Libros políticos: todo vale para un candidato en campaña

Libros políticos: todo vale para un candidato en campaña

Aníbal Fernández, Hermes Binner, Elisa Carrió, Julio Cobos, Eduardo Duhalde, Mario Das Neves y Florencio Randazzo son algunos de los candidatos y funcionarios que en los últimos tiempos se volcaron a las letras buscando ganar exposición de cara a las elecciones de octubre. Sin embargo, los especialistas coinciden: las buenas ventas no se traducen en votos. 20 de Mayo 2011

¿El ránking de ventas garantiza la vigencia de los libros? ¿Sobreviven los textos al momento coyuntural que los originó? ¿Puede un libro de oportunidad política pasar a la historia, o su destino es -sin excepción- convertirse en letra fugaz? ¿En cuánto contribuye la amplia cobertura mediática que reciben estos textos para transformarlos en un fenómeno de ventas? Los políticos que se lanzan al mercado editorial, ¿cosechan mayores adhesiones en la opinión pública? Y por último y no menos importante: las modas literarias que en el pasado solían durar años, ¿ahora se extinguen en unos cuantos meses, a tono con la vorágine de los tiempos que corren?

Estos son algunos de los interrogantes que despierta el boom editorial que vive la Argentina de la mano de los libros políticos escritos al compás del año electoral, un fenómeno digno de análisis que merece algún tipo de explicación por parte de los especialistas.
Aníbal Fernández, Hermes Binner, Eduardo Duhalde, Elisa Carrió, Julio Cobos, Jorge Capitanich, Mario Das Neves, Florencio Randazzo y Martín Lousteau son sólo algunos de los funcionarios, economistas, precandidatos, candidatos y ex candidatos que este año, no sin picardía política, afinaron la pluma dispuestos a ocupar el escenario público de cara a las elecciones.

En una categoría distinta, pero con intención similar, revisten los libros de intelectuales K y no K que pretenden hacer una crónica de los acontecimientos políticos recientes, muchos de ellos, incluso, centrados en la figura del desaparecido Néstor Kirchner. (Ver recuadro)
Convengamos; que el inefable Aníbal Fernández, el ministro más verborrágico y polémico del gabinete nacional, figure a tope en el ránking de ventas del rubro no ficción de las principales librerías del país con sus Zonceras argentinas y otras Yerbas (Planeta) no deja de causar estupor, sobre todo en aquellos desprevenidos lectores que este año, y como nunca antes, vieron desfilar por la Feria del Libro no sólo a Aníbal sino a muchos de sus colegas -y a otros tantos exégetas de la política- por cuanto panel, stand, charla-debate y presentación tuviera lugar en uno de los eventos más importantes de la literatura vernácula.
¿Cuál es el disparador de este fenómeno y por qué?

Para el escritor y psicoanalista Marcos Aguinis, el boom de los libros políticos no es novedoso, aunque en este año electoral se ha visto exacerbado por "la gran confusión y falta de líneas claras que existen respecto del futuro en el país".

"La población está ansiosa por esclarecerse y encontrar los datos más fidedignos que le permitan armarse de una visión más precisa de lo que sucede en la Argentina", sostiene ante We.

El momento, claro, es más que oportuno: "Las editoriales los promueven porque es un buen negocio y en esta etapa preelectoral invierten para publicar este tipo de títulos", señala Aguinis.

En efecto; así como en la década menemista los textos de investigación periodística hacían furor, muchos de ellos buscando desentrañar los escándalos de corrupción que se sucedían en el gobierno de Carlos Menem, las editoriales parecen haber encontrado ahora en este rubro un nicho más que interesante para ser explotado.

Marcos Novaro, sociólogo e investigador del Conicet, lo explica así: "En realidad, el fenómeno actual tiene algo de novedad. En los '90, los que abundaban eran los libros de periodistas sobre políticos y ahora lo que tenemos son libros con discurso político, directamente escritos por políticos o intelectuales politizados. Son libros que pretenden intervenir desde la política y dan una versión de las cosas que es abiertamente interesada".

El imperio de la voz política
Lo preocupante, continúa Novaro, es que a lo largo de estas páginas no hay, a su juicio, “ninguna discusión sobre los problemas del país, una discusión económica o de política pública. Hay muchos libros políticos, pero pocos libros de política que traten de mostrar los problemas y la forma de encararlos", resume. Y agrega: "Todo esto aporta una clave del momento: que los libros de los políticos sobre la política tengan preeminencia habla un poco de este imperio de la voz política, aunque vacía de contenido, sobre la voz periodística. El periodismo perdió credibilidad. Antes los periodistas eran mucho más creíbles y había una gran pasión por la voz periodística. Eso se ha devaluado muy rápidamente", indica.

Daniel Gutiérrez, presidente del Consejo Profesional de la Comunicación y Marketing político de la Argentina, considera que el auge de los libros políticos responde “al paradigma mediático dominante: es la forma que tiene la gente de acercarse a las figuras públicas y, más allá de conocer el pensamiento del dirigente político, se produce una suerte de empatía considerándolo como modelo de imitación. Es como que conociendo sus ideas se refuerza esa sensación de afinidad-proximidad”.

Al margen de estas consideraciones, si de evaluar el nivel de ventas se trata y, a juzgar por los ránkings que difunden las librerías, no hay duda de que el combo libros políticos-elecciones es más que redituable.

Libros no es igual a votos
La pregunta es ¿hasta qué punto esto se traduce en un beneficio en sí para los candidatos-escritores de cara al acto electoral?
Para Gutiérrez, más que aportarle caudal de votos, les otorga “visibilidad y mejor posicionamiento en los medios”.

Aguinis concuerda, y apunta que el público que consume este tipo de literatura "es una porción bastante limitada de los que votan. No hay una relación directa entre el esclarecimiento que puede obtenerse a través de los libros y el resultado que se verá en las elecciones de octubre, porque una porción mayoritaria del electorado no lee libros y menos los de los políticos".

Novaro también es escéptico a la hora de evaluar los potenciales réditos electorales de los escritores en campaña: "No sé si les aporta. Sí muestra a figuras políticas que tienen recursos para intervenir en la arena intelectual y, a decir verdad, los kirchneristas están un poco a la vanguardia de esto porque les interesa mostrarse culturalmente hegemónicos. La oposición, en cambio, está más silenciosa".

Si de ocupar la escena política se trata, allí está en las vidrieras literarias Zonceras..., escrito por un ministro que por esttas horas cotiza en baja en la consideración presidencial, pero que sin duda dio el batacazo al ubicarse primero en el ránking de ventas que difunden las librerías Yenny y El Ateneo. Según el ministro, ya lleva vendidos unos 40.000 ejemplares. ¿Estará acaso el futuro de Aníbal en las letras si, como él mismo sugirió hace pocos días, deja de integrar el elenco presidencial en caso de que Cristina gane en octubre y decida no volver a convocarlo?

Inspirado en la obra de Arturo Jauretche y, tal como lo describió la primera mandataria, autora del prólogo, el libro del jefe de Gabinete es "algo zarpado, igual que Aníbal". Según el propio ministro, las zonceras de los ciudadanos argentinos son aquellas ideas negativas que ellos tienen sobre su propio país. En línea con esta idea, las zonceras son "introducidas en la conciencia desde la educación primaria y sostenidas por los medios de comunicación".

Para Aguinis, el libro de Fernández vende bien "porque la gente espera divertirse con él más que informarse. Aníbal es una persona ocurrente, agresiva y hasta irresponsable en sus ataques y eso a la gente le causa gracia", arriesga.

En cambio, Novaro considera que mucha gente compra estos títulos "porque cree que así está más cerca de enterarse de lo que pasa. De ahí a pensar que porque Aníbal vende hay hegemonía cultural K hay mucha distancia. Me da la impresión que la gente está en otra", acota el investigador del Conicet.

En cuanto a las motivaciones de los propios políticos para sentarse a escribir, Gutiérrez considera que en el caso de Aníbal o Lousteau, que no participan de la contienda electoral (donde las razones son más que obvias), “quizá los objetivos personales estén más ligados a una moda generalizada u omnipresencia cercana a los egos”.

En este punto, vale aclarar que los medios también son decisivos a la hora de estimular la lectura de determinados textos.

Precisamente, un párrafo aparte merece el libro del ex ministro de Economía, quien gracias a la fenomenal cobertura mediática del escándalo que protagonizó junto a Juanita Viale, logró que las ventas de Economía 3D (Sudamericana) se dispararan hasta ubicarlo cómodo en el top five de los más vendidos.

No todos son best sellers
Sin embargo, no todos los políticos que publican un libro se convierten en best sellers y en esto, mucho tiene que ver también el aporte que hacen los medios de comunicación.
“Independientemente de que sean financiados por alguna editorial o algún grupo, sólo aquellos políticos ‘famosos’ que escriben ingresan en el circuito mediático que les da visibilidad a algunos, pero que al mismo tiempo silencia a otras voces”, señala Gutiérrez.
Con todo, hay que decir también que tener visibilidad en los medios tampoco es garantía absoluta de éxito editorial.

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, también lanzado a conquistar el mercado de los libros con Mejor que decir (Planeta), por ahora está lejos de alcanzar el volúmen de ventas de su colega Aníbal Fernández. El texto repasa sus años como ministro del Interior a través de "cinco casos de gestión de la Argentina de hoy para reflexionar". Dedicado in memoriam a Néstor Kirchner, Florencio no tuvo el honor de que su libro fuera prologado por Cristina. A cambio, se conformó con abrir su texto con un fragmento discursivo de la mandataria en la Casa Rosada.

Otro oficialista, el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, quien en setiembre irá por su reelección, también presentó su obra Kirchnerismo: desde las tensiones estructurales hacia la construcción del futuro. El chaqueño ya tuvo sus quince minutos de fama en la Feria del Libro, pero su texto ni siquiera se acerca a integrar la lista de los más vendidos.

En el otro extremo del arco político, Hermes Binner, el gobernador de Santa Fe, quien por estas horas se debate entre las presiones de la UCR para que acompañe a Ricardo Alfonsín en la fórmula presidencial o aceptar el convite de Proyecto Sur para ser candidato a presidente, no quiso ser menos y también mostró su veta literaria. En rigor, el libro Hermes Binner, primer gobernador socialista de la Argentina. Diálogos es una compilación de charlas que el santafesino mantuvo con el escritor Daniel Attala en las que cuenta su infancia, trayectoria política, su vida como gobernador de Santa Fe y se explaya sobre las ideas que profesa.

También Elisa Carrió, hoy por hoy empeñada en sostener su candidatura presidencial contra viento y marea, reflexiona en El futuro es hoy (El Ateneo) sobre la Argentina. El texto recopila artículos sobre el desarrollo económico, social y democrático de algunos de sus colaboradores: los diputados Adrián Pérez, Patricia Bullrich, Alfonso Prat-Gay, Fernando Iglesias y Carlos Morán y la senadora María Eugenia Estenssoro.

Otro que se sumó a la movida literaria anticipando el año electoral y cuando su fallida precandidatura presidencial todavía estaba en el candelero, fue Julio Cobos. En marzo pasado lanzó Educación, el único camino (Septiembre Grupo Editor), donde hace hincapié en la importancia del sistema educativo en el desarrollo del país.

Desde el sur, Hagamos futuro (Planeta), del gobernador Marios Das Neves, parecía ser la plataforma de lanzamiento de su proyecto presidencial, pero las elecciones en Chubut para elegir a su sucesor, donde él esperaba un claro triunfo, le aguaron la fiesta al chubutense. La elección terminó en un escándalo mayúsculo, con acusaciones cruzadas entre los candidatos del dasnevismo y el kirchnerismo y sigue aún con final abierto. Ahora la justicia provincial decidió que habrá elecciones complementarias en los distritos con mesas impugnadas, lo que podría revertir el resultado y consagrar al candidato auspiciado por la Casa Rosada.

Eduardo Duhalde, quien por ahora se niega a resignar su candidatura presidencial aunque las encuestas estén lejos de sonreírle, también tiene su lugar en las librerías locales. Hace pocas semanas, presentó Es hora que me escuchen (Universidad del Salvador) y aunque su título suene más que sugestivo para los tiempos que corren, el libro se centra en un análisis sobre "el peligro de los narco-Estados".

Letras fugaces
En definitiva, con tanto político argentino volcado a las letras se impone una pregunta de largo aliento: los libros atados a la coyuntura que hoy se venden en las librerías como pan caliente, ¿sobrevivirán a la época en que fueron escritos o morirán en el intento?
Marcos Novaro cree que probablemente sólo algunos perduren. "Estos libros de batalla han existido siempre. Con el tiempo se leerán y tendrán un interés para pintar una época, tienen valor desde ese punto de vista", dice.
"Es muy probable que no sobrevivan ni puedan alcanzar importantes reediciones, pero sirven como documentos que los futuros historiadores o sociólogos podrán utilizar en su momento para esclarecernos un poco más. Hoy estamos dentro de la tormenta. Todos tenemos arenilla en los ojos, no vemos con total claridad, aunque creamos que sí, de modo que estos libros son bienvenidos en el sentido de que quedan como testimonio de una etapa de la Argentina. Con el tiempo, probablemente, provoquen mucha risa", completa Aguinis con un dejo de ironía. Y cierra la nota con una frase demoledora: "Las modas literarias son cada vez más efímeras. Es una gran aceleración que se da y una característica que se denomina con una palabra que suena fea pero real: oportunismo". Al que le quepa el sayo, que se lo ponga.



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