Los dos costados de un mismo proyecto

Los dos costados de un mismo proyecto

Horacio Di Sanzo y Alejandra Giraud fundaron una boutique de diseño y decoración. Ya facturan $ 100.000 mensuales y sueñan con un desarrollo inmobiliario propio. 20 de Octubre 2010
La vida los cruzó hace seis años. Horacio Di Sanzo, arquitecto, contrató a Alejandra Giraud, del mundo del diseño, para un proyecto comercial que desarrollaba su estudio. Desde entonces, no se separaron. “Vimos que había una línea en común”, coinciden. En mayo de este año, formalizaron su “matrimonio” –que, casualmente, tuvo como primer encargo el armado de un local para la wedding planner Bárbara Diez– a través de Costado, una boutique de diseño y decoración que fundaron en Palermo. 

En cuatro meses, alcanzaron una facturación mensual de $ 100.000 y proyectan llegar a $ 2,5 millones en un año. Además, hacen trabajos de diseño arquitectónico, ambientaciones y equipamiento para clientes premium, incluso, del exterior. En Costado, los objetos están hechos con materiales “nobles” –principalmente, madera–, alejados del look industrializado. “Una de nuestras características principales es el fuera de escala. Está presente en el tamaño de los objetos, en las construcciones o por la saturación de la cantidad de las cosas”, agrega Di Sanzo. Por ejemplo, individuales, a los que Giraud clasificó “XXL”, de 80 por 60 centímetros, o bandejas en las que, tranquilamente, entran tres o cuatro platos.
En la boutique, en la que invirtieron US$ 200.000, los productos van de $ 700 a $ 20.000, siempre que no se trate de alguna pieza exclusiva. Además del valor estético, la mayoría de los objetos atrae por su carácter histórico. “Contamos con piezas irreproducibles e irrepetibles”, sostiene Giraud. Entre ellas, se destaca una puerta de madera maciza de US$ 12.000. Esta condición, sostiene la diseñadora, quien tiene más de 20 años de experiencia en su área, genera dinamismo. “El porcentaje de componentes no renovables es muy alto. Eso causa que los clientes no esperen porque saben que puede no haber una segunda vez”, explica Giraud.

Otra impronta de Costado está en el diseño a través del reciclaje. Así, un banco de trabajo se convierte en mesa, un carro de carga se vende a modo de estantería y antiguas maderas ferroviarias forman parte de una cama. 

Hoy, el estilo de Costado se luce en los locales de marcas de indumentaria masculina, en construcciones de personajes del mundo del polo –actualmente, trabajan en un proyecto para el que se invertirán $ 600.000–, celebrities televisivas e, incluso, forman parte del mobiliario de millonarias casas de Carmelo, Uruguay. Uno de sus proyectos más próximos es la apertura de un local en los Estados Unidos. Además, llevar su estilo a desarrollos propios. “Tenemos ganas de hacer un proyecto inmobiliario, probablemente, en la zona de Palermo para representar nuestro estilo de una forma más contundente. Queremos mezclar nuestra arquitectura y nuestros productos y hacer desarrollos que representen nuestra estética”, se entusiasma Di Sanzo.



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