"La inflación preocupa a toda América Latina por el riesgo de que se creen burbujas"

Con un discurso optimista, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, destaca el potencial argentino y confía en que después de las elecciones de octubre el país será capaz de encauzar la oportunidad regional. “Yo veo que mucho de lo que el mundo demanda, la Argentina lo tiene”. 03 de Junio 2011

A juzgar por el título de su reciente libro, La década de América Latina y el Caribe, el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, es, lo que se dice, un hombre audaz: si en los próximos años el ciclo favorable que atraviesa la región termina en otro desengaño, su obra se esconderá con vergüenza en las bibliotecas de Latinoamérica. En cambio, si el pronóstico se vuelve realidad, el libro gozará de la admiración de las para entonces prósperas generaciones venideras.

Por ahora, este influyente colombiano, que transita su segundo mandato al frente del BID, respalda su visión optimista del futuro de América Latina enumerando los logros de la región en los últimos tiempos: "Entre 2004 y 2010 hubo 40 millones de personas que salieron de la pobreza en Latinoamérica. Además, la inflación cayó de un promedio regional de casi tres dígitos en 1990 a una tasa de alrededor de 7 por ciento en 2010, mientras que la deuda externa de la región, que era del 28% del producto bruto, bajó al 10%.", sostiene, en diálogo con We, el titular del banco regional de desarrollo más grande a nivel mundial, que cuenta con un capital ordinario de u$s 170.000 millones.

En términos prácticos, según las proyecciones del BID, si se mantienen las tasas promedio de crecimiento cercanas al 5% anual, para 2025 el ingreso por habitante podría llegar a ser el doble que el actual. Moreno está convencido de que ese salto es posible, pero aclara: "El éxito no está garantizado. Las condiciones de cada país no son homogéneas y la región deberá sortear obstáculos que siguen siendo significativos".

De paso por Buenos Aires, donde presentó su libro acompañado por el ministro de Economía, Amado Boudou, y el vicepresidente uruguayo, Danilo Astori, entre otros, Moreno se muestra diplomático y por momentos evasivo al ser consultado por los aspectos económicos de la Argentina. "El Gobierno ha solicitado un apoyo por parte del FMI para revisar la metodología para calcular la inflación y hay que dejar que termine ese proceso", expresa, lacónico. Y resume: "Yo veo que mucho de lo que el mundo demanda, la Argentina lo tiene". 

Usted asegura que ésta debe ser la década de América Latina y el Caribe. ¿Cuánto tiene esa afirmación de deseo y cuánto de posibilidad real?
Lo primero que hay que decir es que, precisamente para plantear esta discusión, lo que hicimos fue mirar hacia atrás en los últimos veinte años y ver qué pasó en América Latina en un sinnúmero de áreas. En este análisis, pudimos reconocer alguno de los progresos que hicimos -y que muchas veces se nos olvida que tuvimos- y de una manera al ver eso pudimos hacer una proyección hacia adelante, mirando esa historia. En esa proyección nos planteamos que de aquí al año 2025 los países de la región podrían duplicar el tamaño de sus economías, toda vez que podamos crecer a un promedio de 4,8%. Eso es, entre otras cosas, un reto lograble: fue el promedio en que crecimos -y por encima incluso de eso-, antes de esta década, en los últimos siete años, descontando por supuesto el año 2009, que fue el año de la crisis. Lo otro que hacemos, y que finalmente es una de las misiones del libro, es ayudar a instalar una discusión para poder conseguir que se den estas realidades. 

¿Cuáles son los desafíos, entonces?
Se trata de plantearse una serie de retos asociados a la productividad. El BID ha realizado muchos estudios en este sentido, sobre que tenemos unas bajas en productividad que se traducen, obviamente, en menores posibilidades de empleo y de crecimiento en nuestras economías. Se destaca el hecho de que donde más se nota la baja productividad es en el área de los servicios, lo cual, entre otras cosas, supone que se necesita una muy buena inversión en capital humano por la vía de la educación y calidad de la educación, y por otro lado las inversiones en ciencia y tecnología, que son fundamentales y donde tenemos que levantar muchísimo el ritmo.

¿Qué pasa con la cuestión de la infraestructura?
También tenemos todos los retos asociados a las inversiones en infraestructura. La región tiene que invertir mucho más en ese aspecto, porque si no va a llegar el momento en que la misma falta de infraestructura nos va a frenar la capacidad de crecer. Eso se nota sobre todo en temas de integración regional, donde todavía tenemos un gran potencial. Por ejemplo, cuando usted compara los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) con los de la región, en promedio, los de la OCDE representan la mitad o incluso menos de la mitad de lo que son los costos de transporte en la región. Otro punto es el tema de seguridad ciudadana. Si usted mira las encuestas se encontrará con que la mayor preocupación que tienen los latinoamericanos hoy en día, más allá del empleo, es justamente el tema de seguridad ciudadana. En este sentido, hay países, y sobre todo ciudades, que han avanzado mucho en esto: hay que fijarse en lo que se ha hecho recientemente en Brasil, en ciudades como Río de Janeiro, por ejemplo, o en Colombia, con Bogotá y Medellín. Creo que es un reto posible. 

Si bien los economistas aseguran que los precios de los commodities se mantendrán altos en el mediano plazo, ¿encuentra que hay países que están aprovechando esa oportunidad y otros que no lo hacen?
Eso tiene que ver con los retos asociados a lo que se ha dado en llamar la reprimarización. Yo creo que no hay duda de que los precios de los productos básicos van a estar bien, por lo menos en los próximos años, debido a los cambios en los hábitos de consumo en países como la India o como China, que van a demandar alimentos y nosotros tenemos la capacidad de producirlos con muy buena productividad, como bien lo ha demostrado la Argentina en la última década, o Brasil, que ha podido desarrollar nuevas semillas y tecnificar el campo. Por otra parte, no hay duda de que va haber países que van a aprovechar la situación mejor que otros. Eso es natural, pero ojalá que los países de mayor tamaño tenga la capacidad de aprovecharla realmente bien, porque eso va a generar un muy buen efecto en los países medianos y pequeños. Para que esto se logre es importante convocar a esta discusión pública. Una de las cosas de las que adolescemos en Latinoamérica es que siempre tenemos esta tendencia de que lo negativo es
lo intelectualmente atractivo, de que nos gusta flagelarnos un poco.

¿Cómo es eso?
El economista Albert Hirschman hablaba de la fracaso-manía, que trataba de cómo nos dedicábamos a hablar siempre sobre lo negativo. Lo que sucede es que no es normal que uno plantee este tipo de debates desde el lado positivo, pero yo creo que sin duda es una discusión distinta, y una que tenemos que dar los latinoamericanos.

¿Cómo es manejar una institución como el BID en tiempos de crecimiento regional y qué balance hace de su gestión?
Primero debo decir que no por el hecho de que tengamos una mejor situación económica en este momento, no hay todavía muchas demandas para cerrar las brechas que hablábamos anteriormente y que suponen necesidades de financiamiento. En el BID, el año anterior acordamos un aumento de capital muy importante, de u$s 70.000 millones que es, de hecho, el más alto de la historia del Banco, que nos va permitir prestar en forma permanente cerca de u$s 12.000 millones. Pero más allá de los créditos, somos una institución a la que le interesa compartir con los países las buenas prácticas y sobre todo tener la capacidad de poner a consideración de cualquier país una muy buena capacidad técnica que sirva para llevar adelante proyectos de alto impacto.

¿Cuánto le preocupa al BID el nivel de inflación que hoy tiene la Argentina?
Mire, los temas de inflación son temas que hoy en día preocupan a todos los países de la región latinoamericana, en parte por los precios altos de los productos básicos, en parte por los riesgos mismos -que ya hemos advertido nosotros y otros organismos- que hay de que se creen burbujas en los precios de los activos y las acciones en los diferentes mercados. Dicho eso, esto es muy diferente a lo que pasó en muchos países de Europa, en los que muchas de estas burbujas se quedaron a punta de crédito. Ese no es el caso de aquí, donde tenemos crecientes clases medias con más capacidad de consumo y donde hay todavía una baja bancarización en muchos de nuestros países.

Pero convengamos que hay diferencias entre la forma de enfrentar el problema de la inflación entre Argentina, Brasil o Chile. ¿No es una preocupación para el BID el caso de la Argentina?
En el caso concreto de la Argentina, yo sé que el Gobierno ha solicitado un apoyo por parte del FMI para revisar la metodología para calcular la inflación y hay que dejar que termine ese proceso. Eso es lo que tengo para decir.

¿Cree que las tasas de inflación de la Argentina pueden afectar el nivel de crédito por parte del BID?
Nosotros tenemos como resultado del tipo de crédito que damos una mirada de largo plazo. Quiere esto decir que típicamente un crédito del BID puede ser a 25 años. De manera tal que nosotros no solamente vemos el riesgo del país en base a ese tiempo y no sólo eso, sino que lo evaluamos según el tipo de proyectos que hacemos. Nosotros consideramos que hemos sido un buen socio de la Argentina, hemos estado aquí en las buenas y en las malas, y seguiremos estando. En 2011, por ejemplo, estamos hablando de créditos por un monto de alrededor de u$s 1.300 millones.

¿Cómo avizora el panorama económico local luego de las elecciones de octubre?
La Argentina es un país que yo admiro desde hace mucho tiempo, porque es uno de los países latinoamericanos que más han avanzado, por ejemplo, en sus indicadores de desarrollo humano. Es un país que tiene un enorme potencial y estoy seguro de que pasadas las elecciones va a poder seguir encauzando con éxito la oportunidad que tiene. Yo veo unas mejoras muy importantes en el sector agrícola y veo que mucho de lo que el mundo demanda, la Argentina lo tiene.



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