"La inflación es un problema de desinversión que está dado por la falta de confianza en el Gobierno"

El gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, confirma su vocación de construir a nivel nacional un Frente Progresista con el radicalismo y el GEN con vistas a las presidenciales de octubre. Ratifica su sintonía política con Ricardo Alfonsín y vuelve a tomar distancia de Ernesto Sanz, el otro precandidato radical. 11 de Febrero 2011

Estilo mesurado y prolijo, hablar pausado, trato amable y una invariable costumbre de escaparle a la crítica directa y a las definiciones tajantes son la marca registrada de Hermes Binner, el actual gobernador de Santa Fe que hoy está en medio de un tironeo -con ribetes de culebrón venezolano- entre los precandidatos radicales Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz, ambos deseosos de sumarlo como compañero de fórmula para las elecciones presidenciales de octubre.

En una entrevista con We, el socialista no oculta su afinidad por el hijo del ex presidente y, en cambio, elude responder si aceptaría acompañar a otro aliado radical (léase Ernesto Sanz o Julio Cobos, en caso de que éste decida ser candidato) que surja de la interna partidaria de la UCR. Por ahora solo concede: “Hay que recrear a nivel nacional una coalición como la que tenemos en Santa Fe radicales y socialistas”.

¿Lo halaga que los radicales se estén peleando para llevarlo de vicepresidente?
- No creo que sea pelea. Creo que hay una construcción en Santa Fe, que es el Frente Progresista, donde tenemos dos partidos (el Socialismo y la UCR) como actores fundamentales, más un tercer partido que es la Democracia Progresista. Y después está el ARI, el GEN, el Pares. Todos están integrando ese Frente Progresista y la idea es poder recrear, con los valores que existen, una coalición similar a nivel nacional. Lo de Santa Fe no es una receta de cocina, pero sí es una forma de ver que, si desarrollamos una cultura de las coincidencias por encima de nuestras viejas historias de disidencias, podemos lograr, no solo ganar una elección, sino gobernar como coalición, que es el hecho llamativo de Santa Fe.

A Sanz no le gustó nada que usted expresara su preferencia por Alfonsín. Le contestó que los candidatos se eligen a través de los partidos, no por simpatías personales...
En eso tiene razón. Lo que pasa es que con Alfonsín tengo un conocimiento hace muchos años. Y particularmente a través de Estévez Boero y Raúl Alfonsín, que eran amigos, entonces teníamos allí un acercamiento y nos encontrábamos muchas veces.

¿Qué es lo que lo acerca a Alfonsín y, en cambio, lo aleja de Sanz? ¿Una concepción ideológica, una visión de país?
Hay muchas coincidencias que surgen precisamente de estos diálogos. En el caso de Sanz, he cruzado dos veces palabra con él, pero casi no lo conozco. No lo conozco como a Ricardo.

Para usted, ¿ Alfonsín expresa mejor que Sanz la esencia progresista de la UCR?
En realidad, yo creo que no es conveniente que yo opine hacia el interior de otro partido. Mi pensamiento está sesgado por ese mayor conocimiento. Creo que lo que nosotros tenemos que hacer es no pensar en nombres sino pensar en un programa de país que tenga el mayor consenso posible, se supone que el 100% no lo va a tener, pero sí que los sectores económicos, sociales y políticos lleguemos a un grado de coincidencias para construir una nación que sea parte de todos. 

¿La convergencia del socialismo con el radicalismo excede el hecho de que Alfonsín encabece o no la fórmula presidencial?
Por supuesto.

¿Sería vice de otro candidato radical que no sea Alfonsín? Sanz, Cobos...
(Se incomoda y evita una respuesta directa) ...¡Pero puede ser otro vice u otra fórmula, pero no empezar por la fórmula! Si no podemos caer en el error de la Alianza. Queremos empezar por construir un programa común.

¿Fantasea, por ejemplo, con la idea de invertir los términos de la fórmula? Binner-Alfonsín...
No, porque nuestra preocupación es el programa. Sin programa no se puede ir ni a la esquina. 

A Alfonsín se le cuestiona la falta de un discurso más confrontativo con el Gobierno. Y a usted se lo ha criticado por lo mismo. ¿Una fórmula Alfonsín-Binner no corre el riesgo de no lograr ser percibida por la gente como verdadera alternativa opositora?
Tenemos que tener una mirada objetiva del país. Uno no puede desconocer que hay aciertos de este Gobierno que hay que valorarlos. Y también hay una serie de hechos que no compartimos y por eso no estamos adentro del justicialismo. Pero sí pertenecemos a un partido que tiene una larga tradición democrática y de inserción en la realidad, donde pensamos que hay que leer la realidad en función del beneficio de los argentinos. Ésta es la forma de construir un país mejor. Si no, cada cuatro años se formula una nueva propuesta, todo lo que estaba no servía y después nos damos cuenta de que todo lo que estaba no estaba todo mal y todo lo que vino no estaba todo bien.

El apellido Alfonsín tiene un peso fuerte, pero también remite a la hiperinflación. En un escenario electoral donde la inflación será tema de debate, ¿puede jugarles en contra?
Tenemos inflación de todos los gobiernos y de todos los colores. Hasta ahora no han probado con los socialistas, por ejemplo...

Y de la política del Gobierno de no reconocer el problema, ¿qué piensa? 
El tema lo veo muy grave para el país, porque hoy la locomotora de la inflación está dada por los elementos de consumo. El rubro alimentos y y bebidas es el que lleva por delante muchas ventajas sobre muchos productos y es lo que consume la gente todos los días, la gente rica y la gente pobre. De manera que es un problema muy serio que castiga sobre todo a los más humildes. Es un problema de desinversión y la desinversión está dada por la falta de confianza. Al haber desinversión hay la misma cantidad de productos y una mayor demanda por un ciclo de bonanza económica y, por lo tanto, los precios suben.

¿Qué cambiaría y qué mantendría de la actual gestión de gobierno?
Por ejemplo, la inserción de la Argentina en el mundo. Y hacia adentro, tener una inserción social que permita medir un combate real contra la pobreza. Porque el desarrollo no es solamente económico. El desarrollo tiene sus dos facetas, que es lo económico y lo social. En la medida en que lo social no se desarrolle, en algún momento frena el desarrollo económico.

La bonanza económica actual, ¿la ve como mérito del Gobierno o a pesar del Gobierno?
Yo creo que es un momento del mundo que ha cambiado, donde hay una irrupción de China, una presencia de India todavía menor, pero que se va a potenciar en el tiempo. Y hay realmente una inversión del teorema de Prebisch, relacionado con la baja de los precios de las tecnologías y el incremento de los precios de los commodities. Entonces, es una situación que para nosotros es aprovechable como la han aprovechado los países que nos circundan.

¿Piensa en algún país al que la Argentina debería tomar como modelo a imitar?
La Argentina. Los modelos tenemos que buscarlos desde aquí. Cada uno tiene su encanto, su historia, su cultura y su realidad. También buscaría mayor presencia en el Mercosur, tener un mayor diálogo con Brasil. La Argentina tiene salida si trabaja junto a Brasil, nunca sin Brasil y menos aún contra Brasil. Hoy tiene una gran posibilidad de trabajar en este sentido, hay tecnologías para compartir, asociaciones que se pueden fomentar para estar presente en el mundo con mayor significado.

Me dijo lo que cambiaría. ¿Y qué medidas del gobierno kirchnerista mantendría?
El Ingreso Universal por Hijo es un hecho que ha tenido un impacto muy importante. No es la solución del problema, pero combatir la desnutrición y fomentar la educación son hechos importantes.

Ustedes están trabajando con los equipos de Alfonsín y Margarita Stolbizer en la formulación de un programa de Gobierno. ¿Qué proponen en el tema retenciones al campo?
Nosotros no podemos analizar un solo impuesto como es el impuesto a las exportaciones. Hay que verlo en el marco impositivo en el cual está. Y como norma debiera ser que el que más gana más paga. Juan B. Justo decía que sin impuesto no hay democracia. Y creo que es la base para llevar adelante un país solidario, participativo y transparente.

¿Hay que cambiar el modelo sindical?
Hay que democratizar los sindicatos y que haya realmente un sistema de reelecciones, renovaciones, y todo esto es posible si están de acuerdo los sindicalizados. Que hoy sea tan bajo el porcentaje de obreros o trabajadores en relación de dependencia sindicalizados, creo que ése es el principal problema que tiene hoy el movimiento sindical.

¿Cree que Cristina va a ser la rival a vencer en octubre? ¿La ve buscando la reelección?
No soy analista político...Me imagino que va a ser candidata a Presidenta y que tiene posibilidades de ganar.

¿Cómo se resuelve el problema de la inseguridad? ¿Está de acuerdo con bajar la edad de imputabilidad de los menores?
No, en absoluto. Creo que estamos en deuda con una ley que establezca un Código Penal para los menores, y luego una forma de tratamiento de los menores que están en conflicto con la ley penal, que no tiene que ser el mismo que el de los adultos, por supuesto, ni uno ni el otro. También tenemos que reflexionar hacia adentro: si hay un chico de 15 años que mata, ¿qué hicimos para impedir esta situación?

¿Cuál cree que va a ser el gran debate de esta campaña presidencial?
Me parece que debiera ser alrededor de un país normal, de un país donde funcionen las instituciones, un país donde la institucionalidad sea una de las preocupaciones, tanto de lo público como de lo privado, pensar en instituciones participativas como el Consejo Económico y Social, pensar en una economía que se mira y se mide desde las cadenas de valor, creer que la producción tiene en cada uno de sus eslabones una fortaleza y que hay que conservarla porque es lo que permite que esa cadena funcione.



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