Las ballenas están de vuelta

Las ballenas están de vuelta

Con algo de adelanto, los cetáceos ya comenzaron a llegar al Golfo Nuevo, dando inicio así a una nueva temporada de avistajes en Puerto Madryn y Puerto Pirámides. 07 de Mayo 2010

Los pescadores con mosca esperan el 1º de noviembre, los esquiadores no dejan de mirar las páginas de pronósticos meteorológicos hasta que llega la nieve y en la Costa de Chubut, cada mes de mayo se espera la llegada de las primeras ballenas francas australes. Esta vez, estos carismáticos cetáceos parecen apurados. Es que el 14 de abril se avistó al primer ejemplar en las cercanías del muelle Almirante Storni. Luego, el mismo ejemplar se paseó por el Club Náutico y nadie se perdió la oportunidad de verlo.

Cada año se refleja en los medios la posibilidad de acercarse a estos animales imponentes. Pero reducir la información a dónde contratar un avistaje o a contar cuánto cuesta la excursión no es suficiente. La primera cuestión se resuelve en minutos tanto en Madryn como en Puerto Pirámides y, por supuesto, a través de Internet es posible reservar un espacio en los semirígidos con capacidad para unas 60 personas que salen a navegar. El costo siempre depende del servicio elegido, pero es posible contratar una primera salida desde $ 120. En algunas compañías, se ofrece una segunda vuelta consecutiva a mitad de precio. No hay una gran diferencia entre los servicios e itinerarios que brindan las empresas, ya que hay una estricta legislación que implementó la provincia de Chubut. De manera que, con buen tino, los verdaderos protagonistas aquí son los animales. Y el cuidado del ambiente aparece por encima de cualquier otro criterio, una decisión para celebrar.

Un nombre peligroso
Cuando se escucha hablar de una ballena azul es fácil imaginarse el por qué del nombre. Pero no ocurre lo mismo con las francas. ¿En honor a qué fueron bautizadas de ese modo? Se trata de una mala traducción del inglés, ya que los cazadores de ballenas se referían a ellas como las right whales, es decir, las correctas. ¿Correctas para qué? Para cazarlas porque nadan lento, porque tienen gran cantidad de grasa (un bien muy preciado hasta fines del siglo XIX) y porque al morir flotan y son fáciles de transportar.

Se calcula que previo a la explotación comercial, la población de ballenas francas era de casi 70.000 ejemplares. Hoy, tras años de protección, se calcula que existen unos 18.000 individuos. Y esto gracias a las poblaciones del Hemisferio Sur, ya que la ballena franca del Atlántico Norte está al borde de desaparecer con una población de menos de 400 ejemplares.

No parece necesario explayarse aquí sobre la importancia que tiene esta clase de animales en el ecosistema; está claro que no solo se trata de una especie carismática, como todas las demás, sino que su presencia no impacta en la calidad del ambiente en el que viven las personas.

Adoptar una ballena
En función de este cuidado del entorno aparecen organizaciones como el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), que es la entidad argentina que representa aquí a la Whale Conservation Institute / Ocean Alliance (WCI/OA). La WCI es una entidad sin fines de lucro fundada en los Estados Unidos en 1971 por el doctor Roger Payne, de quien ya se ha hablado en este mismo espacio y del que basta con decir que ha sido un incansable promotor de la conservación de estos animales y su entorno.

El ICB cuenta con un programa en el que se puede colaborar “adoptando” una ballena. Con colaboraciones que van desde los $ 10 a lo $ 40 mensuales, se puede acceder a una cantidad de datos y, especialmente, al seguimiento del animal adoptado. El kit de adopción incluye un certificado a nombre del benefactor con la foto de la ballena elegida, el registro de observaciones, material sobre la vida de las ballenas, acceso privilegiado a sectores de la web del ICB, el newsletter Lista Franca o Lista Franca Junior para los más chicos. Comparado con lo que cuesta hoy un juguete, la adopción de una ballena aparece como un buen regalo para chicos con varias ventajas educativas.

Datos útiles
Cómo llegar: Los aeropuertos de referencia para llegar a Península Valdés son los de Trelew y Puerto Madryn, donde vuelan compañías como Aerolíneas Argentinas, Lade y Andes.
Luego, desde cualquiera de las dos se toma el rumbo norte por la ruta nacional N° 3 hasta la ruta provincial Nº 2, de asfalto, que llega a Península Valdés. Tras 33 kilómetros se llega al ingreso en El Desempeño, donde se deberá abonar la entrada general por persona. Continuando por la ruta y a 21 kilómetros está el Centro de Interpretación Istmo Ameghino. Desde allí a Puerto Pirámides restan solo 27 kilómetros. En Puerto Pirámides se encuentran los servicios al visitante y el único lugar donde cargar combustible.

Dónde dormir: Para conocer la lista completa de alojamientos y empresas de servicios turísticos en la Península se puede visitar http://www.puertopiramides.gov.ar/

Si se prefiere optar por una ciudad más grande, con más y mejores servicios, el lugar indicado es Puerto Madryn: www.madryn.gov.ar/turismo.



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