Las exportaciones de vino tuvieron un año para brindar

Las exportaciones de vino tuvieron un año para brindar

Durante 2011, las ventas al exterior de vino alcanzaron los 300 millones de litros por US$ 800 millones, un 9 por ciento más que en 2010. Las perspectivas para este año son de consolidación en los mercados interno y externo. 16 de Febrero 2012

Si hay una industria que tiene motivos para celebrar es la del vino. Según un reporte del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), las exportaciones totales de esta bebida crecieron un 9 por ciento en valor FOB durante 2011 comparadas con el año anterior. De acuerdo a las cifras del INV, hasta el 20 diciembre de 2011, las exportaciones de vino (en todos sus tipos) alcanzaron los 300 millones de litros, generaron un ingreso al país superior a los US$ 800 millones, lo que representa un crecimiento del 9 por ciento tanto en volumen como en facturación.

Según la modalidad de los envíos, las ventas de vinos fraccionados alcanzaron los 205 millones de litros, mientras que los vinos a granel representaron 95 millones de litros. Esto demuestra una preponderancia de las exportaciones de mayor valor agregado. En tanto, los principales compradores fueron: los EE.UU. (44 por ciento), Canadá (8 por ciento), Paraguay (6 por ciento), Brasil (6 por ciento), Reino Unido (5 por ciento), Países Bajos (4 por ciento) y Rusia (3 por ciento).

En cuanto a las exportaciones de mostos, hasta el 20 de diciembre de 2011, totalizaron las 142.000 toneladas, lo que marca un crecimiento superior al 60 por ciento comparadas con el año 2010. Desde el INV estiman que, al cierre del año, se alcanzaron las 147.000 toneladas. Las ventas de mosto representaron un ingreso de US$ 193 millones marcando un crecimiento del 5 por cientoen el valor FOB. El principal comprador son los EE.UU. con el 48 por ciento y lo siguen Japón (18 por ciento), Sudáfrica (13 por ciento), Canadá (8 por ciento) y Chile (4 por ciento).

Buenas perspectivas
La Argentina está posicionada como un exportador altamente competitivo en el mercado mundial de vinos, reconocen en el mercado. Esto se logró a partir de un proceso de reconversión hacia viñedos de alta calidad enológica, a fin de priorizar los vinos finos por sobre las variedades comunes o "de mesa". De este modo, se implantaron con éxito variedades como Malbec, Bonarda, Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot y Tempranillo, entre otras, y en las variedades blancas el Chardonnay y el Sauvignon Blanc.
También aumentó, desde la década del '90, la superficie implantada con variedades para consumo en fresco, que actualmente representan, con 10.300 hectáreas, el 4,6 por ciento de la superficie total de vides.

En cuanto al mercado interno, las preferencias se han volcado hacia los vinos de mayor calidad. En 2006, el consumo anual por habitante llegó a 29,23 litros por año, correspondiendo 23,52 litros a vinos sin identificación varietal, 4,71 a vinos varietales y un litro a otros vinos. La fabricación de jugos concentrados de uva también tiene un importante desarrollo, con un 33 por ciento de las uvas destinadas a tal fin. Según datos del INV, la Argentina es el primer exportador mundial de jugos concentrados, posicionándose como principal abastecedor en mercados como los Estados Unidos, Sudáfrica y Japón.
Sumadas al crecimiento propio del sector productivo de la vid y de la industria del vino, se evidencia una tendencia hacia la producción de vinos sin aditivos químicos ni sustancias de origen sintético; motivada por una demanda mundial ávida de productos más sanos y naturales. Acorde a esta tendencia, está creciendo el cultivo orgánico y el uso de sistemas de control biológico de plagas que reemplazan a los insecticidas químicos, sostienen en el INV.

Todo este proceso de cambios estructurales ha sido acompañado con la sanción de normas como la Ley de Denominación de Origen Controlada, Indicaciones Geográficas e Indicaciones de Procedencia, el Plan Estratégico para la Vitivinicultura Argentina y la constitución de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), cuya finalidad es la promoción del consumo del vino argentino.

La vitivinicultura es motorizadora de otras industrias y promueve el desarrollo en las provincias vitivinícolas, generando actividades que inciden en las economías regionales como el turismo, la gastronomía y la hotelería. Su crecimiento es un buen motivo para chocar copas.



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