Los outsiders de la política invaden el Congreso brasileño

Los outsiders de la política invaden el Congreso brasileño

Tras el ballotage del domingo, el debate electoral aún levanta polvareda: el fenómeno de los cacarecos, nombre que se le da a los candidatos ajenos a la política que usan su popularidad para acceder a una banca, actualizó la polémica en torno a viejas prácticas políticas en el país del samba. Su mayor exponente, Tiririca, podría quedar fuera si se comprueba que es analfabeto. 05 de Noviembre 2010

Si por las calles de Sao Paulo se pregunta a alguien quién es Francisco de Oliveira Silva, nueve de cada diez mirarán con extrañeza. Será sólo otro brasileño entre los casi 194 millones de habitantes del país. Ahora, si se pregunta por el payaso Tiririca, se obtiene un certero 100% de conocimiento. Pero Francisco y Tiririca son la misma persona, y en las elecciones del 3 de octubre se convirtió en el candidato a diputado más votado del país con casi 1,35 millones de sufragios. Su slogan: “Vote a Tiririca, peor que lo que está, no está”.

Hoy Tiririca está en problemas, ya que debe probar a la Justicia Electoral que no es analfabeto. “Todo apunta a demostrar que Tiririca fue un producto de marketing, un producto bien engendrado para vencer una elección como una marca, la marca Tiririca”, ha dicho el presidente del Tribunal Regional Electoral de San Pablo, Walter de Almeida Guilherme. Aunque antes de las elecciones entregó una carta escrita de puño y letra afirmando que sabía leer y escribir, el juez Aloísio Sérgio Rezende Silveira estimó pertinente la realización de una prueba para verificar si el humorista es o no letrado. De comprobarse un analfabetismo, no hay jurisprudencia para saber qué sucederá con los candidatos que Tiririca arrastró consigo.

La semana pasada, el propio Lula salió a defender la candidatura del payaso, utilizando un argumento un tanto débil en torno a la institucionalidad. “Es una estupidez lo que están haciendo con Tiririca” por pedirle nuevos exámenes, dijo, y añadió que la impugnación de su candidatura es una falta de respeto para con sus 1,35 millones de electores. Claro, lo que Lula no dice es que el payaso había anunciado que su voto en segunda vuelta sería para Dilma; y que los tres diputados que arrastró consigo son parte de la alianza oficialista, con lo que se corre el riesgo de perder hasta cuatro bancas en el Congreso.

Porque el meollo está en que el sistema electoral brasileño, tal como el argentino, es proporcional cuando se trata de candidatos a la Cámara Baja. Tiririca como cabeza de lista fue sólo la cara visible de un grupo que, gracias a su alta votación, podría meter en el Congreso a Otoniel Lima, del PRB, Delegado Protógenes, del Partido Comunista de Brasil, y Vanderlei Siraque, del PT. Ninguno de los tres -todos cuadros políticos duchos en sus partidos- superó individualmente los 100 mil votos, pero fueron puxados por el payaso. Esto dejó fuera a candidatos con apoyo mayor, como Luciana Genro, del Partido Socialismo y Libertad, cuyos 129 mil votos obtenidos en Rio Grande do Sul la transformaron en la candidata no electa más votada del país.

Luego de los comicios, un estudio del Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria indicó que en Brasil apenas 35 de los 513 diputados federales electos lograron individualmente la cantidad de votos necesarios para ocupar una banca. Una mejora si se recuerda que en 2006 fueron sólo 32.

El payaso, llamado a la contienda política por el Partido Republicano Brasileño (PRB, aliado del Partido de los Trabajadores en el Gobierno y casa política del vicepresidente José Alencar) es la máxima expresión de los llamados cacarecos, denominación dada a los candidatos fuera de lo común y que viene desde las elecciones de concejal de 1959 cuando Cacareco, el rinoceronte del zoológico de San Pablo, fue con 100 mil preferencias el candidato más votado. En esa época, mucho antes del voto electrónico, cada elector entraba al cuarto oscuro con un papel donde escribía el nombre de su candidato. Y en los comicios del ’59 fue a través del rinoceronte, tras una campaña alimentada por el periodista Itaboraí Martins, que los paulistas expresaron su descontento en el voto protesta más famoso de la historia brasileña.

Los puxadores
Para el editor de la revista Época, Ricardo Mendonça, aunque la votación obtenida por los cacarecos en esta ocasión fue realmente alta, no hay una verdadera sorpresa alrededor de sus candidaturas. “La existencia de candidatos como Tiririca es algo conocido en Brasil. El problema es que ahora, si no pasa la prueba para comprobar si es o no analfabeto, no se sabe si sólo él quedaría fuera o si se anula la lista. Y la campaña costó u$s 2 millones”. Para el periodista, quienes votan a este tipo de candidatos no representan un voto de protesta en contra del sistema político, sino que por el contrario, se trata de una muestra de indiferencia hacia el mismo.

La semana previa a las elecciones, Época publicó un amplio reportaje sobre las sospechas de analfabetismo respecto de Tiririca, echando algunas luces sobre la forma en que se maneja el sistema electoral brasileño y las estrategias políticas de los partidos. “Es gente que si no fuera obligatorio, seguro que no iría a votar ese día. No es que haya una organización detrás diciendo ‘votemos a Tiririca en contra de tal o cual cosa’, no hay intelectuales u organizaciones estudiantiles, no hay un argumento organizado”. Para Mendonça, la esencia del voto original por Cacareco era que no podía ser electo (algo que se repitió luego en Rio de Janeiro con un mono), mientras que ahora gente como Tiririca no sólo asume, sino que arrastra consigo a políticos profesionales. “Una cosa es cómo se maneja Brasil hacia afuera, con una política exterior moderna, con un Gobierno que muestra avances reales en distribución y modernización, y otra es la forma cómo se conduce hacia adentro, donde los partidos continúan con las viejas prácticas de siempre”, remata.

No es infrecuente que los sistemas proporcionales generen este tipo de prácticas. El año pasado, aquí en la Argentina el oficialista Frente para la Victoria presentó las llamadas “candidaturas testimoniales” en las elecciones parlamentarias de junio. En esa ocasión, ya Daniel Scioli y Sergio Massa advertían de antemano que no asumirían sus bancas de resultar electos, traspasando esos votos a desconocidos más abajo en la lista.

Según la académica del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Pablo, Janina Onuki, un elemento importante es lo que llama “desfase” en la lógica del voto para Presidente y diputado. “Me parece que para Presidente votamos con más seriedad, pero para diputado la imagen de corrupto y el desconocimiento de su papel en el proceso político es un punto a considerar”.

Y tiene razón. Dos semanas antes de las elecciones, una encuesta de Ibope mostró que 61% de los electores brasileños piensa que legamente es función de un diputado ayudar a sus electores a conseguir empleo, ayudar a sus financistas de campaña para obtener contratos con el Gobierno, y promover acciones y eventos de ocio para la comunidad.

Para Dilma, la educación cívica es una de las muchas tareas pendientes.

No sólo de payasos vive el votante
Estos son algunos de los outsiders que pasarán a formar parte del cuerpo legislativo brasileño en enero de 2011:
Danrlei Goleiro: por la alianza PTB-DEM, el ex arquero de Gremio, campeón del mundo, fue el tercer candidato a diputado más votado para una banca federal.
Wagner Montes: este animador de radio y televisión ya tiene experiencia. Electo por primera vez en 2006 para diputado estadual en Rio de Janeiro, consiguió su reelección siendo el candidato a diputado estadual más votado del país, con más de 500 mil preferencias.
Miriam Rios: la actriz de telenovelas y ex esposa de Roberto Carlos fue electa para diputada estadual de Rio de Janeiro por el Partido Democrático Trabajista.
Romario: la ex estrella de la selección brasileña consiguió un escaño como diputado federal por el Partido Socialista Brasileño. Durante su campaña repartió santitos con la leyenda “Vote a Romario porque él ya es rico y no va a robar”.
Bebeto: compañero de ataque de Romario, ganó una banca para diputado estadual en Rio de Janeiro por el PDT.
Stepan Nercessian: ex estrella de cine, ya se dedicaba a la política como concejal. Ahora da el salto a Brasilia ganando una banca federal para el Partido Popular Socialista de Rio de Janeiro.
Entre los más pintorescos pero que no consiguieron entrar estuvieron las mujeres fruta (Pera, Manzana y Melón), bailarinas de una especie de reaggetón brasileño llamado funk carioca; la actriz porno Cameron Brasil (Luciana Ribeiro Cruz), cuya plataforma de campaña era la legalización de la prostitución; el ex campeón de peso pesado Maguila; Andreia Schwartz, la prostituta que le costó el cargo a Eliot Spitzer en Nueva York; y el misterioso Dr. X, candidato a senador por Paraná que prometía un millón de empleos.



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