Los juegos online amenazan a las consolas

Las nuevas generaciones de títulos en la nube ya tienen toda la acción y riqueza gráfica de los tradicionales juegos de estrategia y tiros. 12 de Julio 2011

Por Brad Stone y Ashlee Vance

Se supone que la Electronic Entertainment Expo anual es la muestra donde la industria de los videojuegos muestra sus últimos y más llamativos adelantos. Sin embargo, la E3 que se llevó a cabo en junio pasado en Los Angeles se sintió más como un retroceso. En el escenario central se ubicaron la Wii U, sucesora de la exitosa consola de Nintendo, y la PS Vita, el nuevo dispositivo personal de Sony. Los grandes desarrolladores de juegos mostraron toda la audacia y originalidad de Hollywood, y ofrecieron secuela tras secuela de títulos como Gears of War 3, el octavo Call of Duty, un nuevo Tomb Raider y, claro, incluso uno llamado Donkey Kong Country Returns.

Entre el nuevo hardware y la interminable lista de extensiones de franquicias, en E3 había algo más, una mirada hacia el futuro en que el negocio de 40 años de las consolas muere lentamente e incluso los hardcore gamers invierten la mayor parte de su tiempo jugando en la web. Los exitosos startups como Zynga, creador de juegos sociales como FarmVille y CityVille, y desarrolladores de títulos para teléfonos móviles como Rovio (Angry Birds) estuvieron en su mayoría ausentes del show. Pero quienes sí se presentaron fueron otras compañías y distribuidoras de juegos online, que ya muestran toda la acción y riqueza gráfica de los tradicionales juegos de estrategias y tiros. Su slogan: juegos que se actualizan constantemente online, se entregan a través de streaming a los hogares y liberan a los usuarios de ir a los Game Stops más cercanos para obtenerlos.

Riot Games, basada en Los Angeles, está entre las firmas que esperan poder matar a la consola, o al menos competir con ella. Su juego de fantasía, League of Legends, ya atrajo a millones de usuarios y está cabeza a cabeza en cantidad de minutos jugados con el clásico de Blizzard Entertainment, World of Warcraft, de acuerdo al sitio Xfire. Los usuarios adoptan un personaje y batallan en tiempo real en partidas cinco contra cinco con espadas, arcos y hechizos mágicos. El juego es gratuito y Riot gana dinero vendiéndole a los jugadores equipamiento virtual como trajes de astronauta. Tencent, el gigante de los juegos chino, pagó US$ 400 millones para quedarse con una participación mayoritaria de Riot en febrero. Trion Worlds, basada en Redwood City, California, obtuvo un hit de proporciones similares con su juego de rol, Rift, que lanzó oficialmente en marzo. El juego cuesta US$ 15 por mes y recrea al World of Warcraft pero con mejores gráficos. Y, este año, la firma presentará End of Nations, un título de estrategia donde los usuarios pueden unirse a otras 50 personas para controlar un mundo futurista.

Una de las grandes apuestas de los juegos basados en la web, y quizá las críticas más escuchadas para las consolas, proviene de Steve Perlman, el fundador de WebTV y el ingeniero principal detrás de la tecnología de video QuickTime, de Apple, en los noventas. Hace una década, Perlman comenzó a desarrollar un nuevo tipo de tecnología de compresión que haría posible enviar juegos de alta calidad desde data centers directamente a los hogares de los usuarios. El trabajo terminó en OnLive, un servicio de juegos online que él lanzó el año pasado. Los jugadores pagan US$ 99 por el hardware, que incluye un controlador / inalámbrico y un plug-in para la TV, negro, del tamaño de un mazo de cartas (actualmente están trabajando en una tecnología para no depender del hardware). Los usuarios pueden optar por alquilar los juegos estándar de las consolas, como Homefront o Tomb Raider, por algunos días, comprarlos, o pagar US$ 9,99 mensuales para jugar en forma ilimitada. La compañía actualiza sus servidores en forma constante, y Perlman señala que esto le permite a OnLive mantenerse al día con la ola de nuevos juegos con imágenes realistas y cada vez más demandantes de procesador, como el último Batman: Arkham City, de Warner Bros. Interactive Entertainment's (Warner es inversor de OnLive).

Como el servicio de video Netflix, OnLive tiende a ofrecer títulos antiguos. Todavía debe convencer a los editores de lanzar sus últimos y más llamativos juegos directamente a través de la web. Perlman indica que eso cambiará en la medida que los modelos de PlayStation y Xbox se vuelvan insoportables. “La cuenta de los materiales de las consolas de nueva generación será de US$ 1200 a US$ 1400," señala, y predice que Sony y Microsoft tendrán que sumar cada vez más poder de fuego a sus consolas y subsidiarlas para que sean accesibles económicamente.

Michael Pachter, analista de Wedbush Securities, concuerda en que se viene un cambio en el hardware de las consolas de videojuegos, pero señala que serán gradual. “De la misma forma que un día nadie tendrá una caja de TV por cable y todos accederemos al video a través de Internet, la gente obtendrá sus juegos de la nube”, afirma, y predice que las ventas de las consolas de juegos, que ya se estabilizaron, comenzarán a caer en dos o tres años. Pachter también cree que los fabricantes niegan el cambio, y eso se evidencia en las presentaciones de hardware en la conferencia E3. “Las amas de casa están jugando al Angry Birds o a FarmVille, no a Wii Fit o Guitar Hero", dice.

Sony y Microsoft tiene cautivos a los hardcore gamers y han cultivado una audiencia más masiva al convertir sus consolas en centros de entretenimiento multimedia para los hogares. Jack Tretton, CEO de Sony Computer Entertainment America, cree que los sistemas de juegos online lucharán para equiparar esa variedad. “Para mi el futuro es flexibilidad”, afirma. 

Las consolas podrán evolucionar, pero hay una baja que ya parece cierta: los juegos envueltos en papel. “Los videojuegos son el último bastión del disco compacto”, dice Brandon Beck, CEO de Riot. “Es lo último que un estadounidense de 18 años va a comprar en un local”.

The bottom line: los nuevos juegos basados en la computación en nube son visualmente atractivos como los de las consolas, cuyo futuro parece sombrío.

Con Cliff Edwards. Stone es redactor senior de Bloomberg Businessweek. Vance es redactor de tecnología de Bloomberg Businessweek.

 



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