La reconstrucción de Chile, a un año del terremoto

La reconstrucción de Chile, a un año del terremoto

El Estado vecino gastará casi u$s 3.500 millones entre subsidios y financiamiento para la recuperación de las áreas afectadas por el devastador sismo, de los cuales ya desembolsó poco menos de la mitad. Por su parte, técnicos urbanísticos y de obras públicas tratan de ver el desastre como una oportunidad para replanificar. 25 de Febrero 2011
"Fue necesario detener a los que furiosamente se arrojaban sobre sus cadáveres inertes, queriéndoles resucitar con bramidos, como los leones a sus cachorros; los huérfanos que simplemente preguntaban llorosos por sus padres, y los que peleando con los altos promontorios de tierra que cubrían a sus hermanos, sus hijos, sus amigos, se les antojaba que los oían suspirar, presumían llegar a tiempo de que no se les hubiera apartado el alma…". (Extracto de documentos de la Real Audiencia de Reyno de Chile del 15 de mayo de 1647, dos días después del terremoto que echó abajo, por primera vez, la ciudad de Santiago).

No fue el primero ni será el último. Y el sismo que hace casi un año sacudió la zona centro-sur del país fue un muy fuerte recordatorio de ello. Sólo superado por el cataclismo de Valdivia en 1960 (el más fuerte terremoto registrado en la historia mundial con una intensidad de 9,6° en la escala de Richter), de todos modos los 8,8° registrados el 27 de febrero de 2010 hicieron de este movimiento telúrico el terremoto urbano más fuerte de la historia de Chile.

Si bien la cantidad de víctimas fatales -unas 500- no se compara con los 30 mil muertos de Chillán en 1930, el terremoto del año pasado no sólo cambió parte de la fisonomía del país sino que obligó al recién asumido gobierno de Sebastián Piñera a replantear gran parte de sus prioridades de gasto. En áreas como vivienda u obras públicas hubo que tachar y rehacer gran parte de los programas trazados antes de las elecciones presidenciales de fines de 2009.

A saber, la catástrofe afectó gravemente a cinco ciudades con más de 100 mil habitantes (incluyendo Valparaíso, Concepción y Santiago), 45 localidades con más de 5.000 habitantes y más de 900 pueblos y comunidades rurales y costeras. Donde primaba el adobe, el 90% de estas construcciones quedaron en el suelo y en total se registraron alrededor de 370.000 viviendas destruidas y más de 800.000 damnificados. Además de la vivienda, se vio afectada la infraestructura de conectividad vial, marítima y aérea, el abastecimiento del agua potable rural, la infraestructura productiva de riego y caletas pesqueras, infraestructuras urbanas como colectores de aguas lluvias, defensas fluviales, bordes costeros, vialidad urbana y la edificación pública y patrimonial. En una palabra, todo.
Luego de decretar zona de catástrofe en seis regiones (provincias) del país, el catastro de daños en infraestructura pública bajo tuición del ministerio de Obras Públicas chileno (MOP) arrojó un total de 1.702 puntos de daños. De este total, el 86% corresponde a sistemas de agua potable rural y obras viales (1.554 kilómetros de caminos, puentes, accesos y similares).

En este escenario no se podía dejar pasar un minuto sin ponerse manos a la obra. Según datos del MOP, a diciembre 2010 se había recuperado, de forma total o parcial, la funcionalidad básica de un 98,7% de la infraestructura dañada. En puertos, sistemas de agua potable rural, aeródromos y aeropuertos la operatividad es actualmente es de un 100%; en caminos llega al 99,7%; en canales, embalses y colectores de aguas al 98,9%; y en puentes al 97,6%.

Un plan de cuatro años
Asumiendo el poder en un Gobierno cuyo predecesor ya había decretado zona de catástrofe, los técnicos del MOP chileno elaboraron el "Programa de Emergencia y Reconstrucción de la Infraestructura", a ejecutarse en el período 2010-2014. Con el objetivo de reparar y reponer la infraestructura dañada en las regiones afectadas, la meta, según el programa, fue recuperar la obra pública "al menos en los estándares anteriores al sismo, priorizando el rol funcional de la infraestructura en el territorio según criterios sociales, de conectividad y económico-productivo, así como la calidad e identidad de la solución definitiva".

En una presentación hecha en diciembre del año pasado, el ministro de Obras Públicas, Hernán de Solminihac, apuntó que en los primeros 30 días después del terremoto se elaboró una cartera de 553 contratos para superar la emergencia, con una inversión de u$s 350 millones, y 92 contratos de reconstrucción por u$s 400 millones. Esto significó un aumento de 10% en la gorda billetera del ministerio, que ya contaba con u$s 8.000 millones destinados para concesiones durante los cuatro años del período 2010-2014.

En el área de vivienda, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) acaba de informar que al 31 de diciembre se habían asignado 121.000 subsidios de reconstrucción por casi u$s 1.300 millones, lo que significó una sobre ejecución del 20% en relación con el presupuesto aprobado por el Congreso.

En una primera etapa, hasta junio del año pasado, se hizo el trabajo de emergencia para quienes estaban en condiciones de mayor vulnerabilidad. Luego se pasó a trabajar en soluciones habitacionales definitivas, otorgando recursos extraordinarios y reasignando presupuesto. En este punto, el trabajo el Estado consistió en ordenar la oferta y competencia del mercado.

Aunque el Minvu no trabaja con concesiones a privados para encarar la reconstrucción, sí desarrolló un sistema de entrega de subsidios a los afectados que luego son volcados al sector privado, ya que son las constructoras las encargadas de levantar las nuevas viviendas. El coordinador nacional del programa de reconstrucción en vivienda del ministerio, Pablo Ivelic, cuenta que el daño material estimado en el área vivienda alcanzó los u$s 4.000 millones. "Aunque el Estado no se encarga directamente de la reconstrucción, gastará un total de u$s 2.500 millones en apoyo a las familias damnificadas, aportando a las más vulnerables un 100% del costo de los daños causados por el terremoto y maremoto, y subsidios parciales a la clase media".

De esta forma, el funcionario aclara algunos requisitos de vulnerabilidad social que deben cumplir los beneficiarios de los subsidios, como no tener más de una vivienda. "El Estado no repone patrimonio", afirma tajante. Según el plan, los beneficiarios de los subsidios deben contactar a las constructoras -ya lanzadas a ofrecerse en busca de estos fondos- y que éstas hagan el trabajo.

Sin embargo, todo esto se hace bajo la supervisión de funcionarios del Estado con el objetivo de velar no sólo por la transparencia de las operaciones sino además por la calidad del trabajo.

De las casi 80.000 familias afectadas que recibieron una vivienda de emergencia, más de 75.000 fueron instaladas en el terreno donde vivían. Pero 4545 familias no tenían un terreno donde construir su vivienda de emergencia, lo que obligó a implementar 107 aldeas equipadas con servicios básicos.

Del total de dinero a gastar, Ivelic señala que al 31 de diciembre de 2010 ya se asignó un 40%. La mayor parte del monto restante será distribuido entre este año y 2012, y la ejecución de todos los proyectos deberá estar lista para 2013. El objetivo es que cuando Piñera deje el poder en 2014 no queden personas sin casa producto del terremoto que marcó a fuego el inicio de su gestión.

Reorganizar para innovar
Sobre las eventuales oportunidades de reordenamiento urbano que el terremoto trajo consigo, Ivelic dice que es tan diverso el daño y el territorio afectado es de características tan diferentes, que los planes de reconstrucción y urbanismo son también muy diversos. "Hay localidades que quedaron sin nada donde hubo que armar planes de desarrollo más allá de la reconstrucción, de lo que se perdió. Estos los bautizamos Planes Maestros de reconstrucción. Por ejemplo, en los lugares más cercanos a la línea costera, donde el tsunami produjo daños catastróficos, se elaboraron planes para generar parques de integración con árboles en la primera línea luego de la costa. Estos árboles no impedirían la entrada del agua e inundaciones en la eventualidad de un nuevo maremoto, pero sí evitarán que el agua entre con la fuerza destructiva con que lo hizo el 27-F", señala el especialista.
Tal como en Vivienda, un lineamiento estratégico que el MOP ha definido fue avanzar en el aprendizaje y evaluación de las técnicas de diseño y construcción con miras a corregir lo necesario para el futuro. "Asumir esta catástrofe como una oportunidad para generar espacios para la innovación y mejoramiento de las técnicas constructivas y de gestión de proyectos", según el informe.

Para el asesor del ministro De Solminihac en el tema reconstrucción, Carlos Piaggio, ha sido fundamental el aprendizaje para el futuro. "Luego de las dos primeras etapas del plan de reconstrucción -catastro de daños y de los puntos emergencia- el tercer punto clave fue el aprendizaje. El objetivo es dar una solución definitiva en los puntos destruidos, trabajar en mejoras en la gestión y la licitación de obras, en innovación tecnológica, en integración más directa con los otros servicios y, a más largo plazo, elaborar de forma conjunta nuevos planes maestros de urbanización para las zonas afectadas".

En cuanto a inversiones, Piaggio cuenta que en la primera fase, "que fue centrarse en recuperar la conectividad e infraestructura vial, y que ya está casi lista, se gastaron u$s 350 millones. El resto se cumplirá de acá a 2014". En cuánto a cuáles son las áreas donde el Estado deberá hacerse cargo, Piaggio dice que se trata de caminos no concesionados, estructura portuaria, caletas, obras de regadío, edificios públicos, sistemas de agua potable en zonas rurales y similares.

Sobre el apoyo y colaboración con los privados, el especialista aclara que aunque el Fisco no planea desembolsar dinero, ya que los inversores que se adjudicaron las concesiones viales cuentan con la cobertura de seguros, el Estado podría intervenir y aportar en cuanto a mejoras que vayan más allá del plan original de algunas concesiones. "En este caso, el sobrecosto lo asumió o asumirá el Estado", dice. Al otro lado de la línea, advierte que debe cortar porque está siendo llamado por el ministro para discutir avances en el tema.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos