La silenciosa llegada de las bicicletas eléctricas

La silenciosa llegada de las bicicletas eléctricas

Vienen con baterías de gel ácido o litio, que se cargan como un teléfono celular. El kit eléctrico arranca en los u$s 400. 11 de Enero 2011

En la Argentina, hay aproximadamente 1.200.000 bicicletas, según datos de la Cámara Argentina de Comercio e Industria de Bicicletas, Partes, Rodados y Afines (COMMBI). Parece un número elevado, pero si se compara con la población estimada del país (40 millones) sólo da un porcentaje de poco más de un rodado cada 33 habitantes. En algunos países de Europa, la cifra se dispara: hay cuatro o cinco veces más bicis en promedio por persona.

Sin embargo, en lo que va de este año, se abrieron 60 kilómetros de ciclovías protegidas en la ciudad. Y eso produjo que, lentamente, comiencen a aparecer usuarios que ven a este rodado como un medio alternativo de transporte. Junto a eso, surgieron empresas que comercializan bicicletas eléctricas o kits para adaptar el motor al rodado. En la mayoría de los casos, son importados de China, con baterías de gel ácido o litio. La recarga es tan sencilla como la de un teléfono celular y la velocidad puede alcanzar los 35 kilómetros por hora. No necesita seguro, ni licencia ni patente. ¿Nació una nueva solución para el caos vehicular en la ciudad?

Además del apellido, los hermanos Carlos y Maximiliano De Paulis comparten el amor por la bicicleta. En una oportunidad, Carlos circulaba por la zona del Cid Campeador y un viento en contra lo hizo transpirar demasiado y pensar. "Necesito un motor de corriente continua, que no frene el engranaje y que sea de giro libre. Investigué un poco y vi las cosas que se estaban comercializando en otros países", cuenta sobre el inicio de PractiWheels, la compañía de que arrancaron el año pasado. En Caballito, abrieron el primer local exclusivo de bicis y triciclos eléctricos del país.

Actualmente, traen motores de 250 y de 500 W, con baterías de litio o de gel ácido. Las primeras son mucho mejores que las segundas pero, claro está, bastante más caras. "La de litio le suma a la bicicleta, con todo el kit de baterías y cables, un total de siete kilos, mientras que la otra llega a los 13. Además, tiene más vida útil que la de gel ácido, pesa menos, ocupa menos lugar y carga más rápido. Claro que el precio es más elevado”, aclara Maximiliano. El kit que venden la mayoría de los locales incluye el motor directo -va al eje de la rueda-, las baterías, los cables y controladores.

El factor “e”
Gabriel Eduardo Scorolli es uno de los socios de eShift, otra de las compañías que está vendiendo estas bicicletas tecnológicas en el país. Por ahora, sólo lo hacen a través de Internet, pero próximamente abrirán un local en Capital. "Estamos vendiendo el kit eléctrico y fabricamos un modelo exclusivo, al que llamamos eBeach. En breve, sumaremos otros cuatro modelos. Son motores de hasta 350 W, que alcanzan los 35 kilómetros por hora y tienen una autonomía de hasta 40 kilómetros. Son todas de gel ácido y estamos haciendo pruebas con litio", explica.

Scorolli, además, se entusiasma con el precio competitivo que tienen en el país, comparado con otros lugares en los que la bicicleta eléctrica está haciendo furor. "Todavía no hay una demanda importante como para diseñar y construir desde cero una bicicleta eléctrica. Entonces, se venden los motores eléctricos. Nosotros estamos en la prueba de la primera bici pensada para ser eléctrica, con un cuadro especial para alojar las baterías. La idea es fabricar la mayor cantidad y poder exportar”, amplió.

Federico Palamara, de Motor Kit, otro de los vendedores, dice que los clientes llegan con una idea clara: agregarle algo más a la bicicleta, pero que no deje de serlo ni que se parezca a una moto. “La mayoría nos dice que no quiere tener problemas mecánicos en su bicicleta, además del cuidado del medio ambiente. Con el motor a explosión que se usaba ya deja de ser bici y esa vibración afloja muchas partes”, contó Palmara, que tiene el local en Villa Luro.

Pese a las ciclovías y a otras pequeñas acciones -como las reuniones de la organización Masa Crítica una vez al mes en el Obelisco-, la cultura de la bici como medio de transporte aún no está arraigada en el país. En otras latitudes, la bicicleta eléctrica está haciendo furor. En China, donde la bicicleta tiene la misma prioridad en la planificación y desarrollo de la infraestructura vial que los ómnibus y autos, en 2009 se vendieron 21 millones de e-bikes, en comparación con 9,4 millones de automóviles.

La tendencia es similar en Suiza, mientras que en Alemania Volkswagen acaba de anunciar el lanzamiento de la bicicleta eléctrica "VW Bik.e", con batería con corriente continua o corriente alterna común.

Claro que estas bicicletas eléctricas ya reciben varios nombres. Algunos las llaman e-bike. Otros usan la sigla BEA (Bicicletas Eléctricas Asistidas), sometidas a la legalización de la Unión Europea. Acá en la Argentina, las bicis con motor a explosión ya son prehistoria. Las baterías de gel ácido van dejando lugar a las de litio.

Hay proveedores que no recomiendan instalar más de 250 W; otros ponen más de 500. Algunos colocan las baterías en el centro del cuadro y otros en un canasto trasero. Todos comenzaron a reforzar los rayos y las llantas. Los más ingeniosos están pensando en modelos integrales. Lentamente, los usuarios se animan. Sólo falta dejar el auto y sacar la bici.



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