para evitar lo peor. La UE, el FMI, los Estados Unidos y China harán lo que sea necesario para evitar un default y rompimiento del euro, dice el ex economista del FMI Simon Nocera, que maneja fondos de mercados emergentes y co-fundador de Lumen Advisors. “No creo que la situación explote o que alguien deje el euro”, dice Nocero, que era manager del Quantum Emerging Growth de George Soros durante la crisis asiática y el colapso del rublo ruso. “El status quo es de gran interés no sólo para Europa, sino también para los Estados Unidos y China. Es un juego totalmente diferente al default de la Argentina”.

The bottom line. La deuda en default de la Argentina y la devaluación de la moneda le ofrecen insights a los managers de dinero manejando riesgos en la zona euro.

Ye Xie es periodista de Bloomberg News.



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