Los desafíos del campo, dos años después de la 125

Los desafíos del campo, dos años después de la 125

Los protagonistas del conflicto que marcó el pulso de 2008 aseguran que la situación del sector sigue siendo crítica. Además del reclamo por las retenciones, cuestionan el intervencionismo oficial, la falta de estímulo a las economías regionales y la ausencia de un política de mediano y largo plazo que dé previsibilidad a la inversión. La relación con el Gobierno: estancada. 23 de Julio 2010

Dos años después del “voto no positivo” del vicepresidente Julio Cobos que marcó el derrumbe de la polémica resolución 125 de retenciones móviles, los protagonistas rurales del conflicto que cambió radicalmente el escenario político argentino y, ¿por qué no?, el curso de un gobierno, admiten que la lucha sigue en pie. Los referentes de la Mesa de Enlace que combatieron en aquellos largos días de furia contra el poder kirchnerista y lograron ganar una batalla que entonces parecía perdida hoy celebran como un triunfo “el fortalecimiento político” del sector aunque, en materia económica, están lejos de asumirse como ganadores.

Las elevadas retenciones, una política oficial que califican de intervencionista, las trabas a la exportación, la falta de previsibilidad y confianza que garantice inversiones a futuro, las promesas incumplidas de la Casa Rosada, la ausencia de estímulo a las economías regionales integran hoy, a 24 meses del conflicto, la larga lista de quejas que los ruralistas inscriben en la columna del debe a la hora de hacer un balance.

Luciano Miguens, ex presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA); Mario Llambías, titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA); Eduardo Buzzi, su colega de la Federación Agraria Argentina (FAA) y Daniel Berdini, el directivo de Coninagro que supo tener una activa participación en los cortes de ruta durante los meses calientes del conflicto, hablaron con Weekend sobre el presente y el futuro del sector.

Los precios mejoraron y también los rindes, la sequía que asoló las tierras el año pasado ya es historia pasada..., pero el campo, ¿está peor o mejor que antes de la caída de la 125?

Hay que decir que aunque con matices, todos inclinan el fiel de la balanza hacia el primero de los platillos.

“Desde el punto de vista político, el campo está más fuerte; desde el punto de vista económico está más golpeado y esto se debe a que el Gobierno continuó con su política equivocada y ha complicado las producciones, no solamente las la ganadería, el trigo y el maíz, sino también a las economías regionales”, afirma Llambías.

“Lo que ha pasado de dos años a esta parte es que ha habido más concentración, desaparición de productores ganaderos y tamberos, riesgo de desaparición de productores agrícolas...Por lo tanto, estructuralmente el sector está peor porque hay más concentración”, opina Buzzi y sostiene que, más allá de algunos retoques en los modos oficiales, “la política del Gobierno hacia el sector no ha mejorado”.

Berdini coincide y desgrana sus argumentos: “Lo que hemos perdido todo este tiempo es la credibilidad y la confianza. Se vive de anuncios en anuncios que luego no se efectivizan. Está la carga fiscal, las tarifas que han subido de la mano de los fletes, la electricidad, la mano de obra...Hoy las retenciones en soja se ubican en un 35% fijo, hay un intervencionismo muy fuerte por parte de la Oncca. La verdad es que el productor con una cosecha récord de soja está mucho peor que en el inicio de la 125”, sentencia.

Miguens, hombre clave en la lucha contra la 125, tiene una mirada más optimista. Sin embargo, es lapidario si se trata de juzgar la política oficial: “Hoy el campo está con mejores señales, pero no por medidas del Gobierno, que es lo que molesta. Hay mejor humor porque hay mejores precios en la leche, en la carne, pero hemos perdido una serie de oportunidades”, dice y enseguida pasa a enumerar: “Se habla del buen clima, de la buena cosecha, pero también hay que hablar de la demanda de los países asiáticos, de India, de China, países que empezaron a necesitar alimentos y la Argentina se perdió esos mercados; se los dejó a Brasil, Paraguay, Uruguay. Estos dos años, el campo ha sufrido un total aislamiento”.

Aislamiento o no, lo cierto es que la relación entre el Gobierno y el agro ha dejado en estos tiempos el tono altisonante que supo tener en 2008, en pleno auge de la protesta. Los productores ya no cortan las rutas, desaparecieron los mega actos en los que los dirigentes rurales expresaban a viva voz su descontento y también los contraactos oficiales donde Néstor Kirchner los calificaba públicamente de “golpistas”. Pero ese vínculo hoy está lejos de ser virtuoso. “La relación está estancada”, concuerdan.

El Ministerio, un avance
La creación del Ministerio de Agricultura, en setiembre del año pasado, una medida con la que el Gobierno buscó atenuar la crisis con el sector rural, no alcanzó para restañar las heridas abiertas de los productores. No obstante, Llambías, Buzzi, Miguens y Berdini le reconocen a su actual titular, Julián Domínguez, vocación y disponibilidad para el diálogo.

“Hay avances y un trabajo decoroso del ministro, pero la política del gobierno de Cristina Kirchner, aunque con menos provocación y algunos gestos de valoración al campo, en esencia es la misma: sigue habiendo una transferencia de miles de millones de dólares del bolsillo de los productores hacia la chequera de la Casa Rosada”, sintetiza Buzzi.

Los representantes de CRA y Coninagro suscriben: “Desde el Ministerio se mueven y buscan algún tipo de soluciones. Pero la verdad es que no vemos políticas a mediano y largo plazo”, dice el primero. Berdini acota: “Domínguez es una persona que entiende al sector, pero es el Gobierno el que tiene que hacer un giro y hay una posición impenetrable”.

“¿Usted ha visto alguna medida que no sean promesas inclumplidas?”, ironiza Miguens, y agrega con fastidio: “Lo que realmente se ve es que a los mercados del campo los sigue manejando Guillermo Moreno”, el secretario de Comercio Interior, a quien apunta, por ejemplo, como el responsable de la crisis ganadera.

El cierre discrecional de las exportaciones de carne dispuesto por el polémico funcionario de los Kirchner para presionar y obligar a la industria frigorífica a bajar los precios ocasionó, dicen, un grave daño al sector. Hoy, el diagnóstico de los dirigentes rurales sobre la actividad ganadera es desolador.

“El que pudo sobrevivir después de la sequía, el clima y las políticas erráticas y mantener sus vacas, ése pudo haber hecho una diferencia que lamentablemente la sufren los consumidores pagando 25 pesos el kilo de asado. Necesitamos con urgencia un plan de promoción de recuperación ganadera”, afirma Buzzi.

Llambías se expresa en igual sentido y pide medidas de fomento para aumentar el stock vacuno. “La Argentina bajó en los últimos siete años 9 millones de cabezas. En la década del ‘70, el país tenía la misma cantidad de cabezas que Brasil; hoy nosotros tenemos 50 millones y Brasil tiene 220 millones de cabezas. Esto es consecuencia de las políticas equivocadas de este gobierno y de los anteriores”, dice.

El rosario de quejas de los ruralistas apunta también a “la destrucción de los mercados del trigo y el maíz por las políticas intervencionistas” del Gobierno, y pone foco en el funcionamiento de la Oncca (Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario), objeto de denuncias por supuestas irregularidades en el manejo de subsidios.

“En el proceso comercial hace falta eliminar la Oncca y crear una nueva agencia de estímulo y promoción que esté controlada por los productores, la industria, los consumidores y se ocupe de establecer las pautas de comercialización y no quedemos a merced de los caprichos del señor Moreno”, indica el presidente de FAA.

Su colega de CRA, por su parte, apoya el proyecto del diputado Ricardo Buryaile (Acuerdo Cívico) para eliminar “los efectos distorsivos” del organismo.

La iniciativa de Buryaile impulsa el nacimiento de un organismo que reemplace a la actual ONCCA. Así, propone crear una "Oficina Nacional de Control y Estadística Comercial Agropecuaria", cuya sigla sería ONCECA.

Granos y economías regionales
En cuanto a las urgencias del sector, dos años después de la caída de la 125, el reclamo por las retenciones sigue a tope de las prioridades rurales.

Claro, no es el único. Los representantes del campo también demandan previsibilidad para las inversiones, políticas de estímulo para la siembra de trigo y maíz, compensaciones que lleguen en tiempo y forma a los productores de las zonas alejadas de los puertos y un plan de ayuda a las economías regionales.

“Necesitamos una baja sustancial de las retenciones en trigo, maíz, sorgo y girasol para que haya una diversificación de la producción, no una ‘sojización’, para que ese tipo de producción pueda ser rentable y, sobre todo, transparencia de mercado en trigo y maíz”, apunta Berdini.

Buzzi pide “la reducción y eliminación de las retenciones en todos los rubros de manera segmentada. Retenciones cero para los productores chicos a partir de la semana que viene”, dramatiza.

“Las retenciones tienen que bajar, tienen que ir a cero en todos los productos y en la soja deben ir a un cronograma de rebaja porque hoy la rentabilidad está muy complicada”, sostiene Llambías. Y cita el caso hipotético de un productor de soja, propietario de la tierra que, según cuenta, sacando el rinde promedio de 3100 kilos, se queda hoy con u$s 87 por hectárea, mientras el Gobierno se lleva u$s 700. La angurria por parte del Gobierno es exagerada”, cuestiona.

Miguens, por su lado, pone el eje en las necesidades de las provincias. “Hay jurisdicciones enteras que dependen de las economías regionales a las que les prometieron que iban a sacarle retenciones y seguimos esperando”, dice, y se lamenta: “Ya después de tanta espera, uno pierde la esperanza y ve que no hay ánimo en las autoridades actuales de tener una actitud de por los menos sentarse a dialogar”.

“En los temas profundos no se ha avanzado en nada”, refuerza Berdini, mientras que el presidente de CRA asegura que a esta altura “está claro que el matrimonio Kirchner no tiene voluntad de cambiar las políticas equivocadas que ha tenido hasta ahora”.

Sin embargo, Llambías deposita sus expectativas en el Congreso. “Yo creo que más allá de las trampas y mecanismos perversos que pueda aplicar el oficialismo, el Congreso va a poder conseguir cosas”, se convence.

De hecho, el protagonismo político que el campo consiguió en las elecciones legislativas del año pasado, cuando logró colar once diputados provenientes de las filas agropecuarias, es un activo que los cuatro dirigentes coinciden en resaltar. (Ver pág. 6)

Miguens lo sintetiza así: “el campo había dejado un espacio vacío que era necesario llenar. Eso fue lo positivo que dejó este conflicto tan largo, igual que el gran acompañamiento del hombre de la ciudad que entendió mejor al campo. Ya no se escuchan descalificaciones como ‘oligarcas, terratenientes, egoístas’ como las que solían achacarnos”, recuerda.

Buzzi y Berdini también celebran la llegada al Parlamento de los agrodiputados, aunque sostienen que ese avance “aún no está dando sus frutos”. “Hay dificultad para lograr consensuar instrumentos de solución y un estancamiento de las leyes que se esperan del Congreso”, dice el titular de FAA. Entre ellas, es obvio, figura la baja de las retenciones.

El desafío de seguir unidos
A modo de síntesis, los ruralistas destacan, además, la creación de la Mesa de Enlace como uno de los saldos positivos que arrojó el penoso conflicto del agro. Aunque Miguens ya no integra esa comisión (su lugar lo ocupa el actual presidente de la SRA, Hugo Biolcati), admite que ahora el verdadero desafío “es seguir unidos”.

Pero las internas, claro, siempre afloran. Buzzi reconoce que la Mesa fue un instrumento eficaz para oponerse a la “confiscación de la 125”, pero hoy tiene problemas para articular consensos. “O la Mesa acepta toda la diversidad del campo argentino o estamos en dificultades para ponernos de acuerdo”, advierte.

De ello dependerá, en gran medida, la suerte del sector.

Biolcati, muy crítico con el Gobierno
En el marco de la apertura de la 124° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria de la Sociedad Rural Argentina, el presidente de la entidad, Hugo Biolcati, afirma que el campo “está peor” que en 2008, durante la pelea por la 125.

"Si tomamos como referencia la Rural de hace dos años, la situación es mucho peor. Cuando se derogaron las retenciones móviles tuvimos un triunfo, pero no logramos cambiar la actitud del Gobierno y sigue habiendo políticas con un fuerte sesgo anticampo. Este hecho, sumado a la sequía de 2009, fueron factores muy perjudiciales para la producción", sostiene Biolcati. El titular de la SRA se queja por la indiferencia oficial hacia los reclamos del campo y dice que el sector hoy apuesta “al Congreso, porque hay muchos proyectos de ley razonables y de gran interés para nosotros".



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