Las que prueban con un yogur

Las que prueban con un yogur

El mercado avanza con crecimientos anuales de dos dígitos. Quiénes son los players que nutren sus números con estos productos. 02 de Febrero 2011
Descubierto por casualidad, cuando un pastor nómade de una antigua tribu se olvidó un poco de leche en un recipiente hecho de piel de animal, el yogur forma parte de la alimentación diaria desde tiempos inmemoriales. No fue ajeno a las campañas militares de fenicios, egipcios, griegos y romanos. Hasta en “Las mil y una noches” aparece como un manjar protagonista de los más lujosos banquetes. Las culturas orientales y occidentales lo incorporaron por igual e, incluso, le atribuyeron propiedades curativas. El derivado lácteo que se consume hoy en Occidente tiene origen armenio-caucásico, aunque, en Europa central, el grupo bacteriano es, sobre todo, búlgaro. 

En la Argentina, la categoría experimentó un crecimiento de doble dígito durante los últimos cinco años, impulsado por la variedad en las góndolas. De hecho, según un informe de abeceb.com, el consumo de yogur pasó de 4 litros anuales por habitante, a comienzos de la década del ’90, a más de 12 en 2009. Fue en detrimento de la leche, que pasó de 229 litros per cápita en 2001 a 204, en 2009. Por su parte, según datos de Euromonitor, la categoría de yogur firme tuvo el record de crecimiento durante ese año: 14 por ciento, respecto del año anterior. Le siguieron los yogures enteros con frutas (13 por ciento) y los bebibles (12). En general, el segmento creció al 9 en 2009, mientras que, hacia diciembre último, se esperaba que 2010 cerrara en los mismos niveles.

Más allá del consumo puntual, la clave, aseguran los players, es la alta penetración del alimento dentro de la canasta alimenticia. “El 80 por ciento de la población consume algún tipo de yogur entero. El 25 por ciento, alguno descremado y el 18 por ciento, alguno funcional”, aseguran Jorge Arnaudo, número uno de SanCor, Carolina Haymes Biedma, gerente senior de Marketing, y Daniel Cors, gerente de Línea de Productos.

 Juan José Saez Torres, director de Marketing de Dadone Argentina, señala que el mercado de productos lácteos frescos, en el que se incluye a los yogures, tiene una penetración del 85 por ciento y un consumo anual de 15 kilos per capita. “Es el más desarrollado de América latina. Nuestra meta es llegar a los niveles de países más avanzados, como España (25 kilos) y Francia (35)”, explica.

En el segmento yogures, los consumidores pueden elegir entre enteros bebibles, enteros no bebibles –entre ambos, suman 64,9 por ciento de las ventas por volumen, según The Nielsen Company–, descremados bebibles, descremados no bebibles (25 por ciento entre los dos), tránsito (8,3) y colesterol (1,9). A la hora de ver el peso en el total de facturación, los líderes son los enteros, en sus versiones bebibles y no bebibles, con una participiación del 55,2 por ciento. Sin embargo, la categoría de mayor crecimiento en consumo entre 2010 y 2009 fue la de aquellos que apuntan a reducir el colesterol, puntualiza la consultora.

“Desde hace unos años, el mercado viene con una expansión sostenida, apuntalada por los grandes líderes arraigados que marcan tendencia y favorecen a los demás jugadores”, apunta Marcelo Magni, gerente de Marketing y Nuevos Negocios de iLoLay, marca bajo la cual comercializa sus productos la láctea santafesina Williner. El ejecutivo detecta como tendencia el avance de las presentaciones individuales por sobre las familiares, así como también el crecimiento de aquellos bajos en grasas y calorías, aunque, todavía, no se vea en la proporción del mix.

Desde Euromonitor, señalan que la estrategia de crecimiento de las compañías está centrada, principalmente, en la incorporación de productos funcionales y fortificados, en los que se resaltan, por sobre todo, los beneficios en la salud. 

Uno cada día
La francesa Danone asegura poseer el 70 por ciento del mercado doméstico de productos lácteos frescos. En el segmento de yogures, está presente con las etiquetas Yogurísimo, Ser, Actimel, Activia, Vidacol, Calci+ y su último lanzamiento, el Yogur Griego. “La estrategia es consolidar las marcas existentes y los lanzamientos de los últimos años, como Vidacol o Ser Calci+, que todavía tienen potencial de crecimiento”, explica Saez Torres. En paralelo, suma nuevos productos, como la variedad griega o el Serenito Yogur, que busca captar al público infantil con el atractivo de un envase que no necesita cuchara. Las novedades surgen del Centro de Investigación y Desarrollo que la compañía tiene en Buenos Aires, que trabaja en conjunto con el equipo central, con sede en París. “Tenemos definidos tres ejes –Alimentos Funcionales, Nutrición y Placer–, que, creemos, responden a lo que pide el consumidor, que es, cada vez, más exigente y pide nuevos beneficios”, añade.

Para Danone, el formato familiar tiene “un claro desarrollo”, bajo la premisa de mayor cantidad de producto con un descuento en el precio, y mayor comodidad en la compra y transporte. “La tendencia de consumo no es clara hacia productos enteros o descremados, sino hacia aquellos con un perfil nutricionalmente más adecuado a las necesidades de cada uno”, completa Saez Torres. 

El segundo jugador del segmento es SanCor, con un market share del 18 por ciento, entre todas sus líneas de yogures, según datos de la empresa. “La categoría Frescos, que incluye yogures y postres, representa 11 ó 12 por ciento de la facturación de la compañía”, explica Arnaudo, número uno de la cooperativa, cuyas ventas se proyectaban en $ 4200 millones para 2010. El año pasado, SanCor relanzó toda la línea y unificó bajo la submarca Yogs todos los productos de esta categoría, tanto enteros como descremados, en las diferentes presentaciones. Por año, lanza entre seis y siete sabores nuevos, que no necesariamente permanecen, sino que, a veces, son ediciones limitadas. “Además, lanzamos un yogur exclusivo para el segmento de bebés, como una extensión de la marca SanCor Bebé, que ya existía en el negocio de leches”, explican Haymes Biedma y Cors.

“Analizamos que no había otros productos dentro de la categoría que apuntaran a este segmento, que necesita nutrientes especiales. Hicimos el lanzamiento en septiembre y, ahora, lo complementamos con trabajo en la comunidad pediátrica”, añaden. Por otro lado, SanCor apunta a llegar a los yogures funcionales. “La competencia lo hace y funciona, y nosotros también queremos darle valor agregado a los yogures. Pero tratamos de encontrar aquellos que, realmente, respondan a las necesidades del consumidor argentino”, puntualizan. El objetivo es posicionarse como número dos en todas las categorías de productos frescos, salvo en gelatinas, flanes caseros y bebé, donde pretenden ser líderes.
 
El segmento de yogures representa cerca del 7 por ciento de la facturación de Williner, que asciende a US$ 260 millones al año y procesa más de 470 millones de litros cada 12 meses. Bajo la marca iLoLay, posee un share del 4 por ciento. En yogures, participa en los segmentos entero y descremado –donde completará la profundidad de la línea– en todas las presentaciones. “La línea se encuentra en un proceso de cambio de imagen, para generar mayor sinergia con el punto de venta. Queremos transmitir atributos de productos ricos, sanos y saludables. Prevemos nuevas presentaciones y nuevos sabores, sobre todo, a partir de frutas”, concluye Magni. 



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