La sucesión en el FMI: dos candidatos en pugna

La sucesión en el FMI: dos candidatos en pugna

La ministra de Finanzas francesa y el gobernador del Banco de México son los principales candidatos a asumir la dirección del organismo de crédito internacional, tras la salida intempestiva de Strauss-Kahn. A Christine Lagarde la apoyan Francia y los pesos pesado de Europa, pero Agustín Carstens no pierde la esperanza de dar el batacazo. 03 de Junio 2011

Pronto a cumplir 53 años, el mexicano Agustín Carstens ha llegado más lejos que ningún latinoamericano en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Fue subdirector gerente y hoy, luego de la salida erótico-dolosa de Dominique Strauss-Kahn como director gerente de la entidad, compite palmo a palmo con la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, por el puesto. Le falta un pequeño paso para pararse en el podio, pero no es fácil y el camino es cuesta arriba.

Nacido el 9 de junio de 1958 en Ciudad de México, el actual gobernador del Banco de México obtuvo la licenciatura en Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, tras lo cual se trasladó a los Estados Unidos para cursar un master y doctorado en Economía en Chicago, donde mezclaba estudios con su nueva afición por el jazz.

Venía precedido por un reguero de buenas calificaciones y recomendaciones. Alumno aplicado, su tesis de grado sobre la determinación del tipo de cambio en México había obtenido el Premio Nacional Tlacaelel de Consultoría Económica 1983 y el primer lugar del Premio Nacional de Economía del Banco Nacional de México ese mismo año, cuando solo contaba 22 primaveras. Ya antes de terminar la facultad e irse a los Estados Unidos, había trabajado en el Banco de México desde 1980, donde ocupó diversos cargos en la división internacional de la entidad. Fue cambista, subgerente y gerente de Cambios Internacionales, Metales y Análisis de Mercados de la entidad que hoy encabeza. Al volver de los Estados Unidos también volvió al banco, donde ha desarrollado casi toda su carrera profesional. En 1989 fue nombrado Tesorero Internacional, al tiempo que era representante del emisor azteca en las negociaciones de los Bonos Brady de la deuda externa mexicana.

Luego fue Tesorero, convirtiéndose en fiscalizador y ejecutor de las intervenciones del banco en los mercados cambiario y de dinero, director asesor del Gobernador y director general de Investigación Económica de la entidad. Cinco años cumplió esa tarea y dio el salto internacional en 1999, cuando pasó al FMI como director ejecutivo representando los intereses de España, México, Centroamérica y Venezuela. Pero en 2000 volvió rápidamente a México para trabajar en el gobierno de Vicente Fox como Subsecretario de Hacienda y Crédito Público. Tres años estuvo manejando las complejas cuentas financieras del fisco mexicano, cuando fue llamado de regreso al Fondo para asumir como Subdirector Gerente, el antecedente que se ha convertido en su principal carta a la hora de decir "soy el indicado".

Tres años en el FMI y de vuelta a México para coordinar el área económica del equipo de transición del entonces electo Felipe Calderón, desde donde diseñó la estrategia económica-financiera de la nueva administración. Al asumir, Calderón lo nombró Secretario de Hacienda y Crédito Público, al mismo tiempo que oficiaba como Presidente del Comité de Desarrollo del FMI y del Banco Mundial. En Hacienda, estuvo hasta el 9 de diciembre de 2009, cuando pasó al Banxico.

Actualmente, Carstens es miembro del grupo director del Financial Stability Board, copresidente del Consejo Directivo de "Los Principios" del Instituto de Finanzas Internacionales y Member Co-chair del FSB Regional Consultative Group for the Americas, antecedentes todos que lo hacen no sólo conocedor sino referente de las finanzas internacionales.

De todos modos, dentro de su país no es una persona especialmente bien vista por la opinión pública, a partir de ciertos dichos suyos poco afortunados durante la crisis económica. Haciendo referencia al viejo axioma de que cuando los Estados Unidos se resfría México contrae pulmonía, a fines de 2008 Carstens dijo que con la crisis la situación se había invertido y que la pulmonía le había dado a los Estados Unidos mientras que a México, sólo un "catarrito". Pero al año siguiente la economía mexicana registró una contracción de más del 6% de su PBI y la prensa comenzó a llamar al gobernador del Banxico "doctor catarrito".

Amante del béisbol, en su juventud fue pitcher y primera base en la Liga Olmeca, y se dice que era bastante bueno. Trocada su carrera deportista por la economía, ésta puede ser otra forma de llegar a las ligas mayores.

Madamme Lagarde
Nacida en el año nuevo de 1956, la vida de Christine Madeleine Odette Lagarde fue cruzada por una desgracia. Su padre, profesor de inglés en la Facultad de Rouen, murió cuando ella era una adolescente, lo que la empujó a tomar una beca de intercambio para terminar el secundario en los Estados Unidos. Esto la mantendría cercana al american way durante casi toda su vida adulta.

Regresó a Francia a cursar sus estudios universitarios. Se graduó en la escuela de leyes de París X e hizo un master en Ciencia Política en la Universidad Paul Cézanne en Marsella. Al terminar, volvió a los Estados Unidos para trabajar como asistente del congresista William Cohen en el Capitolio.

De vuelta en París, comenzó a trabajar en la firma legal Baker & McKenzie. Ya en los Estados Unidos, luego de 10 años, fue hecha socia en 1991 y de ahí no paró más: miembro del comité ejecutivo en 1995, presidenta en 1999 y presidenta del comité estratégico mundial en 2004.

En eso estaba, implementando el Centro de Leyes Europeas, una oficina de Baker & McKenzie en Bruselas dedicada exclusivamente a la práctica de las leyes de la Unión Europea, cuando fue llamada por Dominique de Villepin para ocupar el Ministerio de Agricultura y Pesca. Luego, Comercio. Allí trabajó en la apertura de nuevos mercados para los productos franceses, con foco en el sector de tecnología. Con Sarkozy en el poder, en junio de 2007 se le pidió hacerse cargo de la vital cartera de Economía, Asuntos Económicos e Industria de Francia.

Su primer trato con el público no fue el mejor, como cuando habló de ajustarse el cinturón o cuando recomendó a los franceses andar en bicicleta para paliar las alzas en el precio de la nafta. Pero vino la crisis y se transformó en gran pilota de tormenta. En 2009, Financial Times la nombró la mejor ministra de Finanzas de la Eurozona y Forbes la posicionó en el lugar 17 de las mujeres más poderosas del mundo.

A Lagarde la apoyan los pesos pesado de la Unión Europea: Francia, Alemania e Inglaterra. Los Estados Unidos no ha dicho nada aún, pero es probable que cumpla con el pacto que le da a un europeo el sillón principal del FMI mientras ellos se quedan con el Banco Mundial.
El plazo de presentación de candidaturas finaliza el 10 de junio, el mismo día en que la Justicia francesa decide si abre una investigación que implicaría a la ministra. Se trata del caso Tapie, reabierto por la fiscalía francesa hace un par de semanas, donde se la involucra en abuso de autoridad por un arbitraje contencioso entre el ex director de Adidas, Bernard Tapie, y el banco Crédit Lyonnais. La acusación señala que Lagarde habría supuestamente beneficiado al primero, lo que habría costado 385 millones de euros al Estado francés.

Los BRICS han dicho que es obsoleta la tradición de tener a un europeo al frente y, a su favor, Carstens se ha hecho eco. "Si sale un europeo porque es el mejor, está bien, pero no se debe tomar como un derecho adquirido", afirmó, durante su paso de campaña por España, antes de embarcarse a Portugal, Brasil, la Argentina, India, China y Japón.
Aunque podría esgrimir el argumento de género, o de mantención de la estabilidad, al parecer, Lagarde ha salido a jugar en la cancha preparada por el mexicano. En Brasil, mientras endulzaba los oídos cariocas con promesas de mayor participación en la toma de decisiones, manifestó que ser europea no debería pesar para bien ni para mal a la hora de escoger al sucesor de Strauss-Kahn, poniendo sobre la mesa su experiencia y capacidades.

Ella, ex miembro del equipo nacional de nado sincronizado francés, una vegetariana que nunca bebe alcohol y cuyos intereses están en el yoga, el buceo y la jardinería, fue la primera mujer en ser titular de Baker & McKenzie, la primera en hacerse cargo de la cartera de Finanzas de una economía del G-8 y podría ser la primera en sentarse -sin contar el interinato de la estadounidense Anne Krueger- a la cabeza de una entidad capaz de manejar los destinos económicos del globo.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos