"Los desarrollos de usos mixtos son la etapa superior del shopping center"

El arquitecto, creador de la mayoría de los centros comerciales de la Capital Federal, afirma que mezclar locales con gimnasios, residencias y oficinas en un mismo proyecto mejora la calidad de vida de las personas. 17 de Febrero 2011
Ni una migaja de vacilación. Ni una pequeña grieta por donde colar un titubeo. Era evidente que el pequeño Juan iba a ser arquitecto. "Quiero hacer un estanque en el jardín de casa", le dijo a su abuelo cuando tenía ocho años. Y el hombre, "un inmigrante que sabía hacer de todo", le propuso que trabajaran juntos. Entonces dibujó una piscina tipo riñón y con ladrillos, cal, cemento y arena se pusieron a construirla. "La hizo tan bien que duró como 30 años sin una filtración. Tenía pescaditos y plantas acuáticas. Yo lo ayudaba. Era como el peón del albañil", recuerda el arquitecto Juan Pfeifer en la sala de su estudio. "Siempre me gustó el tema de la transformación", explica el especialista que a los 16 años ya trabajaba en el estudio del arquitecto que realizó la fachada de la casa de sus padres en Villa Ballester. "Ya hacía perspectiva porque me lo habían enseñado en mis clases de dibujo", agrega. Luego vino la universidad en la década del ´70 y su participación en el cuerpo de delegados. La dirigencia estudiantil le dejó mucho más que ideales: una compañera por más de 35 años, con la que tuvo dos hijos, vivió durante ocho años en Brasil y hoy comparte con ella desde la profesión hasta la chochez por Lorenzo, su nieto.

Experto en shoppings
Precursor desde el inicio, Pfeifer participó de la creación del primer centro comercial de la Argentina en 1986, el Shopping Sur en Avellaneda. "Eso fue cuando todavía trabajábamos en el estudio de Juan Carlos López", aclara en medio de un clima de viernes, que conjuga perfecto con su estricto casual look. Luego vinieron Patio Bullrich, Alto Palermo, Galerías Pacífico, Abasto, Alto Rosario, Palmares en Mendoza, Patio Olmos en Córdoba, Village Caballito, Norcenter y el Dot, entre otros. "En el mundo, desde hace 10 ó 15 años el nuevo tema son los desarrollos de usos mixtos. Veníamos de la arquitectura moderna, que proponía todo lo contrario: separar los usos. Sin embargo, complementarlos es lo más adecuado porque eso mejora la calidad de vida de la gente. A mi criterio, los desarrollos de usos mixtos son la etapa superior del shopping center, que además de locales fue incorprando cines o gimnasios. Madero Harbour va a tener una diversidad de usos tan grande, que por un lado vas a poder vivir en la intimidad de tu casa y, por otro, vas a poder ir al cine, atenderte en un centro médico, ir al gimnasio, trabajar cerca y bajar a comer a un restaurante", ejemplifica.

Puntos de vista
"Tengo un concepto muy amplio de la arquitectura. Me niego a pensarla con límites. Trabajamos en un fragmento de la realidad y los resultados siempre pueden ser mejores si transgredimos los límites académicos que nos impone la profesión", arroja. Pfeifer no imagina su labor sin la iluminación, sin los colores ni el paisajismo. "Uno no está solo en la producción de la arquitectura. Es muy importante integrarse a un grupo que pueda cubrir y resolver todo eso, inclusive la comunicación, el marketing y los intereses de los desarrollistas", explica y hace honor a una frase que adjudica a Leonardo Da Vinci que repite hasta el cansancio: "el punto de vista cambia la perspectiva. Un problema puede parecer distinto según el ángulo desde donde lo mires. Pero siempre hay que tratar de dar una vuelta completa, de 360° para tener la mayor cantidad de puntos de vista y que tu abordaje sea lo mejor posible", opina.

El trabajo en equipo es también lo que valora en su estudio actual, Pfeifer Zurdo, conformado por una veintena de personas, incluyendo el área administrativa y sus socios, Amelia Qüesta, Oscar Zurdo, Eduardo Di Clérico y su hermano Walter Pfeifer. "Además sumamos aliados, gente que tiene sus propios estudios y se ocupa del área de dirección de obra o de documentación. Incluso hemos hecho proyectos con otros colegas. Eso te abre la cabeza, te muestra otras direcciones", agrega y rescata de Juan Carlos López la mirada integral para resolver.

Así como aprendió de sus maestros, Pfeifer también enseña sin proponérselo. "A mis hijos traté de transmitirle que lo importante no es tener un título. La vocación es algo de toda la vida y hay que hacer lo que a uno le gusta. Es la mejor forma de vivir", concluye.



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