LinkedIn: cómo puede disparar su carrera

LinkedIn: cómo puede disparar su carrera

Headhunters y consultores de RR.HH. ya la toman como referencia obligada antes de iniciar una búsqueda de candidatos. Qué hacer y qué no en el armado de un perfil. Todo lo que hay que saber para no pasar inadvertido en una network que nuclea a 65 millones de personas. 19 de Mayo 2010
Si le ofrecieran entrar a una network con más de 65 millones de contactos profesionales, ¿le interesaría? Ante una respuesta afirmativa, el camino a seguir es sencillo: crear su propio perfil en LinkedIn, una de las redes sociales más influyentes, orientadas al mundo profesional y ejecutivo. En la Argentina, todavía está en desarrollo. Pero, en países como los Estados Unidos, no estar en LinkedIn implica, prácticamente, no existir en el mundo laboral. A diferencia de Facebook, orientado al esparcimiento, y Twitter, más limitado en cuanto a caracteres e información a divulgar, es el lugar para manejar la carrera y fuente casi obligada de la mayoría de los headhunters y consultores de Recursos Humanos, además de varias compañías. De hecho, en muchos casos, el “Quiero que se una a mi red profesional” –mensaje con el que se invita a otras personas a sumarse como contactos– pasa a ser, incluso, más obligatorio y útil que intercambiar tarjetas de negocios. 

El universo LinkedIn es amplio e influyente: son más de 65 millones de miembros y, cada segundo, se suma uno nuevo. Del total de los que ingresan, más de la mitad son de fuera de los Estados Unidos. Todos están allí: colegas, competidores, posibles proveedores, ex compañeros de universidad, maestría, MBA o doctorado, entre otros. En territorio estadounidense, por ejemplo, el miembro promedio es un universitario de 43 años, con ingresos superiores a los US$ 107.000 anuales. Más de un cuarto son ejecutivos senior y están representadas todas las empresas que componen el índice Fortune 500. En la Argentina, según datos difundidos por la compañía cuando lanzó la página en español, abundan los usuarios con títulos de “propietario” o “fundador”, lo que indica predominancia emprendedora. Luego siguen gerentes, analistas, consultores y programadores. Y, contra la creencia, algunas compañías se las arreglaron para encontrar pesos pesado en la red: en 2008, Oracle halló, vía LinkedIn, a su CFO, Jeff Epstein. 

La red social se convirtió en una manera de “ordenar” la vida profesional en Internet. Es que, al googlear el nombre de un ejecutivo, su perfil en LinkedIn es el primer resultado de la búsqueda. Por ello, es importante mantenerlo al día. “Implica un cambio de paradigma y habla mucho de cómo el profesional se mantiene actualizado”, asegura Carolina Tulián, consultora asociada de CM Sociología de Empresas. “No es sólo para la búsqueda de empleos. Sirve también para hacer alianzas, conocer proveedores e intercambiar información”, agrega. 

LinkedIn se convirtió, gracias al perfil de sus usuarios, en base de consulta para los headhunters o consultores que rastrean al candidato perfecto para sus clientes. Hoy, están al alcance de un click los nombres de algunos de los ejecutivos más prestigiosos y codiciados. Algunos, incluso, con sus datos de contacto a la vista.

“Si uno quiere estar en el mundo profesional, tiene que estar ahí. Pasa a ser diario: me levanto, me lavo los dientes y actualizo LinkedIn”, ejemplifica Rubén Heinemann, socio de Oxford Partners. Para el headhunter, es una base de datos vital en su labor. “Por supuesto, siempre está el candidato fantástico que no tiene perfil. Pero, en el trabajo diario, es clave”, añade. Andrés Hatum, especialista en comportamiento humano de la organización del IAE, coincide: “Es una gran archivo de contactos y visibilidad en el mercado. Incrementa la base de acceso a contactos”. 

Búsqueda online
La mayoría de las consultoras especializadas en búsqueda de Recursos Humanos y headhunters utiliza LinkedIn como fuente casi obligada de consulta. “Es como el Facebook del ejecutivo”, compara Edgar Medinaceli, manager de Russell Reynolds. Para el headhunter, la red social puede facilitarle encontrar o contactar un candidato pero no es condición sine qua non para contratar. “Para nuestro negocio, que es muy senior, quizá ayuda con las referencias. Pero lo veo más para buscar perfiles de gerencia media o alto potencial, alguien que, quizá, no conocíamos”, resume Medinaceli. 

Por parte, Matías Ghidini, gerente Comercial de Ghidini Rodil, prefiere distinguir que, en la consultora, se utiliza para identificar personas pero no para reclutarlas. “Yo encuentro un perfil, lo analizo, lo contacto. Reclutar es más complejo: tengo que descubrir qué hizo, los intereses y habilidades y, en función de eso, ver como matchean con los de la compañía”, diferencia. Así, se convierte en una herramienta más. “No lo veo ni para juniors, que no tienen experiencia, ni para gerentes Generales. Esta es una figura que, en la Argentina, todavía implica pasar por filtros telefónicos y alentar el ego, al contrario que en los Estados Unidos, donde la mayoría de los CEOs tiene sus perfiles”, explica. 

CM Sociología de Empresas, por caso, crea sus propios grupos y páginas para postear avisos en los que realiza job postings. Para la consultora, es un ámbito habitual en las búsquedas, que complementa con los métodos tradicionales. “Permite acceder a una masa importante de candidatos, que podemos encontrar de manera rápida, al filtrar por nombres, cargos o funcionalidades”, explica Tulián. 

Para Néstor Fernández, gerente de Reclutamiento & Headhunting de Alejandra Salinas & Asociados, “es una herramienta más de consulta, aunque todavía no se le da el uso que tiene, porque mucha gente no está”. Pero admite que, cuando llegan las búsquedas, trata de hacer siempre un search en el sitio, ya sea entre los contactos que posee o por empresa. “Lo usamos para mandos medios y analistas, porque muchos ejecutivos todavía confían más en un headhunter que en la red”, completa. 

Sin embargo, para Fernando Vigorena Pérez, director Ejecutivo de Entrepreneur Consultores Gerenciales, este tipo de redes son para mostrar los currículums, pero no para discutir temas de relevancia. “Son espejos para mirarse a sí mismos. No lo aconsejaría, salvo para formar una comunidad cerrada donde entren los pares o el mercado, y se pueda intercambiar algo más que CV o fotos”, opina.  

Recruiting 2.0
Las compañías también aprovechan la base de datos virtual que les ofrece LinkedIn. En los Estados Unidos, por ejemplo, Accenture planea reclutar más del 40 por ciento de sus nuevas contrataciones a través de este medio. Localmente, si bien la herramienta comienza a ser más utilizada, son menos las que se animan. Por caso, ESET, una multinacional eslovaca de servicios de software de seguridad, que, desde la Argentina, y a través de LinkedIn, encontró y contrató a su Channel manager local y su par en Brasil. Ahora, concentra la búsqueda para el mismo cargo pero en México. “Para el perfil que buscamos, necesitamos gente que esté conectada y queríamos tener referencias de con quién. Al buscar un perfil comercial, la cartera de contactos es muy importante”, explica Ignacio Sbampato, VP para Latinoamérica de la empresa. La ventaja con respecto a otros sitios de Internet orientados al mundo laboral, según el ejecutivo, es que los CVs están más actualizados y las personas arman su propia introducción. Como desventaja, el alcance todavía es menor. “En la Argentina, por una búsqueda, nos llegaron casi 200 candidatos. Si lo publicás en un sitio de búsqueda laboral, puede llegar tres veces esa cantidad”, complementa Sbampato. Pero vale la pena, según explica, por la relación costo/perfil de candidatos. De hecho, la publicación de un aviso simple cuesta, en promedio, US$ 190. 

Por su parte, un consultor, off the record, confesó haber recibido llamados de una conocida empresa de búsqueda de Internet gracias a la descripción de sus habilidades en LinkedIn. Ella misma utilizó la red social para reclutar perfiles para una “cacería” en Santiago de Chile y, luego, viajó para conocerlos. 

Claro que, para estar en la mira de los headhunters y reclutadores, conviene tener un perfil que aproveche al 100 por ciento las oportunidades que da LinkedIn. Esto es, se torna indispensable llenar todos los posibles campos con experiencias académicas y laborales pasadas, detallando las responsabilidades tenidas y habilidades adquiridas. Otro punto importante: hacer una introducción al perfil y la persona. La relación con los contactos es otro ítem a tener en cuenta: la clave es contar con un equilibrio de contactos que, en los extremos, no demuestre desinterés o, por el contrario, afán de sumar personas sólo por deporte. Cada contacto tiene que ser relevante y aportar a la red personal. Las recomendaciones siempre son bienvenidas, especialmente, de ex empleadores. Unirse y participar en grupos también habla de los intereses y el compromiso del ejecutivo. Todos, datos a considerar para no pasar inadvertido en una network que nuclea más de 65 millones de contactos ejecutivos.
 



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