Las vacaciones pueden esperar

Relax, planificación... Quiénes son los ejecutivos que encuentran el paraíso en el infierno de cemento en el que se convierte la City en enero. 19 de Febrero 2010
Algunos afinan números del balance. Otros aprovechan la tranquilidad para preparar el presupuesto anual. Hay quienes no tienen alternativa, ya que, por ser exportadores, se rigen por el calendario del hemisferio norte. Y algunos, simplemente, lo eligen. Encuentran Buenos Aires con muchas facilidades durante enero: menos tránsito en las calles, mayor disponibilidad en restaurantes y teatros, y mejor clima de trabajo. 

La ciudad en enero es un placer, coinciden los entrevistados. Los tiempos se reducen por el poco tránsito en las calles y por el ambiente, naturalmente, más relajado. “La gente está distendida, merma el ritmo de trabajo y uno se olvida de la vorágine cotidiana”, asegura Rodrigo Márquez Miranda, Country manager de MSI, quien se sorprende al recordar los 45 minutos que tarda por las mañanas hasta el Microcentro y se alegra cuando piensa que, en enero, serán sólo 15. Desde hace cuatro años, el ejecutivo elige tomarse las vacaciones de a diez días, repartidos durante el año. En tanto, en el verano, disfruta los fines de semana en el country.

“Buenos Aires se hace una ciudad muy disfrutable en enero”, coincide Martín Moreno, Regional manager para América latina de Autodesk. El cierre del año fiscal de la compañía, previsto a fines del primer mes del año, lo obliga a demorar sus vacaciones hasta febrero. Sin embargo, la obligación se convirtió en una costumbre hace diez años y, ahora, en plena temporada de calor, disfruta la ciudad. “Cuando llego de la oficina, me meto a la pileta y aprovecho para ir al cine, teatros y restaurantes”, asegura Moreno. 

Hernán Botbol, director del portal de Internet Taringa!, sólo piensa en trabajar. “Es el mes de vacaciones de otros empleados y tengo que cubrir las áreas de Contabilidad, Finanzas y Administración”, cuenta el ejecutivo, quien, en agosto del año pasado, descansó en los Estados Unidos, después de una semana full time de actividad laboral. Además, algunos días se permite trabajar desde la comodidad de su casa o en un bar para evitar el fuego de la ciudad. “Sufro el calor. Viví unos años en Canadá, donde los días más agradables eran de 10 grados”, explica. 

Sebastián Levy tampoco puede alejar la cabeza del trabajo. Su compañía, Sebastián Levy State of the Art Entertainment, dedicada al entretenimiento del turismo receptivo, se vio golpeada durante el año pasado. “Este enero, tenemos todas las expectativas en comenzar un buen 2010. El rubro estuvo parado cuatro meses”, afirma Levy. Es por eso que, este año, no piensa en vacaciones. “Mi mujer y mi hijo estarán en Misiones y, después, en el exterior”, asegura el ejecutivo, quien trata de comer liviano, tomar mucha agua y mantenerse bajo los efectos del aire acondicionado durante los días calurosos. “Practico más deporte. Juego al golf y hago nueve hoyos por tarde”, se enorgullece el empresario.

Paula Bongiovanni, gerente de Marketing de Fën Hoteles, también aprovecha el movimiento del turismo para continuar trabajando. “Es una época en la que, además, planificamos la estrategia de promoción para la temporada baja”, señala la ejecutiva, quien aprovecha la época estival para disfrutar de la movida cultural al aire libre. “El aire acondicionado en la oficina es nuestro mejor aliado. Y, los fines de semana, uso la piscina o hago una escapada al campo”, cuenta. “El helado también es muy buen compañero para pasar la tarde”, agrega.
Daniela Olivero, Brand manager de Clear y Dove, marcas de Unilever,  concuerda: “Durante la temporada, estoy con la cabeza en las acciones de verano”. La ejecutiva adoptó la modalidad hace varios años y, en agosto último, sus vacaciones fueron un mes de visita a amigos, en Europa. “Me gusta viajar al exterior y prefiero ir fuera de temporada. Además, en enero, tenés la ciudad a disposición y la paz es muy estimulante”, asegura Olivero, quien aún no decidió el destino elegido para 2010.  

Para algunos, el verano es el momento de planificación, feedback con los empleados y preparatorio para lanzarse a la carrera 2010. “Trabajar en enero es estratégico. En la primera semana, hacemos una reunión regional en Buenos Aires, una planificación de lo que queda en el business plan de 2010. Y uso las dos siguientes en reuniones con las áreas, para bajar objetivos”, cuenta Guillermo Benzaquén, director Comercial de Samsonite Argentina. Este año, el ejecutivo esperará hasta marzo, cuando disfrutará de su hijo recién nacido, por el norte de la Argentina. “En enero, se sale mucho más. Los fines de semana, me voy a Uruguay y a Córdoba, mi ciudad natal. A veces, tomándose un viernes y un lunes, se puede inventar un fin de semana largo”, agrega Benzaquén. 

Gustavo Rubel, gerente General de SushiClub, también cree que es tiempo de planificación. “Enero te permite enfocar y tener una visión de largo plazo porque hay menos presión del día a día, es un mes con condiciones externas más relajadas: el teléfono suena menos”, asegura. Además, el ejecutivo reconoce que, a pesar de trabajar todos los días, sin descanso, siempre, hay tiempo para el esparcimiento: pileta por la mañana, escapadas de fin de semana a la costa uruguaya y jornada laboral más corta.

“Siempre consideré que enero no es un buen mes para irse de vacaciones: es difícil encontrar un lugar con plena tranquilidad”, explica Alejandro Bianchi, presidente de Liveware I.S. Sin embargo, el ejecutivo también tiene la presión laboral, ya que vive con el calendario cambiado: “Acá, estamos de vacaciones. Pero nuestros clientes, en los Estados Unidos, están en plena actividad”. Para Bianchi, el relax de este año ya tiene fecha. Será la segunda semana de febrero, cuando viajará al sur con toda la familia, para competir en la carrera del Cruce de los Andes.

Daniel Dimare, director de Marketing y Comunicaciones Institucionales de Rasti, también aprovecha el mayor tiempo libre para hacer deporte. “Juego tres veces por semana al tenis”, reconoce. Para Dimare, las vacaciones llegarán en febrero. Después de asistir a exposiciones de juguetes en los Estados Unidos, pasará unos días en Nueva York. “Una semana de trabajo y la otra, de familia. Ahí, la computadora no se toca”, afirma. Previa llegada a Buenos Aires, pasa por Brasil, de visita a la familia de su esposa. 

Walter Steiner, presidente de Zanella, eligió pasar las Fiestas en el exterior y, al menos por ahora, esos son sus planes para 2010. “Enero es un buen mes para prepararse para el año. Sin embargo, para nuestra industria, es alta temporada y necesitamos a todos los empleados vendiendo, entregando y produciendo al máximo”, asegura el ejecutivo, quien describe a su negocio en temporada de verano como un restaurante en Mar del Plata. “Tengo mi propia estrategia para soportar el calor: trato de pasar toda la mañana en la fábrica y, después del mediodía, me encierro en la oficina, con aire acondicionado”, concluye.
 



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