La puerta de entrada al África, más allá del Mundial

La puerta de entrada al África, más allá del Mundial

Con una economía de tamaño similar a la argentina y a menudo complementaria, el país organizador de la Copa del Mundo es el principal mercado africano para productos locales, y el portal de ingreso al continente. El torneo como vidriera para hacer negocios. 17 de Junio 2010

En su debut en el Mundial de Sudáfrica, la Selección Nacional se encontró con un estadio teñido de celeste y blanco. No sólo por el calor y el color de la hinchada, sino porque el césped del Ellis Park de Johannesburgo fue auditado por expertos argentinos de Greenfútbol. Esta pyme fundada por Candela Fesler y Ernesto Larramendi fue contratada por el comité organizador de la Copa del Mundo 2010 para asesorar sobre el estado de las cinco canchas donde se realizarán los partidos. “Nuestro negocio principal es la tecnología de césped y la organización de eventos sobre dichas superficies. Ni bien Sudáfrica fue elegida como sede, enviamos nuestro proyecto vía Cancillería y fue aprobado”, cuenta Larramendi, desde el Centro de Convenciones Mandela Square, en Johannesburgo, donde viajaron a mostrar sus productos y servicios junto con todos los proveedores del Mundial. La compañía está integrada por una veintena de profesionales, desde entrenadores de fútbol hasta ingenieros agrónomos y paisajistas, que se dedican a asesorar sobre el diseño, construcción y mantenimiento de campos deportivos (no sólo de fútbol, sino también hockey, rugby, polo y golf). En la Argentina son responsables, entre otros, del mantenimiento del estadio de Huracán y, antes de exportar sus servicios a Sudáfrica, lo habían hecho a varios países de la región.

“A partir del acuerdo con las autoridades de la FIFA en Sudáfrica, realizamos cinco visitas a los estadios mundialistas, y establecimos contactos para nuevos negocios”, explica Larramendi en un correo electrónico desde el epicentro mundialista. “Nuestro próximo proyecto es el primer torneo mundial interclubes de golf para ex jugadores de fútbol, en Ciudad del Cabo”, adelanta.

Como Greenfútbol, muchas pymes argentinas están ingresando al mercado sudafricano, y aprovechan el Mundial para darse a conocer (ver recuadro). Con un tamaño de mercado similar (43 millones de habitantes), y un clima y geografía parecidas, las economías de Sudáfrica y la Argentina (ambos miembros del G20) son complementarias. Además, el país de Nelson Mandela representa el 25% del PBI de Africa, forma parte del promisorio Grupo de los Cinco (G5 junto con Brasil, México, China e India, los nuevos países emergentes) y es el principal destino de las exportaciones nacionales al continente. La Argentina y Sudáfrica están muy cerca (siete horas de vuelo directo desde Buenos Aires, contra nueve horas a Miami y 12 o 13 a cualquier capital europea), y son un exponente cabal del denominado “Comercio Sur - Sur”, que se establece entre economías simétricas y en expansión.

Descubrir un mercado
Sudáfrica es el país africano con el que mayor comercio ha establecido la Argentina y, aún así, las exportaciones a ese destino representan menos del 2% del total (y menos del 1% de las importaciones), según un informe de la Cátedra de Comercio Exterior y Negocios Internacionales de la Universidad de Palermo, a cargo de Mariano Pantanetti. “Existen enormes posibilidades de incrementar este intercambio”, asegura Florencia Achcar, representante de Negocios de la Embajada de Sudáfrica en Argentina. En 2008, el país exportó a Sudáfrica por valor de más de u$s 1.000 millones, e importó por u$s 220 millones.

Según un informe de la Fundación Export.Ar, existe en el mercado sudafricano una demanda creciente que podría satisfacerse con productos argentinos en los sectores alimenticio, químico, plástico y sus manufacturas, pieles y cueros, madera y muebles, textil, máquinas, material eléctrico y autopartes, entre otros.

Vender a Sudáfrica, siendo una pyme o un pequeño productor, no es imposible. Sólo hace falta detectar la oportunidad y organizarse para lograrlo. Al menos esta es la experiencia del Grupo Mohair, un consorcio de exportación de pequeños y medianos productores de cabras angora en la Patagonia, que inició sus exportaciones al país africano hace tres años. Como parte de un programa de mejoramiento genético y de la producción llevado adelante junto al INTA, los técnicos de ese organismo detectaron una oportunidad en el mercado sudafricano, gran productor y a la vez consumidor de este tipo de lana. “Luego de un primer contacto, se enviaron muestras a los interesados, pero no se pudo concretar una exportación”, cuenta Emma Fontanet, coordinadora del consorcio. Un año más tarde, el gobierno de Chubut organizó una misión inversa de compradores de fibras especiales, y esto posibilitó que los potenciales clientes conocieran el producto y a sus productores. De este modo, en 2007 se realizó el primer embarque de 20.000 kilos de mohair argentino y se generaron contratos por cinco años con clientes de aquel país. El próximo paso, es vender tejidos e hilados artesanales, carne, cueros y castrones (animales).

Comerciar mirando al Sur
En los últimos años, importantes empresas sudafricanas han hecho inversiones en la Argentina, como Standard Bank, South African Airlines y Anglo Gold-Cerro Vanguardia. También firmas argentinas desembarcaron en aquel país, como el grupo Techint, Arcor y Electrometalúrgica Andina. “Hay productos que la Argentina compra a Europa o a los Estados Unidos, pero podría comprar a Sudáfrica”, apunta Achcar. Es más, muchos productos argentinos llegan a las góndolas sudafricanas a través de Brasil.

Más que trabas arancelarias, el principal obstáculo para el comercio bilateral son las barreras culturales y la falta de tradición en el intercambio, coinciden Pantanetti y Achcar. Los esfuerzos por incrementar los lazos comerciales y culturales son relativamente recientes. Datan de un par de décadas atrás, luego de que ambas naciones retornaron a la democracia, tras salir de un régimen militar en un caso, y del Apartheid en el otro.

Hoy, las empresas argentinas que se radican en Sudáfrica, pueden comercializar sin trabas su producción en todo el bloque SACU (integrado por Botswana, Namibia, Lesotho y Swazilandia). Incluso, existe un acuerdo Mercosur - SACU que establece preferencias arancelarias mutuas, y falta ser ratificado por los congresos de cada país.

También merecen destacarse importantes acuerdos de cooperación mutua en materia científica y tecnológica, como los que firmaron el INTA y el INTI con sus pares sudafricanos; la CONAE con su homólogo CSIR para temas espaciales, tratados de cooperación en parques nacionales, usos pacíficos de la energía nuclear, y numerosos acuerdos en materia deportiva. Ambas naciones comparten, además del fútbol, la pasión por el rugby y el polo.



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