La invasión silenciosa

La invasión silenciosa

El mapa de las inversiones chinas en la Argentina. Qué buscan y hacia dónde van. Los sectores en la mira para adquisiciones. Los últimos anuncios. 29 de Julio 2011
Que más que la punta de lanza. Representó un símbolo, una muestra acabada de lo que puede venir. Aun cuando el monto implicado escape a los parámetros habituales, la compra del 50 por ciento de Bridas, del Grupo Bulgheroni, por parte de China National Offshore Oil Corporation (CNOOC) en US$ 3100 millones –concretada en marzo de 2010– confirmó el poderío creciente del gigante asiático en el plano de las adquisiciones de empresas. Una avanzada global que, en la Argentina, ya dejó de ser un dato novedoso para convertirse en un factor de peso en la agenda de los negocios.

El desembarco de CNOOC –que en noviembre último aumentó su apuesta, al quedarse, junto a los Bulgheroni, con la participación que British Petroleum tenía en Pan American Energy, por US$ 7059 millones– marcó la senda por la que camina el interés chino. Traccionada por el constante crecimiento de su economía a casi dos dígitos por año, China no sólo empuja hacia arriba los precios internacionales de las materias primas: también está detrás de ellas. Y la Argentina tiene mucho para ofrecer en ese campo. Minería, petróleo, energía y agroindustria lideran los sectores sobre los que el capital oriental depositó sus ojos hace rato. En segundo término, pueden observarse apuestas en el sector financiero y en transporte, pero como vasos conductores de su apetito por los recursos naturales.

Carlos Spadone, presidente de la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China, observa que ya en los años 70, en China se hablaba de las tres “A”: Asia, América y África. “Decían que la potencialidad para obtener alimentos y materias primas la iban a obtener de América y África. Sin apuro y estudiando en profundidad cada oportunidad, buscan negocios que les permitan acceder a esos recursos”, sostiene.  El gigante está despertando y recién empieza a demostrar su potencial. En 2010, las operaciones de M&A (fusiones y adquisiciones, por sus siglas en inglés) en el mercado chino marcaron un record, con 4251 transacciones por más de US$ 200.000 millones, según datos de PricewaterhouseCoopers en ese país. Y las adquisiciones de empresas chinas en el exterior sumaron 188, un 30 por ciento más que en 2009, por    US$ 38.000 millones. Pero aún es un player chico dentro del mercado, en comparación con su economía. “Representa un 9 por ciento del M&A mundial”, señala Patricio Rotman, director Ejecutivo de la consultora Finanzas & Gestión. “La inversión extranjera directa de empresas chinas fuera de su país rondó los US$ 60.000 millones en 2010. De ese número, poco más de la mitad fue en M&A”, agrega. Para este año, completa, se espera que las adquisiciones chinas en el exterior crezcan entre 30 y 40 por ciento, acelerándose en este segundo semestre. 

En América latina –una de las regiones prioritarias donde colocó su foco–, ocupó en 2010 el tercer lugar del ranking en cuanto a compra de empresas, por delante de los Estados Unidos y España, y detrás de Brasil y México, según datos de Thomson Reuters. Petróleo, gas y energía dominaron las transacciones, entre las que se destacaron las compras de Sinopec (primera petrolera china y firma más grande en facturación de ese país) de los activos de Occidental Petroleum en la Argentina, por US$ 2450 millones, y de activos de Repsol en Brasil, por US$ 2500 millones.

La demanda de recursos naturales por parte de las empresas chinas está estrechamente ligada a sus tasas de crecimiento económico, coincide un informe de Deloitte. “Asegurar el suministro de petróleo y de otros recursos de minería ayuda a mantener la estabilidad del mercado interno y a garantizar una reserva de materias primas suficiente para el continuo de-sarrollo industrial”, resalta la big four.

Ignacio Aquino, socio de Corporate Finance de PwC Argentina, amplía: “Además de recursos naturales, energía y alimentos, buscan negocios donde tengan integración con lo que ellos fabrican, como agroquímicos”. Con experiencia en transacciones con inversores chinos, puntualiza que muchos procuran operar con un socio local que conserve un porcentaje importante del paquete, para que se haga cargo de la gestión. “Saben que, en ciertos casos, no pueden entrar solos, por una cuestión cultural”, apunta. Entre las operaciones en danza, figura la compra de la operación local del Standard Bank por parte del Industrial & Commercial Bank of China (ICBC), primer banco del mundo por capitalización bursátil, que se viene negociando desde fines de 2010 y en la City ya daban por descontada al cierre de esta edición. También se mencionaba  el interés por explotaciones de litio en Jujuy y Salta.

Para Jorge Malena, coordinador de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), la inversión china en América latina avanza alentada por sugerencias precisas de la propia cancillería de ese país. “En el Libro Blanco de las relaciones con América latina, publicado en noviembre de 2008, se recomendó a las empresas una mayor inserción en la región, dada la complementariedad de las economías latinoamericanas con la economía china”, resume el experto. 

Tablero empresario..  
En los últimos siete años, desde que el entonces gobierno del presidente Néstor Kirchner comunicara con pompa luego de una gira por el gigante asiático, en 2004, que los capitales chinos invertirían US$ 20.000 millones en la Argentina en proyectos varios de infraestructura, los anuncios sobre desembolsos se multiplicaron, aunque muchos nunca se concretaron. De acuerdo con datos de integrantes de la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China, y de la Cámara de Autoservicios y Supermercados Propiedad de Residentes Chinos (Casrech), las compañías chinas llevan invertidos desde entonces más de US$ 14.000 millones, en sectores como petróleo, minería, agricultura, ganadería, energía y rama electrónica (en Tierra del Fuego, principalmente). Sólo las compras de CNOOC y de Sinopec sumaron US$ 9429 millones entre 2010 y principios de este año, contabilizó Deloitte.

El mapa de las inversiones chinas presenta múltiples ramificaciones, entre las últimas tomas de control, las empresas que se encuentran operando hace algunos años y las promesas de desembolsos en proyectos de minería, agricultura e infraestructura que aun no entraron en fase de producción, lo cual vuelve difícil efectuar una dimensión del volumen de facturación que mueven. La mayoría de los players cultiva un bajísimo perfil y escapa a los contactos con los medios. De hecho, muchos de ellos prefirieron no participar de esta nota. No obstante, APERTURA confeccionó el tablero de cómo está distribuido hoy el capital chino y quiénes figuran detrás de las principales apuestas. 

CNOOC-Bulgheroni. Es, hasta el momento, la mayor apuesta china en el país. Luego de largos meses de negociación con los hermanos Carlos y Alejandro Bulgheroni en el extranjero, CNOOC se quedó en marzo de 2010 con el 50 por ciento de Bridas, que entonces era dueña del 40 por ciento de Pan American Energy (PAE), segunda productora local de crudo. Luego, ambos socios pusieron US$ 7059 millones sobre la mesa y le compraron el 60 por ciento de PAE a British Petroleum en noviembre del año último. La avanzada de CNOOC-Bulgheroni no terminó ahí, ya que en marzo de este año se alzó con los activos de Esso que estaban en venta: su refinería de Campana y la red de 450 estaciones de servicio. Pagó US$ 650 millones. Ahora, PAE está en condiciones de lanzar su propia marca de combustibles, ya que se convirtió en una petrolera integrada, con presencia en producción, refinación y comercialización. Para este año, prevé invertir     US$ 1000 millones para aumentar su producción en el Golfo de San Jorge, donde es concesionaria del yacimiento Cerro Dragón, una de las principales reservas petroleras del país. PAE provee el 18 por ciento del crudo que se extrae en la Argentina y analiza incrementar sus inversiones en Santa Cruz, donde tiene concesiones en la cuenca austral. En 2010, facturó $ 13.292,5 millones.

 Sinopec. En diciembre último, la mayor petrolera china pagó US$ 2450 millones por los activos que tenía en la Argentina la estadounidense Occidental Petroleum (Oxy): 23 concesiones de producción y exploración en Santa Cruz, Mendoza y Chubut, de las cuales 19 están en operación, con reservas probables equivalentes a 393 millones de barriles de petróleo. En 2010, Oxy produjo más de 15 millones de barriles. El desembarco de la refinería estatal china en el país le permitió diversificar su apuesta en América latina –donde, en 2010, también adquirió activos de Repsol en Brasil por US$ 2500 millones. Fuentes de Sinopec revelaron a APERTURA que su operatoria se vio afectada en los últimos meses por las huelgas petroleras en el Sur. De todos modos, la firma se comprometió ante el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, a aumentar la producción anual de crudo al momento de tomar el control de la compañía. 

Noble Argentina. Es otro peso pesado entre los inversores chinos. La filial local de la cerealera Noble Grain, con base en Hong Kong, invirtió el año último US$ 150 millones en una planta de procesamiento de soja en el complejo portuario de Timbúes, Santa Fe, una de las dos instalaciones portuarias que opera. La planta cuenta con una capacidad de crushing de 10.000 toneladas diarias de soja, y 45.000 toneladas de almacenamiento de aceites. Su participación en la comercialización de granos ronda entre el 3 y el 5 por ciento, y es el octavo exportador entre las cerealeras, con 1,3 millón de toneladas vendidas al exterior, de acuerdo con estadísticas del Ministerio de Agricultura. En 2008, había inaugurado una planta de acopio de granos en Salta, en la ciudad de Las Lajitas. El Grupo Noble opera además en Brasil, donde tiene inversiones en etanol, caña de azúcar, soja y algodón. A escala global, facturó US$ 31.183 millones en 2009 y es una de las 20 empresas chinas más grandes. 

Chery-Socma. Fue el rostro empresario del acercamiento a China desde 2004 y pretendió erigirse en el mejor embajador para aceitar negocios entre la Argentina y el gigante asiático (por los que, incluso, admitió cobrar una comisión del 4 por ciento si se concretan). Decidido a liderar la avanzada china en la Argentina, Franco Macri se asoció con la automotriz Chery, cuarto fabricante de vehículos de ese país, y abrió en 2008 una planta en Uruguay, tras una inversión de US$ 100 millones. Allí ensambla los modelos Tiggo –SUV 4x2– y Face, que vende en el Mercosur. En 2010, colocó unas 4000 unidades en la Argentina (un 50 por ciento, Tiggo 4x2 y 4x4; 30 por ciento, su modelo de entrada QQ, y el 20 restante, Face). Pero las restricciones a las importaciones aplicadas por el Gobierno desde febrero último complicaron los planes de la compañía, que tuvo retenidas unidades en la Aduana y debió firmar un acuerdo por el que se comprometió a aumentar exportaciones para compensar su balanza comercial deficitaria, que en 2010 alcanzó los US$ 38 millones.
En el acuerdo, Socma (Grupo Macri) precisó que incrementará las ventas al exterior de equipos de GNC, de su controlada GNC Galileo, y de su agropecuaria Yuto, radicada en Salta y en la que también está asociado con capitales chinos. Además, aumentará las compras a autopartistas locales. El compromiso rubricado establece que en 2012 generará un superávit comercial de      US$ 22 millones que le permitirá ingresar unidades desde Uruguay con mayor margen. Mientras tanto, se adapta a las circunstancias. “Se avanzó mucho en la posibilidad de empezar a fabricar en la Argentina”, afirma Alejandro Nicolini, gerente General de Chery Socma, y agrega: “Una de las opciones más firmes es la planta de Berazategui (que posee Socma desde la época de Sevel). La definición se concretará este año, por sí o por no, pero hay muy buenas chances”. A mediados de 2010, Chery decidió abrir su segunda planta en el Mercosur en San Pablo, pero en forma directa, que empezaría a producir en 2013. Ante la alteración del flujo de autos provenientes de Uruguay y China (de donde trae el QQ y la Tiggo 4x4), Chery vivió en los primeros cinco meses del stock que tenía y debió rever sus planes para este año. “Las ventas no superaron las 500 unidades, un número muy bajo. Es lo que vendíamos durante un mes a fines de 2010”, se lamenta Nicolini. “Todo dependerá ahora de la cantidad de autos que podamos ir ingresando a medida que se exporta”, indica. 

Electrónica y minería..  
Las inversiones chinas en la rama electrónica, en Tierra del Fuego, se aceleraron desde que se sancionó el impuesto a los productos electrónicos importados en 2009. Uno de los players más importantes de ese origen, Huawei, que fabrica celulares en asociación con Newsan y BGH, anunció que pretende fabricar 500.000 teléfonos este año y empezar a ensamblar módems 3G. La firma de telefonía ZTE es otra de las que operan en la isla –en alianza con BGH, Newsan y Brighstar, que ensamblan sus partes– y evalúa abrir una planta en la provincia de Buenos Aires en 2012, que implicaría un desembolso de entre US$ 500.000 y US$ 1 millón.

Asociada con Radio Victoria Fueguina, TCL destinó US$ 10 millones en 2010 para producir una nueva línea de televisores LCD, y pretende ir escalando en la inversión hasta alcanzar los US$ 60 millones. El fabricante de electrodomésticos Midea se sumó también a los anuncios: en el último verano, le comunicó en China a la ministra de Industria Débora Giorgi su plan para destinar US$ 120 millones en los próximos cuatro años a la producción de electrodomésticos en la provincia de Buenos Aires. En 2010, había desembolsado US$ 18 millones para fabricar lavarropas con Newsan en la ex planta de Siam en Monte Chingolo.
De aquel viaje, Giorgi se trajo además la promesa de Pony International, que opera en el nivel local asociada con el ex Alpargatas Guillermo Gotelli, de destinar US$ 20 millones para su planta de Coronel Suárez, donde produce calzado deportivo. Pony no sólo atiende el mercado argentino sino que comenzó a exportar parte de su producción (10.000 pares en 2010) a China.

Pero donde mayor diversificación de apuestas se observa es en minería. MCC Minera Sierra Grande (operada por el grupo estatal MCC desde 2004, que reactivó la vieja mina de hierro de Río Negro) destinará más de US$ 175 millones en total para duplicar la producción local de hierro. De acuerdo con los estudios realizados por MCC, Sierra Grande tiene reservas de hierro por 70 años. Firmó un acuerdo el año último para realizar exploraciones en San Juan y busca cobre y molibdeno en Neuquén. En el norte, algunas de las que realizan exploraciones son San He Hope Full Grain & Oil Group y Jinshan Minera Argentina, en Salta y Jujuy, territorios fértiles para la explotación de litio –mineral con el que se construyen las baterías de los celulares– y cobre, entre otros recursos. Por su parte, la estatal Shandong Gold se instaló a fines de 2010 en La Rioja, en búsqueda de oro en el cerro Famatina, y deslizó su compromiso de volcar hasta US$ 350 millones para la exploración y desarrollo de la mina El Oro. 

Entre los anuncios de impacto en cuanto al monto, la firma Tierra del Fuego Energía y Química, en un 70 por ciento propiedad del estado chino, sostuvo que invertirá casi US$ 1000 millones para levantar una planta de producción de urea a partir de gas natural en esa provincia, además de un puerto y una central térmica para abastecerse de energía. Asociada con el Grupo Roggio, la construcción de la planta de agroquímicos estará radicada en Río Grande y demandará US$ 800 millones; la central térmica, US$ 130 millones, y el puerto, US$ 70 millones. Una fuente de la compañía indicó a APERTURA que los terrenos ya están adquiridos y faltan resolver cuestiones burocráticas para comenzar con las obras.

La presencia china tampoco podía estar ausente del sector de motos. Maverick –que ensambla motocicletas en San Juan desde 2007– y Jincheng son dos de sus representantes. En puertos, Hutchison Whampoa –mayor player mundial del sector– opera, a través de su controlada Bactssa, la Terminal 5 del Puerto de Buenos Aires.
  
Alimentos para todos..  
En el abanico de negocios del capital chino, el agro ocupa un lugar no menor. Si bien la producción de soja y granos representan el primer foco de interés, China desplegó inversiones en ganado y genética bovina en provincias como Formosa, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, La Pampa y Buenos Aires. En Misiones, está detrás de negocios forestales, y en Santiago del Estero, de proyectos de biodiesel. En Río Negro, la estatal Heilongjang Beidahuang State Farms instalará sistemas de irrigación para producir soja en 3000 hectáreas, mediante un aporte de US$ 20 millones. Y en marzo último, anunció que comprará o alquilará 200.000 hectáreas para cultivo en la región, tanto en Brasil como en la Argentina y Venezuela.

Asimismo, el gobierno chino admitió hace dos meses su interés de producir leche en la Argentina, y ya hay varias lácteas entablando tratativas para acelerar proyectos, se comenta en el mercado.

Los tiempos de negociación del inversor chino, se sabe, son diferentes. “Un M&A puede demorar el doble que con otro tipo de comprador”, confirma un analista. “Son de consensuar mucho, de revalidar estrategias, pero también muy burocráticos. Por momentos creen que pueden cerrar un deal por cansancio”, describe. Pero ello no impide, ni mucho menos, que sigan avanzando. En silencio.  



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