Libia tiene US$ 70.000 millones para invertir -y ningún interesado

Las firmas de private equity como Colony Capital, de California, alguna vez cortejaron a los inversores libias, pero se retiraron antes de que la guerra estallara. 31 de Marzo 2011

Por Jason Kelly y Jesse Westbrook

Hace varios años, Libia dudaba de repartir algunos de los miles de millones que el estado petrolero tenía en efectivo durante su tiempo como una paria internacional. Cuando el país retornó a la buena gracia de Occidente, los managers de fondos de inversión le sacaron brillo a sus alas, enderezaron sus corbatas y fueron hacia Tripoli, ansiosos por una porción de los US$ 70.000 millones que se estimaba controlaba el Libyan Investment Authority.
“Era el lugar que todos solicitaban, tanto como inversores como los que recibían esa inversión, pensando que era el punto de apoyo para el norte de África y el productor de petróleo más cercano a Italia y Francia”, dice Thomas J. Barrack, chairman de la firma de private equity Colony Capital, de Santa Monica (California). “Estaban creciendo de décadas de aislamiento y sanciones económicas y necesitaba todo”.

Uno de los hijos del líder libio Muammar Qaddafi, Saif Al-Islam, fue a los Estados Unidos en 2008 y participó de un almuerzo cuyo anfitrión era Stephen A. Schwarzman, chairman de Blackstone Group, en el departamento de Park Avenue del multimillonario. Donald Marron, que manejó Paine Webber y ahora es chairman de la firma de private equity Lightyear Capital, también invitó a almorzar al más joven de los Qaddafi. Fue todo abierto, completo con la seguridad diplomática de los Estados Unidos. Ni Blackstone ni Lightyear comentaron.

Estos managers y otros que lograron aterrizar en Libia seguramente están respirando aliviados de que nada haya salido de esas reuniones. Barrack trató de cerrar un acuerdo el con Libyan Investment Authority en 2007, cuando se transfirió la posesión de la refinería de Libia, Tamoil, al fondo. Colony trató de comprar las refinerías de Tamoil afuera de Libia en Alemania, Italia, Suiza y otros lados, además de las más de 3000 estaciones de servicio de la compañía en Europa. Colony sacó su oferta de US$ 6100 millones en marzo de 2008, citando falta de información acerca de los activos y datos financieros. Colony no tiene ambiciones en Libia ahora. “Es demasiado confusa y peligrosa”, dice Barrack. “No hay transparencia, liderazgo, infraestructura ni un signo claro del Este acerca de la estrategia o el final del juego”. Las llamadas al Libyan Investment Authority no fueron atendidas.
Otros veteranos de la industria financiera trataron de lograr acuerdos con los libios antes de que comenzara la reciente pelea. El ex ejecutivo de Bear Stearns, Frederic Marino, comenzó un fondo de inversión de US$ 800 millones con capital del gobierno de Qaddafi. Tres llamadas a Marino no fueron devueltas.

FM Capital Partners, basado en Londres, fundado en 2009 con inversiones de un pequeño fondo de inversión soberano libio, se preparaba para juntar dinero de otros inversores externos este año por primera vez, según dos personas informadas de los planes que pidieron no ser identificadas porque la firma es privada. Estos planes podrían ser pospuestos porque otros gobiernos congelaron los activos de Qaddafi.

El dinero libio es “un gran estorbo” para solicitar nuevos inversores, dice Don Steinbrugge, managing partner de Agecroft Partners, consultor de Virginia de fondos de inversión e inversores. “Una vez que haya una transición a un gobierno más estable, su activo base debería ser positivo en ayudarlos a construir el negocio”, añade.

The bottom line: los fondos de inversión tendrán que esperar a que termine la guerra antes de reanudar su búsqueda por los miles de millones de Libia.

Kelly es periodista de Bloomberg News. Westbrook es periodista de Bloomberg News.

 



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